Opinión
Algunos ejes para pensar cambios en la escuela
Formación Docente
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Hasta los años 80, se consideraba que la formación de todo buen docente se basaba en un caudal teórico que se le podía brindar en el Profesorado y que él luego podría “aplicar” en el aula. De esa manera, se postulaba que con un buen bagaje de teoría en su etapa de formación, el educador podría luego articular dichas abstracciones en la particularidad de su quehacer áulico.
Sin embargo, a pesar de que, hace unas décadas, la didáctica general y las didácticas específicas de cada disciplina dieron por tierra estas suposiciones/ posiciones e instauraron nuevos paradigmas respecto al proceso de formación del profesional de la educación, pareciera que esta visión sigue aún vigente en algunas prácticas escolares.
Hoy por hoy, las investigaciones plantean la necesidad de comprender a la formación docente como una instancia sumamente compleja inserta en un contexto determinado que no podrá dejarse de lado al momento de planificar y llevar a cabo una clase. En consecuencia, el binomio: FORMACIÓN y CAPACITACIÓN EN SERVICIO podrán dar respuesta y ayudar a superar viejos hábitos instalados en las aulas.
Por lo tanto, no sólo es fundamental el paso por los profesorados con el caudal de aportes teóricos y prácticos propios en cada especialidad, sino también otros momentos a lo largo de la carrera docente que incluyan trayectos de capacitación e investigación en las escuelas donde el docente está inserto, a fin de poder reflexionar sobre sus prácticas cotidianas en el aquí y ahora, en cada contexto social, según las necesidades e intereses de los niños y de la sociedad.
Para ello, la respuesta estará en las políticas basadas en la articulación con las Universidades y con los Institutos Superiores de Formación Docente para formar y capacitar profesores comprometidos con sus contextos.
Las TIC
En los tiempos que corren, no caben dudas de la importancia de las tecnologías de la información y comunicación - TIC- en el aula. Ahora bien, la incorporación de estas tecnologías ¿redunda de forma efectiva en los aprendizajes de los alumnos? Además, ¿están siendo usadas como medios de enseñanza más allá de su evidente utilidad para otras diversas funciones de carácter administrativo u organizativo? Esas son algunas de las cuestiones que aún están sin responder en la escuela y, a partir de las cuales, las políticas educativas deben encauzar sus acciones.
Si bien son muy importantes las experiencias que se vienen realizando no sólo a nivel nacional e internacional, tales como Plan Conectar Igualdad, Plan Ceibal, entre otros y nivel provincial, como Tramas digitales; donde se destaca el binomio 1 a1 (1 alumno/ 1 computadora) y se garantizan equipos y conectividad, aún queda mucho por hacer en el área de la formación docente.
El desafío es resignificar las TIC en función de la construcción del conocimiento en la escuela, no sólo con los alumnos, sino también con los maestros. Es mucho más apremiante formar docentes competentes con habilidades teóricas y prácticas, con capacidades integradas que no se basen sólo en la formación en tecnología; sino, fundamentalmente, en la formación disciplinar imbricada con lo tecnológico. No es tarea fácil ya que implica desarraigar prácticas y poner el énfasis en nuevas lecturas de pantallas, pero es el reto para pertenecer al mundo de los niños y jóvenes de hoy.
Jornada extendida
La jornada extendida de la escuela primaria le permite al niño insertarse socialmente ya que la institución le brinda otras herramientas comunicativas y prácticas. Si bien se pueden señalar lineamientos de trabajo claro y preciso desde las políticas educativas, cada escuela podrá planificar sus espacios y tiempos en función de sus necesidades y la de sus alumnos. Podría plantearse refuerzo escolar en determinadas asignaturas, pero también otras actividades que le den posibilidades de más y mejor vida.
Escuelas deportivas podrán ser parte de la extensión horaria, pero fundamentalmente la iniciación deportiva, que es el período de socialización y de integración basado en un proceso de enseñanza y aprendizaje de adquisición de capacidades, habilidades, destrezas y actitudes para desenvolverse lo más eficazmente posible en la vida cotidiana.
La música, la danza, la plástica, el tratamiento expresivo de la imagen y sobre todo el lenguaje oral, gestual y corporal se pueden unir para enriquecer los contenidos comunicativos de los niños. Es importante llevar el arte a la escuela no sólo como representación (ver teatro, escuchar música), sino como producción; esto le permitirá al niño utilizar la voz y el propio cuerpo como instrumento de comunicación plástica, musical y dramática y contribuir con ella al equilibrio afectivo y a la relación con los demás; estimulando la función estética de la inteligencia ya que contacta a los estudiantes con el mundo de la metáfora y la ficción y le otorga elementos para aprender a expresarse desde el arte.
El teatro, por ejemplo, promueve la formación de la escala de valores porque inicia a los niños en el análisis de las actitudes y los modos de resolver conflictos desde los distintos roles que juega; ejercita en la toma de decisiones desde la propia perspectiva y enseña a advertir las consecuencias de las mismas y, además, facilita la inserción en la sociedad porque el trabajo en grupo permite a los alumnos vivenciar la necesidad de organizarse y participar activamente para lograr resultados, valorando el esfuerzo cooperativo y el respeto por las normas convenidas.
Algunas provincias han avanzado en este sentido con la selección de algunas escuelas, pero la “masificación” de la experiencia es lo que permitirá visualizar los cambios a corto plazo.
Nivel Inicial. Sala de 3 y 4 años obligatoria
Si bien la ley de educación nacional (Ley 26.206) prevé la inserción del niños a partir de los 5 años de edad (Cap. 2, art. 19) y, a partir de septiembre de 2014, se universalizó sala de 4 años, las investigaciones en Psicología y Pedagogía demuestran la importancia del desarrollo cognitivo de los niños en sus primeros años de vida. En contextos urbanos, los niños acceden a Jardines de infantes privados o cuentan con la estimulación familiar suficiente; sin embargo, es necesario planificar desde las políticas públicas la democratización de las instituciones educativas. Por tanto, es necesario que el Estado trabaje en la primera infancia, garantizando una vacante para todos y cada uno de los niños de nuestra provincia.
Discusión de contenidos
El debate acerca de los contenidos debería promover encuentros no sólo con especialistas de las distintas disciplinas y de las didácticas específicas orientadas, sino también con los docentes que transitan asiduamente las aulas. Estos no sólo conocen las características de los estudiantes con quienes se encuentran a diario, sino los contextos en los que se hallan insertos.
El intento de conocimientos integrados intraárea e interáreas que insten a la democratización del saber y a la formación del ciudadano, son los objetivos primordiales de la escuela.
La institución escolar está ligada a viejas formas de saber. El principio de autoridad que tenía el profesor como única fuente del conocimiento, está en crisis; por ende, la clave pasaría por dar más importancia al “proceso” de apropiarse del conocimiento y no al “producto” del aprendizaje. En este sentido, el Juan I Pozo señala que la escuela debería ser el espacio crítico que ayude a convertir la información en conocimiento, en un momento en el que a través de la tecnología se recibe muchísima información que es necesario aprender a gestionar y a transformar en un conocimiento capaz de gestionar el cambio. Hoy por hoy sabemos que la mejor forma de aprender es hacer participar a los alumnos en el proceso, que no sea un sujeto pasivo del mismo. La clave de un futuro mejor ha de pasar por ciudadanos que estén en el mundo y quieran transformarlo.
