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Opinión

Gastemos, total le metemos un impuesto al vino

La ocasión para un gran lobby mendocino es estupenda. ¿Se sumarán todos?

Hasta Anabel Fernández Sagasti ha dicho que el impuesto al alcohol –que le pegaría al vino en unos $ 100 millones- es impropio, así que hay que aprovechar esa volada para ponerle freno a la voracidad impositiva de un gobierno que no para de gastar. El proyecto del diputado santacruceño kirchnerista Mauricio Gómez Bull quiere que las bebidas alcohólicas, el tabaco y los alimentos “no saludables”, paguen un 1% del valor de venta al público para darle una asignación universal a los deportistas amateurs. Está bueno, pero la plata se podría sacar de otro lado.

La excusa del deporte no es nueva. Fue la idea original de Fútbol para Todos, que preveía que los ingresos se iban a destinar a promoverlo. Pero el gobierno prefirió no vender espacios publicitarios (para usar esos minutos en propaganda política) y por lo tanto su sostenimiento pasó a ser parte del déficit: aproximadamente $ 1.440 millones en 2014, es decir casi 4 millones de pesos por día. Todo para que Marcelo Araujo dijera que Grondona era el Néstor Kirchner de la FIFA.

Es obvio que, si no hay ingresos por Fútbol para Todos, para los pobres deportistas hay que sacar de otro lado. Y ahí están el vino y las otras actividades, primordialmente de economías regionales ahorcadas por el atraso cambiario, para compensar lo que el gobierno no cumplió con Fútbol para Todos. Es un esquema perverso: el gobierno renuncia a tener ingresos para hacer propaganda y castiga de rebote a los que producen, que tienen que compensar el déficit que genera el propio gobierno.

El impuesto al alcohol es una buena ocasión para hacer un lobby conjunto mendocino. Para que las instituciones vitivinícolas, los bodegueros, los productores, el gobierno actual, el gobierno electo, los diputados nacionales, los senadores nacionales y los candidatos de todas las boletas se sienten a una misma mesa y se hagan escuchar en Buenos Aires, en el escritorio de Dios. Valdría la pena hacer la jugada aunque sea para ver si todos se suman, porque por ahí quedan algunos con más ganas de seguir levantando la mano por el gobierno nacional que de defender los intereses de Mendoza.