Opinión
Batalla por el desdoble
El anuncio del Intendente Rodolfo Suárez acerca del adelantamiento de los comicios capitalinos, desató una verdadera batalla política entre peronistas y radicales. En virtud de ello, vale la pena repasar qué intereses movilizan a unos y otros.
PJ
Por tratarse del espacio que gobierna la provincia, al Justicialismo le caben dos decisiones estratégicas de cara a los comicios del 2015: la reglamentación de las PASO y la definición del calendario electoral para cargos provinciales - con la consecuente decisión de desdoblar o unificar. La primera fue zanjada – ¿interinamente? - de manera polémica, mientras que la segunda aguarda en lista de espera.
Sobre la reglamentación de las PASO hay que decir que la oposición venía solicitándola insistentemente, básicamente, porque necesita garantizarse el financiamiento del Estado para los gastos de campaña. El gobierno provincial por su parte, acaba de responder con un sorpresivo decreto que suspende los principios de la Ley 8.619, que obliga al Estado a financiar las campañas partidarias. El argumento oficial aduce que la decisión del Intendente de Capital dejó a la provincia en una situación difícil, en cuanto a la organización del calendario electoral y los medios financieros para afrontarlos. Sin embargo, la iniciativa apunta a atacar dos objetivos claros en términos electorales. Pretende por un lado desanimar la “ola separatista” de los intendentes, pero sobre todo, busca eliminar las ventajas que el sistema genera para las fuerzas opositoras, especialmente para las minoritarias. Concretamente, en el PJ quieren evitar un “fenómeno Del Caño II”. Están convencidos que de no haber mediado la publicidad gratuita, el diputado de la Izquierda jamás hubiese obtenido una banca en el Congreso de la Nación. Por supuesto que la lógica aplica también a la UCR, pero su envergadura política así como sus chances reales de acceder al poder, lo coloca indudablemente en una mejor situación para hacerse de recursos. Como sea, en el PJ no están dispuestos a facilitarles el camino a ofertas que distraigan una porción de su electorado. Aún, cuando la embestida atente contra la enaltecida institucionalidad mendocina.
En cuanto a la fijación del calendario electoral, se sabe que Paco Pérez ha estado desojando la margarita respecto de las posibilidades de unificar o desdoblar las elecciones provinciales. Lo desvela el rol que jugará Cobos en la próxima contienda. Si el ex vicepresidente se consolida finalmente como candidato a presidente, el PJ podría plantearse seriamente el desdoblamiento con el propósito de evitar el efecto arrastre del ex vicepresidente. En cambio, si se cayera su candidatura, al gobierno provincial le convendría unificar para aprovechar la doble tracción - Scioli más caciques departamentales.
Lo citado en el párrafo anterior explica el plazo - marzo de 2015 -, estipulado por Paco Pérez para la toma de decisiones, tanto como el repentino silencio de los intendentes peronistas “pro desdoblamiento”. Está claro que mandatarios como Félix de San Rafael o Bermejo de Maipú, entre otros, miran con simpatía la alternativa de separar los comicios en sus departamentos. Son intendentes con alto grado de popularidad, que se impondrían sin inconvenientes en comicios independientes. Habrá que ver hasta dónde llega su grado de altruismo para declinar intereses personales, en favor de una estrategia de unidad. Hoy, no son pocos los dirigentes peronistas que parecen seducidos a unificar fuerzas. Veremos mañana.
UCR
Dicen que el que golpea primero lo hace dos veces. Eso sucedió en Capital con la jugada anticipada de Suárez. La UCR disparó directo al corazón de sus contrincantes, dejándolos con mínimo margen de tiempo para posicionarse. No obstante, la devolución de favores de Pérez suspendiendo la Ley 8.619, también tuvo su rebote en el radicalismo. Sin los recursos del Estado Provincial para las campañas, a la UCR se le hará difícil sostener el desdoble. Aunque también podría resultar un arma de doble filo para el justicialismo, ya que la iniciativa fortalece a Cornejo en el marco de las internas, en detrimento de Laura Montero o Enrique Vaquié, por tratarse del candidato con más estructura y mejor nivel de posicionamiento del radicalismo. Además de empujarlos a cerrar el acuerdo local con el PRO, a efectos de asegurarse los recursos que el Estado les niega.
En fin, desatada la batalla, resta esperar el desarrollo y su impacto en la opinión pública.