ver más

Opinión

Acuerdos para cuidarse las espaldas

Falta acuerdo para políticas públicas, pero no para garantizarse su estatus. El caso testigo de los Vale Más.

Discuten, se pelean, simulan debates. Pero aunque no parezca, detrás de la escenografía muchas veces se ponen de acuerdo. Sí, los principales partidos políticos de la provincia tienen más relaciones entre sí de las que se creen; pero no para armar políticas públicas, sino más bien para arreglar cuestiones internas.

En Mendoza a los principales dirigentes les cuesta ponerse de acuerdo tanto para cosas trascendentes como reformar la Constitución, como para cuestiones simples como la dirección de una calle o la instalación de un semáforo. Pero es mucho más fácil que logren acuerdos para acomodarse.

Ejemplos sobran. El Presupuesto provincial llevó un largo debate, pero se pusieron rápidamente de acuerdo sin discusión mediante para incorporar un aumento de más del 50% en sus sueldos. Discuten en público con argumentos nobles, pero muchas veces negocian detrás de escena con la adjudicación de cargos, acomodos y distribución de poder. También pueden ponerse de acuerdo para intentar acordar una elección interna de un partido rival; todo puede ser.

Hay un microclima, un estatus que no se quiebra, ayudado por un sistema institucional que blinda cualquier intento de salirse. La Oficina Anticorrupción ya lo destacó en un informe que sólo sirvió para acumular tierra: en Mendoza las relaciones que existen entre los grupos de poder ayudan a mantener impunidad: legisladores, jueces, empresarios, responsables de organismos de control con alto grado de relación entre sí que garantiza ese estatus.

Por eso ocurren casos que rozan el colmo y que involucran incluso el encubrimiento de casos de corrupción. Si no habría que preguntarle a Alberto Monetti, el funcionario que se animó a denunciar en la justicia uno de los casos de corrupción mas graves de la historia de Mendoza; la estafa producida con los ticket Vale Más. Se trata de un sistema que sirvió para sostener el clientelismo, hacer nuevos millonarios y defraudar el dinero que el Estado debía destinar a las familias más pobres de Mendoza. Alcanza con leer los expedientes que duermen en Tribunales para saber que la corrupción es transversal: con los Vale Más se hicieron un festival dirigentes de todos los partidos. Incluso figuran nombres que hoy están en el poder. Esa transversalidad es la que garantiza también impunidad.

¿Qué pasó? Políticamente el denunciante quedó solo y para colmo acusado: el Tribunal de Cuentas intenta sancionarlo con una cifra multimillonaria. Quienes conocen a Monetti saben que no ha logrado acumular muchos bienes materiales, menos aún desde que le robaron el Ford Falcon que tenía como vehículo. Cuando bajó la espuma de las denuncias, ningún político siguió el tema y más bien buscaron olvidarse. Sólo aparece cada tanto para amenazar a Julio Cobos con un “carpetazo”, pero nunca pasa de allí, pues no conviene revelar toda la verdad. La justicia, que para investigar casos de corrupción acostumbra a seguir los ritmos y las reacciones espasmódicas de los políticos, también deja que el tiempo pase. Todo va camino al olvido y hasta con la posibilidad de que haya prescripciones por falta de acción (cualquier similitud con lo ocurrido ayer con María Julia Alsogaray es pura coincidencia).

Luego del fallo que ordena pagar millones a quien descubrió el caso de corrupción, se generó una forma de respaldo a Monetti, quien sigue militando en el radicalismo. Podría haberse esperado una catarata de adhesiones de la clase política que pelea por la transparencia. Bueno, no ocurrió exactamente eso, sino más bien hubo discreción entre los principales dirigentes. Todos los dirigentes del PJ que usan a los Vale Más para criticar a Cobos podrían haberse sumado, pero no pudo ser. Julio Cobos podría haber mostrado apoyo a quien durante su gobierno se animó a denunciar la corrupción que ocurría desde hacía seis años, pero tampoco ocurrió.

El acuerdo tácito que garantiza el estatus volvió a funcionar. Mendoza maravillosa.