Presenta:

Opinión

Campañas y trasparencia

Sobre el origen de los fondos de la campaña en Guaymallén.

Sabemos que en tiempos pre electorales juega el todo vale para quienes "ofrecen sus bondades personales ". Las promesas salen como burbujas de jabón de la boca de los candidatos, aprovechando eventos institucionales, sociales o deportivos para vocear los beneficios de otorgarles el voto.

Pruebas al canto.

Muchos debemos recordar tantas promesas de distintos candidatos, de distintas fuerzas políticas, para bajar los graves niveles de inseguridad (el que más sigue repicando es el del ex gobernador Celso Jaque, hoy disfrutando de su cargo de embajador) o afirmando que desarrollarían programas de medicina preventiva, afianzamiento de la atención primaria de la salud, insumos suficientes en los hospitales; o que no habría carencias edilicias en escuelas, sólo para citar ejemplos.

Lo que pocas veces dicen es cómo lo harán.

Y en este marco se inscriben las campañas electorales y el planteo que me ocupa y preocupa. Quiero referirme concretamente al intendente a cargo del Ejecutivo de Guaymallén, Luis Lobos (tras la renuncia de Abraham que asumía como diputado nacional) y que quiere revalidar su calidad de titular a través de las urnas, un derecho que obviamente tiene todo ciudadano en una sociedad democrática y republicana.

Bajo esa premisa se presenta para competir con otros precandidatos del justicialismo local en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, del próximo domingo. Hasta acá, todo bien. Lo que no está bien es que no sepamos de dónde obtiene los fondos para una campaña tan costosa (a diferencia de candidatos de su propia fuerza política, que lo hacen en forma mesurada), mientras en el departamento que hoy conduce, las calles son pozos con algunas partes de pavimento (quedan al descubierto sobre todo luego de cada lluvia), que es realmente vergonzoso y hasta burlesco para los vecinos frente a servicios esenciales como limpieza de acequias, desrame de árboles (salvo en calles muy visibles); "repavimento" de calles que quedaron peor que antes o el bacheo que desaparecea los pocos días, por citar algunos ejemplos.

Por eso, como habitante de ese departamento, no puedo dejar de preguntarme como lo hacen muchísimos guaymallinos, frente a tanta carencia, cómo y de dónde obtiene fondos para una campaña que dista mucho de ser austera, con carteleria gráfica y on line, pasacalles y cuanto medio posible de usar. Ni qué hablar de la cantidad de votos que se reparten en las casas (propios y testimoniales) sumados a otros medios de distribución.

En síntesis, lo menos que deben hacer candidatos o p re candidatos de cualquier fuerza política, sobre todo los que están ejerciendo un cargo y manejan dineros públicos, es transparentar las campañas en el marco que la democracia exige en cuanto a derechos y obligaciones. Insisto: no es sólo el qué sino fundamentalmente el cómo.

Norma Abdo