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Opinión

Ser proactivo

"Yo soy la fuerza" propone la psicóloga que es columnista de MDZ Radio.

 En este mundo existen dos tipos de personas, las proactivas y las reactivas. Me refiero a quienes toman la responsabilidad de sus vidas y quienes culpan; aquellos que hacen que las cosas sucedan, y aquellos a quienes las cosas les sucedieron.

Ser PROACTIVO es un hábito clave para desarrollar los demás hábitos, y por eso es el primero. Este hábito dice: “Yo soy la fuerza, yo soy el capitán de mi vida. Puedo elegir mi actitud. Soy responsable de mi felicidad o infelicidad. Yo estoy en el asiento del conductor de mi destino y yo no soy un pasajero”.

Ser proactivo es el primer paso para lograr la victoria privada. ¿Te imaginas hacer álgebra antes de aprender a sumar y restar? Nunca sucederá. Lo mismo sucede con los siete hábitos. Eso se debe a que hasta que sientes que estás a cargo de tu propia vida, ninguna cosa es posible, ¿o no?

Ser proactivo o ser reactivo.....la decisión es tuya

Cada día tú y yo tenemos unas 100 oportunidades de elegir si ser proactivos o reactivos. En cualquier día dado, el clima puede ser malo, no puedes hallar un empleo, tu amigo habla a tus espaldas, alguien te dice cosas desagradables, tu socio no cumple con lo pactado, te multan en un estacionamiento, tu jefe te hace observaciones, o repruebas un examen. ¿Qué harás al respecto? ¿Tienes el hábito de reaccionar a este tipo de cosas cotidianas, o eres proactivo? La decisión es tuya. Realmente lo es. No necesitas responder en la forma en que lo hacen los demás, o como la gente piensa que deberías actuar.

¿Cuántas veces manejando en carretera alguien se te atraviesa, haciéndote chirriar los frenos? ¿Qué haces? ¿Gritas e insultas? ¿Haces gestos obscenos con la mano? ¿Esto arruina tu día? ¿O simplemente lo olvidas, te ríes y continúas tu camino? La decisión es tuya.

Las personas reactivas toman decisiones con base en impulsos. Son como una lata de refresco. Si la vida los sacude un poco, la presión se acumula y de pronto explota.

Las personas proactivas toman decisiones con base en valores. Piensan antes de actuar. Reconocen que no pueden controlar todo lo que les sucede, pero sí pueden controlar lo que pueden hacer al respecto. A diferencia de los reactivos, que están llenos de gas carbónico, los proactivos son como el agua. Sacúdelos todo lo que quieras, quítales la tapa y nada sucede. Son calmados, frescos y la mayoría de las veces ejercen control.

Una excelente forma de comprender la mente proactiva es comparar las respuestas ante situaciones que suceden todo el tiempo.

· ESCUCHA TU PROPIO LENGUAJE

El lenguaje reactivo por lo común suena así:

“Ese soy yo. Siempre fui así”. Lo que realmente están diciendo es: No me hagoresponsable de mis actos. No puedo cambiar. Estoy predeterminado a ser así.

“Si mi jefe no fuera tan estúpido, las cosas serían distintas”. Lo que realmente están diciendo es: Mi jefe es la causa de todos mis problemas, y no yo.

“Muchas gracias, me arruinaste el día”. Lo que realmente están diciendo es: No puedo controlar mis propios estados de ánimo. Tú sí.

“Si fuera a otra escuela, tuviera mejores amigos, ganara más dinero, viviera en un departamento distinto, tuviera un novio...........entonces sería feliz”. Lo que realmente están diciendo es: No controlo mi propia felicidad, sino las “cosas”. Debo tener cosas para ser feliz.

Puedes notar que el lenguaje reactivo nos quita poder y se lo entrega a alguien o algo. Es como dar el control remoto de tu vida a otra persona y decirle: ”Toma, cambia mi estado de ánimo cada vez que quieras”. El lenguaje proactivo, por otra parte, te devuelve el control remoto. Quedas libre para elegir en qué canal quieres estar.

LENGUAJE REACTIVO LENGUAJE PROACTIVO

Intentaré Lo haré

Así soy Puedo mejorar

Nada puedo hacer Examinemos nuestras opciones

Tengo que hacerlo Lo elegí

No puedo Debe haber alguna solución

Me arruinaste el día No permitiré que tu estado de ánimo me

Contagie

EL VIRUS DE LA VICTIMITIS

La gente infectada con victimitis piensa que los demás están en contra de ellos y que el mundo les debe algo, lo cual no es cierto.

A veces es común escuchar expresiones como:

“Podría comenzar, pero el entrenador tiene algo contra mí”.

“Estaba a punto de interceptar el balón, pero algo me lo impidió

Pude haber nadado lo estipulado, pero me dio un calambre muy fuerte

Además de sentirse víctimas, los reactivos:

-Se ofenden

-Culpan a los demás

-Se enojan y dicen cosas que después lamentan.

-Se quejan y lloran

-Esperan a que las cosas les sucedan

-Cambian únicamente cuando no les queda otra

· PAGAR EL PRECIO DE SER PROACTIVO

Los proactivos son de un tipo totalmente distinto:

-No se ofenden fácilmente

-Toman la responsabilidad de sus decisiones

-Piensan antes de actuar

-Vuelven a hacer el intento cuando sucede algo malo

-Siempre hallan las forma de que las cosas sucedan

-Se concentran en las cosas en las que pueden hacer algo, y no se preocupan por aquello donde no tienen ningún control.

Ser reactivo es mucho más fácil. Es fácil perder la calma o quejarse, eso no requier de ningún control. Ser proactivo es indudablemente mucho más difícil. En la realidad, Tú y yo no somos totalmente proactivos o reactivos, sino posiblemente nos encontramos en un punto medio. La clave es adquirir el hábito de ser proactivo para que puedas viajar en piloto automático y ni siquiera necesites pensar en ello. Si eliges ser proactivo 20 de 100 veces al día, intenta serlo ahora 30 de 100 veces. Luego 40. Nunca subestimes la gran diferencia que producen los pequeños cambios.

· PODEMOS CONTROLAR SÓLO UNA COSA

El hecho es que no podemos controlar todo lo que nos sucede. No podemos controlar el color de nuestra piel, donde nacimos, quienes son nuestros padres, o como nos tratan los demás. Pero hay una cosa que sí podemos controlar: cómo reaccionamos a lo que nos sucede. ¡Y esto es lo importante!

Imagínate dos círculos. El interior es tu círculo de control. Incluye Cosas sobre las que podemos ejercer control, tales como nosotros mismos, nuestras decisiones, nuestras reacciones a todo lo que nos sucede. Alrededor del círculo de control está el del no control. Incluye las miles de cosas sobre las que nada podemos hacer.

Ahora bien, ¿qué sucede si gastamos nuestro tiempo y energía preocupándonos por cosas que no podemos controlar, como un comentario grosero, un error del pasado, el clima? ¡Adivinaste! Sentiremos que tenemos aún menor control, que somos víctimas. Por ejemplo, si tu novia / o, te molesta y siempre te quejas de sus debilidades (algo sobre lo que no tienes control), entonces eso no arreglará el problema. Sólo te hace achacarle tus problemas y perder el poder sobre ti mismo.

Las personas proactivas, por otra parte, se concentran en otras cosas: en las que pueden controlar. Así, al actuar experimentan paz interna y tienen más poder sobre sus vidas. Aprenden a sonreír y a vivir con las muchas cosas en las que nada pueden hacer. Tal vez no les gusten, pero saben que no tiene caso preocuparse.

Lic. PATRICIA FRASCALI

Psicóloga

Especialidad: infanto juvenil y flia

Obesidad

Mail:patofrascali@gmail.com