Una Ley en marcha
Estos días han aparecido informaciones que sostienen que la Cámara Civil y Comercial de Capital Federal tendría listo el fallo acerca de la constitucionalidad de los artículos 45 y 161 de la Ley de Medios.
Ojalá ocurra y la Cámara se expida. No tenemos ninguna expectativa sobre la naturaleza del fallo. Los jueces a cargo fueron recusados por el PEN y por la AFSCA. Se demostró cómo un juez de esa Cámara viajó a Miami pagado por Clarín y los vínculos de una jueza con un abogado de ese grupo. Además, la historia de esa cámara muestra la coherencia de fallar siempre a favor de los grupos poderosos.
Es sólo un paso necesario para que se pueda apelar ante la Corte Suprema. Pero es un paso que debe ser dado rápidamente. Estamos seguros de que la Ley de Medios no sólo es una norma excelente y ejemplo en el mundo, también es absolutamente constitucional en cada uno de sus artículos.
Cuando existe una disputa acerca de la constitucionalidad de una ley los jueces deciden. Pero deciden con un fallo, no con medidas cautelares. Hace tres años y medio que estamos entre chicana y chicana del Grupo Clarín, entre cautelar y cautelar, sorprendiéndonos periódicamente con la aparición de un nuevo juez amigo del grupo que dicta una medida disparatada. Por situaciones como esta, entre las iniciativas de democratización de la justicia aparece un límite temporal totalmente razonable para que ningún derecho amenazado se vulnere de modo inminente pero que esa situación provisoria no se extienda sin límite.
Esperamos que no se confirme la sospecha existente de que la cámara tiene el fallo redactado y está esperando el momento de comunicarlo para vincularlo a alguna expresión opositora. Sería un bochorno.
La asociación de tales conductas con un ideal republicano es una alquimia milagrosa sólo posible por el fenomenal nivel de manipulación de los medios concentrados.
La Ley de Medios debe ser declarada íntegramente constitucional si los jueces actúan conforme a derecho. Pero aunque así no fuera, esta ley inauguró un camino sin retorno.
Un camino de cuestionamiento ciudadano acerca de la veracidad de la información, de los intereses de los medios, de la manipulación, del derecho a la comunicación. Son cambios culturales en pleno desarrollo que no dependen de ningún gobierno.
Lo que sí depende del gobierno es una aplicación amplia de la ley, que paulatinamente se va concretando, con dificultades pero sin pausa, que permita ordenar el espectro y fiscalizar el cumplimiento de las pautas de emisión autorizadas, garantizar la producción propia, la producción local e independiente, evitar las cadenas, promover medios de entidades sin fines de lucro y estatales, problematizar y sancionar los mensajes discriminatorios, desarrollar una comunicación inclusiva. Todas estas cosas no dependen del fallo de la Corte Suprema. Bien aplicadas nos habilitan a una comunicación social mucho más respetuosa y representativa de nuestra realidad.
Los sectores sociales que promovieron estos vientos de cambio, la Coalición por una Comunicación Democrática y muchos otros, los que prohijaron los principios que se plasmaron en la ley, deben convertirse en guardias que impidan cualquier retroceso, porque la derecha furiosa de Argentina y Latinoamérica sólo encuentra como elementos de sustento de su proyecto la represión, la mentira, el ocultamiento y el silenciamiento.
Por: Carlos Almenara, Coordinador AFSCA Delegación Mendoza