Opinión
Crisis económica y estrés
La crisis económica mundial no sólo afecta el tamaño de la billetera y de la cuenta de ahorros, sino además afecta el estado de salud y de bienestar de la persona y de la sociedad en que vive. El factor causal de mayor relevancia en esto es el estrés crónico, el cual puede conducir a una amplia gama de condiciones y enfermedades, desde cansancio hasta enfermedad cardiovascular.
Según encuestas realizadas por la Asociación Psicológica de Estados Unidos, las principales causas de estrés a finales del 2008 fueron: el dinero (81%), la economía (80%), el trabajo (67%) y problemas de salud en la familia (67%). En ese mismo año, se reportaron más síntomas físicos y emocionales relacionados al estrés que en años anteriores. La mente no entiende de crisis... económicas La mente no entiende de crisis económicas, sólo reacciona con angustia a pensamientos negativos. Del mismo modo, responde con motivación a estímulos positivos. Por tanto, se deberá pensar en objetivos a corto plazo para salir adelante y poder actuar con celeridad e incrementar la satisfacción personal. Es la manera de afrontar el problema de forma productiva. Por ello hay que comprender que sufrir algunos síntomas relacionados con la ansiedad y el estrés es normal, aunque si prevalecen se manifestarán como insomnio, ataques de pánico, pérdida significativa de peso, sentimientos de desesperación, tristeza, rabia y hostilidad hacia los demás, se deberá recurrir a un profesional para que estos no se apoderen de la situación y surja un cuadro depresivo o un trastorno por ansiedad.
De estos síntomas, los más comunes fueron: fatiga relacionada al estrés, irritabilidad, enojo y falta de sueño. Asimismo, la mitad de las personas encuestadas indicaron que su nivel de estrés general aumentó durante ese año. Por otro lado, según Paco Rodríguez, psicólogo y profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, “para diferentes estudios se ha observado que para aproximadamente el 75% de la población, el dinero y el trabajo son las principales fuentes de estrés, dato que se dispara en tiempos de crisis como la que estamos viviendo.”
El doctor Manuel Peña, representante de la Organización Panamericana de la Salud, sobre el tema del impacto de la crisis económica en la salud, indicó que “existen ya repercusiones de la crisis financiera en la calidad de vida de las personas, pues se ha dado por ejemplo el aumento del costo de los alimentos. La crisis ha elevado además el costo de los medicamentos e insumos de la tecnología médica. Por otro lado, el incremento del desempleo y la disminución de la demanda en el mercado laboral pueden ocasionar cambios en el estilo de vida de las personas, como por ejemplo la reducción de la actividad física, calidad de la dieta, incluso el componente de higiene por disminución del ingreso”.
Con el aumento en los despidos y el desempleo prolongado, cada vez son más las personas cuyo presupuesto familiar se ve altamente comprometido. El estrés consecuente afecta no sólo la salud sino las relaciones personales, especialmente la relación con la pareja. El problema no es el estrés en sí, sino la falta de actividades para mitigarlo. Peor aún, ante la crisis económica muchas personas recurren a acciones no saludables con el fin de disminuir su ansiedad y estrés. Este supuesto manejo del estrés incluye actividades como consumo excesivo de alimentos, elección de alimentos “confortantes” (la mayoría de los cuales no son saludables), consumo de alcohol y tabaquismo.
Una consecuencia muy importante de la crisis económica es que, debido al alto costo de las consultas médicas, existe la tendencia a no recurrir al médico en caso del aparecimiento de alguna enfermedad. Un estudio realizado a principios del 2009 en Estados Unidos indicó que uno de cada cuatro estadounidenses no acudió al doctor, simple y sencillamente porque no podían pagar la consulta. Afortunadamente, existen médicos con buena voluntad quienes ayudan a sus pacientes a reducir sus gastos médicos, como por ejemplo la prescribirles opciones de tratamiento de menor costo.
Efectos del estrés crónico en la salud y el bienestar El estrés crónico provoca que existan niveles elevados de catecolaminas en la sangre de forma continua. El exceso de adrenalina y cortisol, entre otras catecolaminas, es lo que ha sido asociado con mayor riesgo de enfermedades crónicas, tanto físicas como mentales. A continuación se describen algunos efectos directos del estrés crónico en el cuerpo:
- Disminución del sistema inmune. Según la evidencia científica, el estrés sostenido de forma crónica tiene un efecto perjudicial sobre el sistema inmunológico. Una de sus consecuencias es la disminución de los glóbulos blancos, células que circulan en la sangre y que funcionan como defensas contra agentes infecciosos, como los virus y las bacterias. El resultado es un aumento en la susceptibilidad a enfermedades infecciosas, entre ellas las respiratorias y las cutáneas. El estrés también puede ocasionar problemas como indigestión, dolores de cabeza, cansancio excesivo y malestar generalizado. De hecho, el estrés de tipo crónico ha sido asociado con el desarrollo de cáncer.
- Depresión y problemas de ansiedad. A pesar de que las causas de la depresión no están claramente definidas, se cree que el estrés puede ser uno de sus factores de riesgo. Algunas personas, debido a su personalidad o su temperamento, son más susceptibles al estrés. El estrés crónico en estas personas potencia el desarrollo de depresión, ansiedad y otras condiciones mentales.
- Falta de sueño. Las preocupaciones asociadas a la crisis económica pueden alterar los patrones de sueño de la persona, los cuales van desde sueño excesivo hasta insomnio. En el caso específico de la falta de sueño, ésta puede conducir al agotamiento físico y mental, lo cual a su vez aumenta el nivel de estrés. Y es que la falta de sueño y el estrés crónico se convierten en un círculo vicioso, en el que la falta de sueño aumenta el nivel de estrés y el estrés, la falta de sueño.
Existe evidencia contundente que indica que la falta de sueño es un problema muy serio con grandes implicaciones. Además de afectar el rendimiento laboral, se le ha relacionado con accidentes de tránsito, problemas con las relaciones personales, cambios del estado de ánimo e incluso depresión. La falta de sueño crónica también ha sido asociada con enfermedades del corazón, obesidad e incluso muerte prematura. Por estas razones, al sueño se le considera tan importante para la salud en general como una dieta balanceada y el ejercicio regular.
¿Qué hacer para reducir el impacto de la crisis económica en la salud?
Con base en que durante épocas de crisis financiera aumenta la vulnerabilidad del cuerpo a enfermedades, es importante realizar actividades que promuevan el control del estrés y el bienestar general. Afortunadamente, existen estrategias sencillas pero altamente efectivas para mitigar sus efectos en la salud. A continuación se presentan algunas de ellas:
- Ponga atención a lo que pasa a su alrededor, pero absténgase de quedarse atrapado en una situación mental en la que se reciclen pensamientos negativos y pesimistas sobre la crisis.
- Analice y establezca cuál es su situación particular en cuanto a la crisis, es decir, en qué magnitud se verá afectado su estilo de vida y seguridad financiera. Luego identifique las fuentes de estrés según dicha situación.
- Busque apoyo con sus familiares, amigos y consejeros. Según la evidencia, recibir el apoyo de otras personas es efectivo para el manejo del estrés. De ser necesario, busque ayuda psicológica profesional.
- Procure dormir entre 7 y 8 horas diarias. De esta forma reducirá el impacto de la falta de sueño en su salud. Para ello, debe limitarse el consumo de café a un máximo de dos tazas al día y evitar tomarlo después del medio día. Esto permitirá que la cafeína se elimine durante el resto del día y así no afecte el sueño. Las bebidas energizantes deben evitarse por completo.
- Tenga una dieta balanceada, con énfasis especial en el consumo de granos enteros, frutas y verduras, así como limitada en carnes, grasas saturadas y azúcares. Una nutrición adecuada es parte fundamental de un sistema inmune saludable, sobretodo el consumo de vitaminas antioxidantes (A, C y E). Recuerde que el estrés aumenta el número de radicales libres, sustancias asociadas al envejecimiento prematuro y al desarrollo de enfermedades crónicas. Los antioxidantes disminuyen el efecto de los radicales libres.
- Evite el consumo excesivo de alcohol. Muchas personas recurren al alcohol para el alivio del estrés. Sin embargo, una copa de vino por las noches no es razón para alarmarse; al contrario, puede contribuir a que la persona se logre relajar. El problema está en perder el control y consumir más de lo recomendable. Recuerde que un consumo saludable de alcohol se define como 2 bebidas alcohólicas en hombres y 1 en mujeres. Una bebida alcohólica equivale a 12 onzas de cerveza, 4 onzas de vino y 2 onzas de licores como whisky, vodka y ron.
- Absténgase de fumar. El estrés puede conducir a que un fumador fume más de lo que acostumbra. Por lo tanto, es importante que los fumadores estén conscientes de evitar que esto suceda. Lo ideal, sin duda alguna, es abandonar por completo este terrible hábito.
- Realice ejercicio de forma regular. Cualquiera que sea el tipo de ejercicio, sus beneficios van desde mejorar la respuesta inmune del cuerpo hasta contribuir al control del estrés. Para este último objetivo, los ejercicios como el yoga, el pilates y el ejercicio cardiovascular ofrecen aún mejores resultados.
- Los masajes relajantes son una buena opción para promover la relajación y reducir el impacto del estrés en la salud. Es recomendable recurrir a un spa que cuente con personal profesional certificado. De lo contrario, en lugar de brindar un beneficio, puede incluso causarle daño a nivel muscular y nervioso.
- Algunas personas pueden verse beneficiadas con la terapia psicológica. Cuando las recomendaciones anteriores son sean suficientes, un psicólogo puede ayudarle a seleccionar ejercicios que promueven la relajación, entre ellos respiraciones profundas, visualización y terapia conductual.
- Tener una vida social activa. La convivencia con otras personas puede servir como apoyo en el aspecto emocional, lo cual contribuye a disminuir posibles sentimientos de soledad y otros síntomas depresivos.
- Las actividades recreativas son importantes para la reducción del estrés y el mantenimiento de lazos fuertes con la pareja y la familia. Puede optar por salir de la ciudad, ir de pic-nic, visitar un museo o una galería de arte… o simplemente convivir en el hogar realizando actividades placenteras y relajantes.
- Los momentos de soledad son importantes para la promoción de la salud. Al menos durante 10 minutos al día, procure estar solo. Ya sea realizar ninguna actividad en absoluto o aprovechar el tiempo para meditar, leer, escuchar música, actividades artísticas, etc.
- Evite automedicarse. Salvo que sea un dolor de cabeza, resfrío o problema de indigestión pasajeros, no consuma medicamentos sin la previa consulta con el médico.
-No permita que la crisis económica provoque un efecto dominó en su vida. Mientras dure la crisis, procure tener un estilo de vida austero y abstenerse de bienes y servicios innecesarios. Evite malgastar su dinero y tener gastos excesivos y superflúos. Y por sobre todas las cosas, procure tener un estilo de vida saludable para así disminuir al máximo los efectos del estrés crónico en su salud y bienestar.
¡Y recuerde que toda crisis llega a su fin!
Lic. Patricia Frascali
Psicóloga
Especialidad:Infanto juvenil y familia
Obesidad y Sobrepeso
Mail pato frascali@gmail.com