Opinión
La culpa es de otro
Suponer que la responsabilidad de los fracasos esta en otro lado es habitual en los últimos tiempos en la Argentina. La Presidenta a diario instala acusaciones que la colocan como víctima para no asumir los propios errores de gestión.
En Mendoza, como un buen soldado de Cristina que es, el Gobernador adoptó esta práctica como propia y la repite de manera sistemática.
En los últimos días Francisco Pérez dijo que la demora en la sanción de la Ley Provincial de Educación se debe a una interna de la Unión Cívica Radical y de esta manera tiró la pelota afuera para no afrontar el problema que hoy LA EDUCACIÓN tiene en la provincia.
La verdad que esa afirmación es falaz ya que la responsabilidad política de las dilaciones en este tema es del mismo peronismo. Al parecer Paco Pérez desconoce que la iniciativa estuvo 2 años frenada en el senado ya que ingresó el 16 de Mayo de 2012 paso por las comisiones de Educación y Legislación y Asuntos Constitucionales para quedar varada en Hacienda y Presupuesto de esa Cámara desde el 2 de mayo de 2013. Recién en julio de 2014 pasó a Diputados y en Agosto se constituyó la Bicameral.
De todas maneras no hay que poner el acento allí, en realidad lo más preocupante es que los números de la Educación en Mendoza son muy malos.
La Provincia está ubicada en el puesto número 13 de 24 en las pruebas del Operativo Nacional de Evaluación (ONE) que organiza el Ministerio Nacional. Claro que la mala calidad educativa en Mendoza esta contextualizada en un país que ocupo el puesto 61 (entre 65) en las pruebas PISA.
Mendoza esta quinta en el ranking nacional en casos de bullying mientras duerme en el Senado -otra vez allí- la creación del Observatorio de la Convivencia Escolar que pretende abordar las problemáticas de violencia en los establecimientos educativos.
El descenso en la matrícula de escuelas públicas en la provincia está por encima del 11 por ciento y en el país los números van por el mismo camino.
A esto uno tendría que sumarle las preocupantes condiciones edilicias que presentan muchos establecimientos educativos de Mendoza debido a la falta de mantenimiento, planificación y presupuesto. El Gobierno además paga 900 misiones especiales fuera de las escuelas, es decir docentes que cumplen otra función y que necesitan ser reemplazados.
No existe en la provincia datos estadísticos reales que nos permitan ir a buscar a los chicos que no están dentro del sistema escolar. Hoy la DGE no tiene precisión de cuántos son.
Aceptar los errores no es tarea sencilla pero tampoco es imposible sobre todo si uno es el dirigente político más importante de la provincia. El punto de partida para dejar de echarles la culpa a los demás es reconocer cuando nos estamos equivocando.
Si esto no ocurre seguiremos desempolvando a diario aquel monologo de Tato Bores “La culpa la tiene el otro” que por su puesto se ajusta en toda su extensión a los tiempos que corren.