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Opinión
“Mendoza, historia de vinos y de éxito”
Mauricio Llaver escribió en su columna semanal en el diarioEl Sentinel, de Fort Lauderdale, Florida, una reseña sobre un libro que acabade aparecer en Estados Unidos cuyo título resume todo: “Mendoza, historia de vinos y de éxito”.
Leo libros desde que tengo memoria, pero nunca había disfrutado de uno que narrara algo tan cercano a mi propia historia. Acabo de ocurrir con uno sobre vinos, curiosamente escrito por un norteamericano.
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"The Vineyard…" está escrito por Ian Mount, un periodista estadounidense que vive en Buenos Aires y que entrevistó a decenas de protagonistas del vino argentino para nutrir su historia. Y que narra en más de 300 páginas cómo, desde comienzos de los 90, Argentina comenzó una transformación que la llevó, por ejemplo, a superar en ventas a los vinos chilenos en EEUU. Y a ser considerado como uno de los grandes países emergentes en la vitivinicultura mundial.
El gran empujón se basó en factores diversos, pero el fundamental fue el descubrimiento del potencial de la cepa Malbec, originaria de Francia y presente en Mendoza desde mediados del Siglo 19. Subestimada en su tierra natal (donde siempre se usó para complementar cortes con otras uvas consideradas más elegantes) la variedad Malbec estuvo largamente ignorada en Argentina, al punto que hace apenas 30 años se arrancaron miles de hectáreas por su bajo rendimiento económico.
Pero de pronto algunos enólogos extranjeros, como el francés Michel Rolland, el estadounidense Paul Hobbes y los italianos Alberto Antonini y Attilio Pagli, encontraron que el humilde Malbec podía ser "el" gran vino argentino. Y ahí comenzó el milagro.
Mount narra cómo algunos pioneros argentinos, como Nicolás Catena Zapata, se inspiraron en la experiencia de Napa Valley para acortar en pocas décadas un camino que a Francia, Italia o España les había llevado siglos. O cómo algunos distribuidores de EEUU descubrieron que los "nuevos" vinos argentinos podían ser competitivos en el mercado y los impusieron, en un trabajo ciclópeo, en el gusto de los consumidores estadounidenses.
"The Vineyard…" también cuenta la manera en que, de pronto, los argentinos entraron frenéticamente en un círculo virtuoso de modernización de sus vinos, conquista de mercados, inversión en tecnología, experimentación con cepajes y descubrimiento de nuevas zonas cultivables. Lo cual llevó a la consagración de sus vinos en los puntajes de las publicaciones internacionales.
El gran empujón se basó en factores diversos, pero el fundamental fue el descubrimiento del potencial de la cepa Malbec, originaria de Francia y presente en Mendoza desde mediados del Siglo 19. Subestimada en su tierra natal (donde siempre se usó para complementar cortes con otras uvas consideradas más elegantes) la variedad Malbec estuvo largamente ignorada en Argentina, al punto que hace apenas 30 años se arrancaron miles de hectáreas por su bajo rendimiento económico.
Pero de pronto algunos enólogos extranjeros, como el francés Michel Rolland, el estadounidense Paul Hobbes y los italianos Alberto Antonini y Attilio Pagli, encontraron que el humilde Malbec podía ser "el" gran vino argentino. Y ahí comenzó el milagro.
Mount narra cómo algunos pioneros argentinos, como Nicolás Catena Zapata, se inspiraron en la experiencia de Napa Valley para acortar en pocas décadas un camino que a Francia, Italia o España les había llevado siglos. O cómo algunos distribuidores de EEUU descubrieron que los "nuevos" vinos argentinos podían ser competitivos en el mercado y los impusieron, en un trabajo ciclópeo, en el gusto de los consumidores estadounidenses.
"The Vineyard…" también cuenta la manera en que, de pronto, los argentinos entraron frenéticamente en un círculo virtuoso de modernización de sus vinos, conquista de mercados, inversión en tecnología, experimentación con cepajes y descubrimiento de nuevas zonas cultivables. Lo cual llevó a la consagración de sus vinos en los puntajes de las publicaciones internacionales.
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