Opinión
El Superclásico del bochorno
En las previas de los grandes choques futboleros se suele decir "ojalá que estén a la altura de las circunstancias". Estas, como pocas veces ha ocurrido, se da por un enfrentamiento que podría haber sido mítico, entre Boca y River en un contexto histórico como lo es una semifinal de Copa Sudamericana. Ni Boca Juniors, ni River Plate, ninguno estuvo a la altura de lo que la previa preveía. Por un lado el puntero del campeonato argentino; por el otro el acérrimo rival de toda la vida con la premisa de suavizar el año ganando la serie del torneo internacional. El mundo del fútbol posó la mirada en este juego.
El Superclásico se fue en palabras. No ofrecieron nada. Ambos tuvieron miedo de ganar y fue lo que demostraron en la Bombonera de Buenos Aires.
No arriesgaron, con la mente puesta en los últimos 90 minutos en el Monumental. El objetivo fue el de no perder y no el de ganar.
Prácticamente no hubo situaciones de peligro y los que debían aparecer como actores principales de la novela más taquillera de la Argentina brillaron por su ausencia. Los de reparto tampoco salvaron la ropa.
Sin dudas, estuvimos ante el Boca - River más triste emocionalmente de los últimos años. Magro desde lo futbolístico. Perfecto desde lo táctico de mitad de cancha hacia atrás. Ni siquiera el juez del partido, Silvio Trucco, tuvo un gran desempeño. El árbitro tardó demasiado en amonestar a algunos jugadores como Leonardo Poncio o Ramiro Funes Mori. Cuándo lo hizo ya era tarde, el partido se iba.
Cuando Trucco pitó el final fue difícil encontrar una figura. Ninguno de los futbolistas superó los seis puntos. El espectáculo se cayó a pedazos.

"Teníamos ganas de enfrentar a Boca, solo pensamos en ganar", expresó el DT Millonario, Marcelo Gallardo, en la previa. Fueron solo palabras, River no pateó una sola vez al arco de Orión.
"Boca tendrá la presión de salir a buscar el partido por ser local", manifestó antes del enfrentamiento el DT Xeneize, Rodolfo Arruabarrena. Más palabras, Boca creo la primera situación clara de gol con el partido en tiempo de descuento.
La expectativa se devoró a la realidad. Ojalá el jueves que viene, los dos más grandes de la Argentina, puedan ofrecer un espectáculo digno y acorde a las instancias que se disputan.