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Opinión

Esperando la batalla final de Lanata

La ruta del dinero K tiene tres capítulos. El último se concretará el domingo.

La farandulización como fin

El domingo pasado Jorge Lanata presentó en su programa Periodismo para Todos, el informe sobre la "ruta del dinero K". Como todos saben, la denuncia no tardó en explotar y se  transformó en el tema excluyente de las redes sociales, oficinas, cafés y reuniones familiares. La pregunta que deseo formularme en esta oportunidad, es por qué una noticia sobre un hecho de corrupción, conmovió de la manera que lo hizo.

Uno supone que la existencia de la corrupción en la política, es una creencia naturalizada en la opinión pública y por lo tanto, a esta altura de los acontecimientos aunque indigne, no debiera sorprender a nadie. Sin embargo y contra todo lo presumible, la noticia generó un tembladeral. Entre las hipótesis que se barajaron acerca de las causas del mencionado impacto, está lógicamente el hecho de que un empresario muy fuertemente vinculado a los Kirchner es el principal acusado. Hay parte de realidad en esa afirmación. Pero existe otro aspecto, que es en el que voy a detener el análisis, relacionado con los ribetes "farandulezcos" que alcanzó la acusación.

Hay dos aristas que explican que un hecho que a priori debiera haberse reducido sólo a la discusión del micro clima de la política o como muy lejos, a un sector de masa crítica,se haya masificado en las dimensiones que lo hizo. Una de ellas,  es la que se circunscribe sobre la figura del periodista Lanata, mientras que la otra, tiene que ver condos de los personajesde la trama en cuestión: Fariña y Rossi. Personajes mediáticos, que a esta altura de los acontecimientos han superado ampliamente los niveles de popularidad de sus propias mujeres, de las que se descontaba eran las "famosas".

Sobre Jorge Lanata hay que decir que si el periodismo argentino en su conjunto actuase en un gran teatro de revista, él no tengo duda encabezaría la marquesina. Lanata, como bien le dijo el propio Jorge Rial en el dúplex que concretaron ambos por radio, además de ser un periodista con cuantiosos pergaminos, reconocido por propios o extraños, es un "showman" como pocos en  nuestro país. Aunque en mi opinión ello no desacredita sus investigaciones,sí debo reconocer que las mismas adquieren características más fastuosas, sólo porque proceden de su usina.

Para ilustrarlo con un ejemplo: si la investigación sobre el supuesto lavado de dinero del empresario Lázaro Báez, la hubiese publicado Alconada Mon -por citar un eximio periodista de investigación del Diario La Nación-, seguramente hubiese tenido un impacto mucho más relativo en la opinión pública que el que produjo Lanata.

Ahora bien,¿la farandulización de la denuncia se debe sólo al hecho de que Lanata sea un periodista por demás mediático? Obviamente no. Hubo aquí una estrategia por parte de los acusados para llevar la discusión a ese terreno, aprovechando que dos de los involucrados –Fariña y Rossi–, estaban emparentados con el mundo del espectáculo.

Las estrategias no siempre cumplen con el objetivo para la cual fueron pergeñadas, por el simple hecho de que "todos juegan". Sin embargo, en esta ocasión ésta parece haber concretado con creces el resultado esperado. El pico histórico de 15 puntos de rating alcanzado por el programa Intrusos del Canal América, ratifica su efectividad.

Para ponerlo en términos más comprensibles, podemos decir que si la denuncia por la "ruta del dinero K" la tradujésemos a la jerga de la guerra, estaríamos en condiciones de afirmar que Lanata ganó la batalla del domingo, pero perdió la del martes.

Perdió la segunda batalla no sólo porque la denuncia despertó un masivo interés por conocer aspectos frívolos de jóvenes devenidos en millonarios que viven y/o trabajan en Puerto Madero -una urbanización diseñada por el menemismo y disfrutada por el kirchnerismo-, sino también, porque se puso bajo sospecha la credibilidad de Lanata, en un juego perverso en el que pretende señalarse la culpabilidad de todos, para no recalar sobre ninguno.

Ahora resta  ver quien gana la batalla final. El fin del cuento mediático lo veremos seguramente en el próximo programa de Periodismo para Todos, independientemente de cualquier especulación respecto de si el caso merece ser tratado en un programa periodístico o de espectáculo.

Lanata ha prometido presentar y ofrecer a la justicia pruebas documentales que involucran a verdaderos pesos pesados del poder. De comprobarse el hecho, sólo espero como ciudadana que alguna vez la justicia de nuestro país, tenga una sentencia ejemplar con los poderosos de turno.

Si ello no ocurriese, entonces será el pueblo una vez más, el que de su veredicto en las próximas elecciones. Quienes nos gobiernan, deberían recordar que la percepción de corrupción, es el "asesino silencioso" del político en el poder, porque los va erosionando de a poquito y sigilosamente.