Opinión
El debate del pensamiento único
“Voces solo voces como ecos, como atroces chistes sin gracia, hace mucho tiempo escucho voces y una mirada”, Callejeros.
El lenguaje es el instrumento a través del cual develamos el mundo que nos rodea, con la palabra como aliada interpelamos la realidad en el loco afán de transformarla. Como dice La Morocha Peronista, Baby Almagro: La Palabra es Acción Política. Sin palabras ni lenguaje, sin compromisos, sin ideas ni sueños, los candidatos de la oposición son la nada misma.
Reunidos en lo que podrimos llamar: El Pensamiento Único, los dirigentes de la oposición simulan diferencias que no existen, el debate de los presidenciables es una puesta en escena que devela una marcada voluntad de espectáculo, pero de ningún modo una voluntad de verdad.
En la ontología-política del pensamiento único las diferencias se licuan en pos de un también único fin, hegemonizar el discurso. En este caso se trata de construir al Daimon -el demonio oficialista- como el monstruo a vencer. Un dragón de siete cabezas. Cuesta encontrar entre los candidatos propuestas que sean frutos de la acción política.
La apariencia vs la Acción Política
¿Porque debería Daniel concurrir a un debate que tiene como principal premisa no debatir? ¿Cual seria el objetivo? Ser funcional a la oposición. Si el debate es la Acción Política el oficialismo lleva dando -de cara a la sociedad- un debate de 12 años. Un debate que ha comenzado a construir- más allá de errores y aciertos- por primera vez en décadas, un modelo de país con características propias.
En el relato del entramado electoral de la oposición Scioli eludió el debate, pero en la Acción Política el gobernador de la provincia de Buenos Aires, viene dando un debate de muchos años. La verdadera disyuntiva es entonces: debatir desde la Acción o debatir desde la apariencia. Aquí apreciamos una vez mas como en la oposición no hay una voluntad de verdad sino una voluntad de espectáculo.
En Primera o en Segunda
Sin dudas Daniel Scioli será el próximo presidente argentino. Hay muchas expectativas-esperanzas sociales en cuanto a su futuro gobierno, los ciudadanos le reclaman en general una transformación que tiene que ver por un lado con la profundización y por otro con el cambio. Si los cimientos de la obra ya están sólidos se espera de Scioli comience la construcción del edificio. Seria algo así como el tomo II del proyecto nacional y popular. Este es en general el reclamo: continuidad y cambio.
Quizá gane en primera vuelta pero si no es así, no creo que haya que temerle a una segunda vuelta, ya que un gran pacto social solo lo fortalecería.
El desafío de Daniel
El desafío de Daniel es en orden a la construcción política, Scioli debe decidir si se transforma en un auténtico líder popular o solo en un presidente. Esta elección lo coloca frente al poder mismo y le reclama definiciones más allá de la coyuntura política. Guste o no Daniel Scioli parece tener una agenda propia aunque en algunos casos esa agenda, aun no se haya develado. Por tanto es de esperar después de octubre -siendo ya el próximo presidente- un reacomodamiento político de toda la dirigencia.
“El aporte mendocino”
Daniel Scioli se convertirá en presidente sin el aporte que esperaba de la dirigencia mendocina del FPV que tracciona votos -claramente- hacia el Macrismo. Muy desvinculados de la consideración social, los dirigentes provinciales no cuentan con el aprecio popular del que goza Scioli. A los dirigentes mendocinos solo los conforma garantizar sus propias candidaturas y cubrir a la militancia clientelar. ¿Les hará pagar Scioli después de octubre su mediocre performance?
Carlos Córdova.
