ver más

Opinión

De YPF y otras yerbas…

Es importante mencionar que a pesar de que uno pudiera o no estar de acuerdo en los modos, pasa a ser central el fondo de la cuestión una realidad insoslayable que es la necesidad de que la Argentina pueda explotar sus propios recursos de la manera más conveniente

En estos últimos días el tema del momento es necesariamente la declaración de interés público nacional el logro del autoabastecimiento de hidrocarburos, donde se establece en el artículo séptimo la declaración de utilidad pública y la sujeción a expropiación del 51% de las acciones de YPF S.A. representado por igual porcentaje de acciones de Repsol YPF S.A.
 
Es importante mencionar que a pesar de que uno pudiera o no estar de acuerdo en los modos, pasa a ser central el fondo de la cuestión una realidad insoslayable que es la necesidad de que la Argentina pueda explotar sus propios recursos de la manera más conveniente, incluso yendo más allá, federalizar la explotación de sus recursos naturales estableciendo que las provincias puedan también disponer de políticas públicas acertadas en base del uso de sus propios recursos.
 
La realidad al día de hoy es que YPF ha obtenido utilidades en los últimos 3 años (según los balances de la empresa presentados a la Comisión Nacional de Valores) por 13.380 millones de pesos y repartió utilidades por 18.628 millones de pesos. Es importante recalcar que lo que se muestra en el periodo 2008 – 2010, ha sido sistemático en la empresa desde que Repsol se hiciera con la responsabilidad del manejo operativo de la misma. En este mismo periodo según sus propios datos las reservas de crudo disminuyeron un 15% y las de gas un  32%. No hay dudas que la sistemática distribución de utilidades con estos conceptos, genera dos puntos difíciles de obviar, el primero es el vaciamiento sistemático de la empresa (que sin dudas el estado debería haber cuidado) y el segundo punto es que la inversión en exploración en estos años es prácticamente nula (situación que también se debería haber controlado desde los Entes Reguladores), acelerando la necesidad de maximizar dividendos e ingresos sobre lo que efectivamente se tiene disponible, que son los pozos en actividad.
 
La exposición anterior permite demostrar que evidentemente ha habido una falla en los sistemas de control que deben responsabilizarse de la necesidad de verificar lo que pase con el país y su recursos naturales. Sin embargo es una falacia argumentativa importante lo que ha pretendido instalar la oposición en cuanto a que “dado que el Gobierno no hizo antes esto (expropiación de acciones), no puede hacerlo ahora”; lo anterior es pretender generar una hipótesis que no se puede validar desde ningún lugar, o sea, “uno no puede darse cuenta que se equivocó si no lo hace de manera inmediata”; visto de la forma positiva “se debería haber expropiado a YPF el primer día del gobierno de Nestor o Cristina”.
 
Ahora bien, si uno analiza con cuidado los datos que se han ido revelando, nos podemos dar cuenta que el crecimiento industrial del país ha sido aproximadamente el 7% anualizado desde el 2003 a la fecha. Que quiere decir, que la producción de crudo y naftas en el periodo 2003 – 2010 permitía abastecer el mercado interno e importar crudo (de hecho por esto surgen las retenciones a la exportación de crudo). Situación esta que, dado lo explicado en los párrafos 1 a 3, se va deteriorando con la falta de inversión en exploración. No se puede dejar de ver que esta situación  (mayor consumo y menor recurso) debía explotar en algún momento, no se puede explotar más crudo, no se pueden refinar más combustibles por estar todas las destilerías a tope, por ende se deben comenzar a importar combustibles. Situación que produce que en el periodo 2011 – 2012, el resultado de la balanza comercial ronde en un déficit de unos 25.000 millones de dólares. Sintetizando, la presunta hipótesis de expropiación inmediata, no se podría haber dado, puesto que no creo que nadie pensase en su sano juicio que creceríamos lo que crecimos en los últimos 8 años.
 
En definitiva creo que debemos brindar por la iniciativa, por darnos cuenta que hace 200 años que somos un país libre y soberano, que los “espejitos de colores” no se cambian más por oro. Que no podemos permitir que la patria grande Latinoamericana siga siendo saqueada sistemáticamente por Europa como ha pasado con la Plata Boliviana, el Café Cubano, las cuantiosas reservas de oro saqueadas a Brasil y demás.
Se pueden discutir las formas, pero mientras el fondo sea este debemos estar tranquilos por volver a ser dueños de lo nuestro.

*El Autor de esta nota es Ariel Sánchez, ingeniero civil.