Cuando el cáncer garpa pero no alcanza
Así como he defendido a capa y espada al gobierno nacional por sus políticas públicas y logros obtenidos, también lo critico. No voy a nombrar las notas donde lo he hecho porque sería darle de morfar a los foristas que me endilgan la falta de crítica y sería una condescendencia, darles la derecha. Allá ellos.
El tema es el siguiente: en los últimos meses se observa un corrimiento hacia la derecha en el peronismo oficial. Tras los resultados de las PASO pareciera que la lectura en el oficialismo nacional y local pasó por tomar algunas banderas de la oposición para acomodar el discurso hacia el 27 de octubre, cuando se vote “en serio” por las legislativas.
Una de las muestras de ese corrimiento es la propuesta de la baja en la edad de la imputabilidad a los menores por cometer delitos. Ya lo dijo el candidato de Cristina en la provincia de Buenos Aires, Martín Insaurralde.
Otra perla, en este caso local, es el casi-arreglo con el sheriff Cassia. El que propone tolerancia cero y la anulación de derechos para los delincuentes (no son personas), entre otras propuestas de corte racial. Cassia tiene un nicho del mercado ideológico que brega por la anulación de las libertades públicas, y en Mendoza, si bien no ha sacado muchos votos, miles piensan como él. Una combinación explosiva en términos de interna ideológico-política.
No se puede bancar ese acuerdo ni las declaraciones de Insaurralde, un intendente joven que ha sido explotado en su imagen y su discurso por el cáncer que tuvo hace un tiempo y superó. Con la enfermedad también se hace política, y eso es baja calaña política.
El perfil de Insaurralde y su imagen es más bien la de un inocuo técnico de gestión municipal que poco se diferencia de Massa, con la diferencia de que Massa tiene más adeptos por derecha, es más pillo y ha conectado con millones de bonaerenses, además de ser el candidato de los medios concentrados y los oportunistas.
Estamos cada día más en el horno. Cada vez más se nota la ausencia de Néstor Kirchner, que era quien hacía política y operaba como un verdadero armador de un proyecto. Cristina no lo puede lograr, tiene a demasiados especuladores cerca y lejos que ya han dado muestras de despegue y hablan con otros códigos. Los de la pragmática política, aquellos meteorólogos que ponen el dedo al aire y caminan en el sentido del viento. Puaj.