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Opinión

La comunicación

Todo comportamiento es comunicación y toda comunicación afecta la conducta.

La conducta del hombre está continuamente organizándose a través de la acción recíproca entre los individuos. No sólo el habla es comunicación sino que todo comportamiento (gestos, movimientos, posturas, etc.) es comunicación y toda comunicación afecta la conducta. Es, por lo tanto, un fenómeno natural e inherente al ser humano.

Nos centraremos en el nivel interpersonal, en aquel intercambio de información que ocurre cuando interactúan al menos dos personas. Por lo tanto, su característica es la interdependencia dentro de un sistema (pareja, familia, grupo, curso, etc.) en que el comportamiento de cada miembro está relacionado con el de los demás miembros y depende, a la vez, de ellos.

El desarrollo de una buena comunicación facilita la especialización, la diferenciación y la maduración. A través de la comunicación el hombre obtiene información de sí mismo y del mundo.

El niño desde que nace está en interacción constante, con los miembros de su familia; estos miembros están trasmitiéndole día a día información y modos de regular dicha información. Nadie nos enseña específicamente cómo se combinan la palabra y el gesto. Pero se adquiere; las enseñanzas implícitas exceden a las explícitas. Saber que puede decirse, cuándo, a quién y en qué momentos es una habilidad social que se aprende a través de los años. De este modo se van generando las reglas de comunicación que gobiernan los patrones interaccionales.

En Comunicación se han postulado dos grandes principios (Watzlawick, 1981):

1- En situación de interacción, de al menos dos personas, todo comportamiento que dichas personas efectúen tendrá valor comunicativo y no podrán evitar dicho intercambio aún cuando quisieran intentarlo.

2- En situación de interacción todo comportamiento influirá en los demás, les comunicará algún mensaje, y éstos, a su vez, no podrán dejar de responder a tales mensajes.

En un programa de desarrollo de habilidades comunicacionales, no sólo es preciso el aprendizaje de destrezas específicas sino el aprender formas generales de comunicación y relación con otros.

Dos objetivos generales:

1- Aprendizaje de marcos cognitivos o mapas “mentales” para ampliar la comprensión de una comunicación afectiva.

2- Aprendizaje de destrezas de comunicación específicas para aumentar la autoconciencia y ampliar el escuchar a otros.

ASERTIVIDAD

Es la habilidad para expresar pensamientos, sentimientos, ideas, opiniones o creencias a otros, de una manera efectiva y cómoda. Se distinguen dos áreas: asertividad en oposición que incluye la capacidad de decir no, expresar desacuerdos, hacer y recibir críticas, defender derechos y expresar en general sentimientos negativos. La asertividad en el área de afectos implica dar y recibir elogios y expresar sentimientos positivos en general. Se hace referencia a tres tipos de comportamientos asertivos: rechazo, alabanza y petición.

Comportamiento asertivo de rechazo: la defensa de sus derechos, atreverse a decir no, el no permitir que se aprovechen de uno.

Comportamiento asertivo de alabanza: sentimientos positivos tales como la alabanza, el aprecio y el agrado pueden facilitar las relaciones interpersonales positivas.

Comportamiento asertivo de petición: con el objeto de facilitar el satisfacer una necesidad o el logro de una meta.

PROTÉGETE CON ELEGANCIA

Modelo sencillo de comunicación en cuatro pasos para protegerse de los comentarios desagradables. Cada vez que una persona te hiere o te molesta, es porque tú se lo permites. He aquí cómo frenar ese tipo de conductas de una manera efectiva y elegante.

1- Informar: “¿Te das cuenta de que estás gritando?”, o “¿Te das cuenta de que ese comentario es hiriente?”. O bien: “No te he consultado sobre esa cuestión”. Si la persona continúa con su inaceptable conducta, pasa al segundo paso, pero nunca antes de haber dado el primero.

2- Pedir: “Por favor, deja de gritarme”. O “Sólo te he pedido una crítica constructiva”. Si la persona todavía no lo entiende y continúa actuando del mismo modo, prueba con el tercer paso.

3- Exigir o insistir: “Insisto en que dejes de gritarme ahora mismo”. Si la persona aún insiste en su conducta, da el siguiente paso.

4- Irse: (sin entrar en la discusión ni responder de mala manera); “No puedo continuar con esta conversación si sigues gritándome. Me voy”. Si a partir de ahí, tu relación con esa persona no se modifica, puede que necesites dejarla o bien hacer una terapia. Quienes te quieren de verdad respetarán tus límites.

La clave del éxito con estos cuatro pasos es hablar con un tono de voz neutro. No levantes la voz ni hables más bajo de lo habitual. Mantén la calma. Tú sabes cuando hablas con pasión, con ánimo de crítica o bien con ira. Recuerda que estás informando a la otra persona.

Ejercicio: Situación de pareja en la que el esposo discute a los gritos con su esposa sin dejarle posibilidad de hablar a ella.

“EN LUGAR DE QUEJARTE , PIDE O SOLICITA”

Las personas que se quejan no resultan atractivas. ¿Te gusta escuchar las quejas ajenas? . Seguramente no. ¿Qué es lo interesante de las tuyas?. La próxima vez que una persona se queje delante de ti, mira su rostro. ¿Es atractivo?. Las quejas mutuas suelen ser, a su manera, satisfactorias, pero rara vez productivas. Por lo general indican una forma de evadir el problema real.

La solución es simple. Pide o solicita en lugar de quejarte. Sí, así de sencillo y fácil.

Ejemplo:

-Ay, detesto mi trabajo, bla bla bla.

-¿Qué es lo que detestas exactamente de tu trabajo?

-Bueno, en realidad me gusta, pero mi jefe es muy pesado y se pasa la vida controlándome.

-De acuerdo. ¿Qué reclamaciones le harías a tu jefe?

-Le diría que se fuera a .....

-Bien.....Ahora, tradúcelo a un lenguaje constructivo.

-No sabría qué decirle.

-Podrías decirle:”Trabajo mucho mejor cuando no me supervisan constantemente. Preferiría entregarle cada fin de semana un informe del estado de mi trabajo y de los resultados que he logrado. ¿Le parece bien?

Ante cualquier petición, existe la posibilidad de que:

1- La otra persona puede aceptarla: “Sí, me parece bien”

2- La otra persona puede rechazarla: “No”

3- La otra persona puede hacer una contraoferta: “De acuerdo, pero sería mejor que durante el primer mes o los primeros meses me llamaras dos veces por semana para comprobar que ese sistema también es bueno para mí”

Esa contraoferta puede convertirse en una negociación si tú respondes con otra propuesta. La próxima vez que tengas ganas de quejarte, piensa en lo que realmente quieres. Te ayudará mucho pedirles a tus amigos y a tu familia que cuando comiences a quejarte, te pregunten: “¿Qué es lo que realmente quieres?

“ESCUCHA CON ATENCIÓN”

Nos gusta creer que sabemos escuchar, pero en realidad, pocos son los que lo consiguen. Piensa en las personas que conoces. De todos tus amigos y familiares ¿Cuántos te escuchan realmente?. Escuchar es un arte, y como todo en la vida exige práctica. Deja de preocuparte tanto por lo que tienes que decir. Lo que realmente interesa y atrae a la gente no es lo que dices, sino tu capacidad para escuchar.

La persona que más habla termina por sentir que conoce a la que escucha y que confía en ella. De hecho, parece que debería ser al revés, es decir, que el que escucha sienta que conoce al que habla, pero no sucede así. La manera de lograr la confianza del otro es escucharlo, escucharlo y continuar escuchándolo. No importa el tema del que comiences a hablar, deja que la otra persona hable, y al cabo de un rato, comenzará a contarte lo verdaderamente interesante.

Como regla general habla el 20% del tiempo y escucha durante el 80 % restante. Los demás te querrán porque los escuchas. Un consejo: si estás con alguien y no hablas, pero hablas contigo mentalmente, quizá respondiéndole o juzgándolo o evaluando sus palabras, en realidad no estás escuchando. Estás hablando contigo. La próxima vez que alguien te hable, fíjate si aparece ese diálogo interior, y si es así, vuelve a concentrarte en la persona que tienes delante. Escucha todo lo que tenga que decir antes de comenzar a pensar en tu respuesta.

Esta semana trata de escuchar a los que te rodean tres minutos antes de hablar. Anima a la otra persona a continuar hablando. Dile, por ejemplo: “Ah sí, cuéntame más. Te escucho”. Solo debes asegurarte de que escuchas, de que no piensa ni en la solución del posible problema ni en lo que vas a decirle luego.

“DI LAS COSAS COMO SON, PERO CON AMABILIDAD”

Prepara a la gente para escuchar lo que debas decirles. Si bien no hay una manera sencilla de hablar de temas difíciles, incómodos o embarazosos, puedes allanarte el camino si ante que nada creas las condiciones favorables para hacerlo. Plantea las cosas tal como son. Lo importante no es endulzar lo que debas decir, sino darte los medios para decir exactamente lo que necesitas, de tal manera que la otra persona pueda escucharlo y comprenderlo sin que se creen problemas o malentendidos. No tiene sentido decirle al otro algo que sólo le entristecerá y no modificará su conducta. Por ejemplo: “Susana, lo que quiero decirte no es fácil para mí, y puede que a ti te duela un poco (pausa). En las últimas dos semanas tu nivel de trabajo ha bajado considerablemente. ¿Qué sucede?”.

Es necesario ser muy constructivo y positivo en todo lo que uno dice.

“TRANSFORMA TUS CUMPLIDOS EN RECONOCIMIENTOS”

La gente está acostumbrada a los cumplidos: “Oh, que precioso jersey”. Los cumplidos están muy bien, pero mucho mejor es un reconocimiento.

Un reconocimiento se refiere a la persona en sí, a quién es, mientras que un cumplido se refiere a aquello que la persona tiene o hace. Por ejemplo, “Carina, aprecio mucho tu apoyo y que sigas trabajando a pesar de tu estado actual que requiere reposo,......”

Piensa en la manera en que puedes expresar tu reconocimiento a los demás por ser como son, de la forma más específica posible. No digas tan sólo: “Eres fenomenal”. Di: “Eres un excelente orador, Me admira la forma que manejaste ese comentario desagradable”.

“ACEPTA DE BUENA GANA LOS REGALOS Y CUMPLIDOS”

La mayor parte de las personas no tienen problemas para hacer regalos o cumplidos, pero por alguna razón, les resulta difícil aceptarlos. Aceptar de buena gana los regalos y cumplidos es uno de los secretos para atraer lo que deseas. Rechazar un regalo diciendo cosas tales como: “No debiste molestarte”. No es necesario que hagas nada ni que des explicaciones. Simplemente di: ”Gracias y sonríe”. Todo lo que digas para contradecir un regalo o cumplido, es como rechazarlo. ¡Qué poca educación!

Lic. Frascali Patricia

Psicóloga

Mail patofrascali@gmail.com