Opinión
De sorpresa en sorpresa
Guaymallén, un departamento que no nos deja perder la capacidad de asombro, tanto respecto de la gestión (la de" no gestión") cuanto de la conducta que debe exhibir un funcionario público : capacidad, probidad, sensatez y sobre todo responsabilidad en el manejo de la cosa pública, y que se debe transparentar en el hacer antes, durante y después.
Justamente todo lo contrario ha sido el concejal Luis Lobos (a cargo de la intendencia de Guaymallén desde cuando su titular Abraham la dejara para asumir como diputado nacional). La constante durante estos dos años ha sido el "no hacer". Desde 1983, por ese cargo, han pasado dirigentes pereciendo a distintas fuerzas políticas, con más o con menos aciertos, pero nunca dejando de prestar los servicios como ha sucedido en su breve gestión.
Basta transitar (es un decir) por las calles del departamento en todos y cada uno de sus distritos, para comprobar que más que conducir se trata de sortear pozos y más pozos. Si de basura se trata, a la vera de la mayoría de las calles hay mugre acumulada, ramas que nunca se retiraron, acequias que desde ante de la campaña no se limpian. Y así podríamos seguir enumerando ese no hacer en una larga lista, tomando de rehén al vecino: no me votaste, no te doy el servicio.
Como si esto fuera poco, después de los comicios, sobre todo con una transición tan larga, desapareció del municipio hasta hace pocos días. Sorpresivamente anunció que seguiría en su cargo en Servicios Públicos previo a su concejalía y posterior intendencia interina) estando en todo su derecho en hacerlo. Y es más, ésa debería ser la actitud de todo funcionario volviendo al llano en una sociedad que se precie de democrática. Lo curioso no es el qué sino el cómo, una expresión que repito con frecuencia porque entiendo que es primordial a la hora de hacer valoraciones en todo quehacer social y político. Y el porqué de esta afirmación es la oportunidad. ¿No lo podría haber hecho luego de su derrota, al tiempo que ponía las cartas sobre la mesa sobre su gestión?
Para finalizar este pensamiento que expreso en voz alta y casi como un eco de mucha gente, cuento una experiencia personal que sintetiza de alguna manera lo sucedido en este tiempo. A un reiterado llamado para que limpiarán las acequias, después de más de dos meses, lo hicieron. Hasta acá cumplían con una de las funciones municipales. Lo curioso fue que minutos después, un empleado municipal, cuaderno en mano, me pedía que firmara(!) la realización de esta tarea. El cumplía con una orden... a la que obviamente me negué.; sólo había ejercido mi derecho de recibir un servicio por el que pago puntualmente una tasa.
Debemos acostumbrarnos a ejercer nuestros derechos ciudadanos diciendo y haciendo, mas nunca temiendo la represalia del otro. Es lo que nos permitirá seguir creciendo democrática mente.
Sería bueno que todos y cada uno de los funcionarios comprendieran que una vez cumplido su período, ya en cargos electivos o políticos, no necesariamente deben quedarse en el Estado como único refugio laboral, como estamos viendo en nuestra querida provincia. Es bueno volver al llano y respirar el mismo aire que los gobernados.