Opinión
El gigante de la Feria
Pueblos originarios, inmigrantes italianos y españoles, multiculturalismo, globalización, hermanos bolivianos, peruanos, y chilenos, una radio, más de cuatro mil personas que la transitan todos los días, un banco. Frutas y verduras todo el año. Camiones ultramodernos, camionetas japonesas y coreanas llenas de cebolla de verdeo,rastrojerosrectificados con cerraduras centralizadas, todos los modelos de la F100 y sus imitaciones, la auténtica Estanciera de lo años dorados del General, todos y cada uno de ellos al servicio del verdadero dueño y gigante del Mercado Cooperativo de Guaymallén: el trabajo.
A40 cuadras del kilometro cero de Mendoza en el populoso departamento de Guaymallén, se encuentra el segundo mercado de frutas y verduras más grande de Sud América: el Mercado Cooperativo de Guaymallén, más conocido como “la feria”.
Se inauguró en el año 1971, con feriantes que venían del antiguo mercado que se encontraba donde ahora funciona la Terminal de ómnibus provincial. En la calle principal, en unas plaquetas junto a la imagen de una Virgen y un mástil con la bandera argentina, se pueden leer los nombres de los primeros integrantes de las Comisiones Directivas, todos apellidos europeos, recién en las plaquetas del presente siglo XXI pueden leerse apenas dosoriundos de América.
Caminar por la feria es igual a leer la historia de nuestro continente, la materia prima y la mano de obra siempre es del mismo origen y color, nuestra tierra. Y el dinero se va poniendo cada vez más claro, como la piel de sus dueños. En los pasillos cientos de changarines (hombres de todo tipo de físicos y tatuajes) cargan y descargan de un puesto a un camión o de un camión a un puesto o a un vehículo particular. Van y vienen, sin parar, como las hormigas obreras.
El día empieza cuando el café esta caliente. Desde las cuatro y media de la mañana hasta las siete de la tarde de lunes a sábados, durante todo el año, solo cierra de manera total, el 25 de diciembre, el 1 de enero y el 1 de mayo, los demás días, inclusive los nuevos feriados, la feria por lo menos de mañana abre y trabaja. De fines de noviembre a fines de julio -es la temporada alta- se vende lo que produce la provincia. Dicen las malas lenguas, que en la feria se puede comprar cualquier cosa. Desde un tipo específico de cebolla hasta un carnet de conducir, de origen espurio, -todas habladurías- el cronista solo encontró la cebolla. Lo otro, lo no permitido se encuentra siempre y en cualquier lado.
Dentro del mercado hay dos mercados, el de verduras y frutas y el de afines, (son los locales que no se encuentran dentro de los galpones). Allí podremos encontrar restaurantes, depósitos mayoristas de bebidas, semillas, quinielas, mercería, café (mucho café al paso), comida boliviana, avícolas, dos excelentes pizzerías con un origen digno de Shakespeare(digamos un Shakespeare más cercano al personaje de Darín en Nueve Reinas, que al de Tempestad), uno le copió la receta de la masa al otro y comenzó la rivalidad. Y un sanguchero que es un concepto. Local 25, Café Félix, el más antiguo de la Feria, -se puede comer allí el mejor “sándwich de milanesa” de Mendoza-, y como si fuera una broma, el sándwich se pide invocando la procedencia de quien lo hace: dame un “sanjua”. Y un tipo grandote, con ojos celestes como cielo que trabaja desde 1977 en la feria, te lo hace.
No hay niños trabajando desde hace diez años. Antes, en los 90, cuando el hambre no era un problema sino una realidad, cuentan los feriantes que habíagrupos de niños y de adultos pidiendo de las sobras de los distintos puestos, y que la mayoría de los empleados estaban en negro. Hoy en día el hambre existe pero la mayoría de los trabajadores están registrados. El capitalismo, en la feria, encuentra un aliado en el trabajo y no en la especulación, todos los que puedan tenerse en pie: trabajan y comen. Los que no, o cuentan dinero o no se van de viaje a donde no haga falta. En la feria solo sobreviven los que trabajan.
Nota de autor: La crónica se realizó el día 27 de noviembre de 2014, día del paro nacional de transporte. Los trabajadores de la feri a fueron de todos modos, caminando, en bicicleta, en auto particular o privado. Fueron y trabajaron en ese mundo dentro de otro mundo.
