ver más

Opinión

La crisis mundial y la receta del Gobierno argentino

El proceso de reindustrialización se debe interpretar como el camino necesario para asegurar condiciones básicas de solvencia del sector externo de la economía argentina que ha demostrado rasgos de fragilidad en etapas de inestabilidad.

Lo crisis mundial ha impuesto al gobierno de Argentina diseñar y ejecutar medidas tendientes a la contención y/o reacomodamiento de las variables macroeconómicas con mayor incidencia en el desempeño de la economía nacional.

La inflación sigue al tope de los problemas sin una solución acertada en la relación entre precios de bienes y servicios e ingresos. Las autoridades económicas otorgan a este asunto un rol primario, no obstante la disputa con la oposición por identificar el verdadero valor de la inflación ha dado lugar a una serie de argumentaciones en el plano político, en lo estrictamente económico solo se identifican acciones coyunturales, es asignatura pendiente la implementación de medidas de fondo. La potencial disputa con los formadores o “deformadores” de precios es una batalla por librar y cuyas consecuencias es de difícil predicción en un escenario con incertidumbres vigentes.

En el sector externo partimos de un dato concreto, nuestro país no fabrica dólares y por lo tanto debe recurrir a una artillería de medidas que le permita acceder a las divisas internacionales para afrontar los pagos futuros de sus obligaciones. La inestabilidad europea y americana pone en juego la actual estructura del comercio mundial, las naciones centrales de la eurozona presionadas por las corporaciones internacionales luchan por mantener el modelo neoliberal a flote e interpretan que una posible salida es transferir buena parte de los problemas a los países en desarrollo o periféricos, experiencia que han llevado a cabo en crisis anteriores. Argentina vía la restricción selectiva a las importaciones y la bidireccionalidad (quien importa debe exportar) tiene como objetivo asegurar un mínimo de certeza en el balance comercial, generando desde el superávit las divisas para el pago de los compromisos externos sin recurrir al endeudamiento.



El proceso de reindustrialización se debe interpretar como el camino necesario para asegurar condiciones básicas de solvencia del sector externo de la economía argentina que ha demostrado rasgos de fragilidad en etapas de inestabilidad. Es indudable que el sector agropecuario argentino posee ventajas competitivas que lo ha posicionado en los primeros lugares del contexto internacional, pero se debe evaluar quienes obtienen mayor beneficio de ese posicionamiento. Los pequeños y medianos productores en función de sus escalas productivas tienen una relación de dependencia directa con los grandes actores locales e internacionales que invalida cualquier mejora en los potenciales ingresos por  precios de las transacciones de granos y carnes a nivel mundial. La incorporación de valor agregado en esta cadena productiva y sus industrias satélites adiciona tecnificación y mano de obra especializada pero también un modelo productivo que requerirá la regulación del estado para evitar una distribución desigual de rentabilidad.

El sector productivo ha sido objeto de diversas acciones tendiente a una mejora en la distribución del ingreso, el gobierno implemento medidas en procura de mejorar el ingreso de los sectores de menores recursos, la sumatoria de ambos tiene su correlato en el incrementos del consumo interno. La puja distributiva tiene una incidencia relevante en el proceso inflacionario, la intención de los grupos concentrados de apropiación de los mayores recursos asignados a los trabajadores vía precios es la metodología puesta en practica. Este proceso tiene una incipiente complicación estructural, la sociedad ha visualizado que las mejoras en el ingreso disponible impacta en el consumo y en menor medida en el ahorro, la opción predominante en el momento de preservar el valor de compra de los excedentes de ingresos a sido atesorar en moneda extranjera, la dolarización de los ahorros (mercado formal e informal) dio origen en el circuito consumo-ahorro-inversión a incompatibilidades y la ocurrencia de baches transaccionales que genero en la economía domestica ajustes no deseados. El sector financiero y rentista aun no aporta de forma eficiente al sistema económico, los bancos que operan en Argentina (nacionales e internacionales) han sido beneficiados por el contexto nacional de los últimos años y bajo un manejo cartelizado de las operaciones bancarias han revertido y superado ampliamente las perdidas originadas en la crisis de 2001.

El crecimiento del PBI planteado en el Presupuesto Nacional 2012 asigna un 5,1%. Las incertidumbres y expectativas obligan a reformular a la baja ese número. Si el valor incremental se posicionara por debajo al  3,5%  las alarmas del desempleo se activaran.

Con estos antecedentes la política económica implementada propone sustentar el desempeño interno de los recursos en un contexto de crisis del neoliberalismo a escala global.


Mgter. Dante R. MORENO
Economista
Postgrado CEIR
Ciudad de Mendoza