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Opinión

Ana Mato, la ministra del Jaguar y las fiestas de cumpleaños

Una mirada a la ministra de Salud española acusada de corrupción.

 Pocos ministros de Mariano Rajoy han estado tan cuestionados como Ana Mato, pero ella fue resistiendo a los embates. Muchos llegaron por el "caso Gürtel", por el que hoy acabó ya dimitiendo como titular de Sanidad. Otros, directamente por su gestión. El último había sido por la crisis del ébola.

Desde que un informe policial desveló que había recibido costosos regalos de la red corrupta cuando su marido -del que ahora está divorciada- era alcalde de la localidad madrileña de Pozuelo, la oposición no dejó de pedir su dimisión.



Mato, madrileña de 55 años, siempre bronceada y a quien le gusta vestir ropa de marca, recibió de la red Gürtel regalos de la firma de moda de lujo Luis Vuitton. La trama pagó también fiestas de cumpleaños y de comunión de sus hijos y viajes a la familia por valor de 50.000 euros.



Cuando Mariano Rajoy llegó al gobierno en diciembre de 2011 y la colocó al frente de Sanidad, era la ministra del Jaguar en el garaje. La investigación de Gürtel llevaba tiempo en marcha y en 2009 se había descubierto que la trama había regalado a su marido un automóvil de esa marca. Ella aseguró no saber de dónde procedía el lujoso y carísimo vehículo que tuvo en su casa.



"En muchos años de convivencia, Jesús Sepúlveda nunca me consultó sobre qué tipo de coche adquiría", dijo. "Obviamente, yo sabía que había un coche (...). No me extrañó, porque a Jesús Sepúlveda le gustaban y le gustan los coches, solía cambiar los coches con frecuencia, creo que se lo podía permitir".



Licenciada en Sociología y Ciencias Políticas, Mato (Madrid, 1959) es una de las personas que Rajoy rescató de la era de José María Aznar. Diputada por primera vez en 1993, diez años después el entonces líder del Partido Popular (PP) la convirtió en número tres de la formación conservadora, tras haberle ido dando puestos cada vez más relevantes.



Cuando Rajoy perdió las elecciones de 2004, las primeras a las que se presentó tras haber sido elegido sucesor por Aznar, Mato dejó ese cargo, el PP la metió en la lista para las elecciones europeas y se fue al Parlamento de Bruselas.



En octubre de ese año, Rajoy la incluyó en el comité ejecutivo del PP y volvió al Congreso de los Diputados en las elecciones de 2008. Un año después coordinó la campaña electoral para los comicios europeos y en 2011, dirigió la de las generales que llevaron a Rajoy a La Moncloa con mayoría absoluta. Y a ella al Ministerio de Sanidad.

Desde su sede en el céntrico Paseo del Prado, Mato llevó a cabo una polémica reforma sanitaria. El recorte de más de 7.000 millones de euros en gasto sanitario le valió protestas y manifestaciones.

La crisis del ébola la desgastó. La gestión fue tal, que Rajoy acabó quitándosela para entregársela directamente a la vicepresidenta del gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría.

Dos religiosos con el virus repatriados desde África murieron y una auxiliar de enfermería se contagió al cuidar del último de ellos. El sector sanitario denunció falta de medios, de protocolos de actuación y aseguró haber recibido insuficiente formación.

La ministra, alérgica a los medios de comunicación, estuvo desaparecida de la escena pública y dejó todas las explicaciones y apariciones en manos de su directora general. Las pocas comparecencias ante la prensa fueron comunicativamente desastrosas.

La oposición pidió casi un día tras otro su dimisión, pero ella resistió y Rajoy la arropó. Ahora iba ya camino de recuperarse de ese último lío.

Pero la acusación del juez del "caso Gürtel" de haberse lucrado con los presuntos negocios ilícitos de su ex marido no pudo ya superarla. Y dimitió un día antes de que Rajoy defienda en el Congreso de los Diputados una batería de medidas contra la corrupción con las que pretende mejorar la imagen de su gobierno y de su partido.