ver más

Opinión

Migajas a los hambrientos


El 10 de enero pasado, el gobernador Pérez fue a visitar las instalaciones de Conin, ese hospitalito que fundó hace casi 20 años el doctor Abel Albino para tratar de rescatar a tiempo los cerebros de los niños desnutridos cuyas neuronas se van muriendo con cada gramo que bajan de peso.

Pérez fue con parte de su gabinete esperando que los diarios titularan eso: “El Gobernador visitó Conin”, y tal vez ese hubiera sido el título si no hubiera ocurrido otro hecho que cambió las cosas.

Luego de recorrer salas, besar niños y estrechar manos de doctores y enfermeras, Pérez se ofuscó porque los periodistas le preguntamos si iba a pagar la deuda de más de U$S 600.000 (cerca de 2 y medio millones de pesos) que las anteriores gestiones de gobierno fueron acumulando con la fundación, y respondió que “600.000 dólares en un presupuesto de 19 millones es un detalle”.

A pesar del detalle, Pérez dijo también que no habían ido a firmar un pagaré.
Y entonces el título no fue del agrado del Gobernador.

Esta mañana el gobernador volvió a Conin con parte de su gabinete a entregar un cheque por $200.000 y un colectivo que hasta ahora fue de la Empresa Provincial de Transporte. Y otra vez los detalles cambiaron el título de la noticia.

La noticia hubiera sido que el Gobernador hizo donaciones a Conin si no fuera porque se montó un espectáculo para que las cámaras mostraran una donación que, comparada con la deuda, termina siendo paupérrima.

Ya el hecho de mandar a hacer un supercheque en cartón como los que se hacen en los programas de TV cuando entregan premios para que las cámaras tomen bien la suma convierte ese buen acto de gobierno en una campaña publicitaria.

Lo mismo ocurre cuando entrega un colectivo que seguramente es útil para la fundación aunque no necesario, porque necesita arreglos, pintura (sigue con los colores de la EPTM), alguien que lo maneje y plata para pagar el seguro correspondiente y el combustible, se enoja ante la pregunta de cómo va a afrontar Conín esos gastos. Otra vez dijo “son detalles” y cuando se le explica que el colectivo termina siendo un regalo que genera gastos su respuesta es “usted no entiende mi presencia acá”.

Tiene razón el gobernador. Porque al menos esta periodista no entendió tanta foto y tanto acto solemne para entregar un cheque que no llega al 10% de la deuda que se tiene con la fundación y un micro que bien podría ser un barco, porque lo más probable es que quede encallado en el estacionamiento porque no hay plata para ponerle gasoil.

Un “detalle” hubiera sido tener en cuenta eso, o al menos, entregar el micro lleno de comida, que es lo que más necesitan en esa fundación que se encarga de alimentar niños desnutridos.
Mientras tanto, al doctor Albino no le queda más que sonreír para las cámaras, porque él bien sabe que a los hambrientos se les suele dar migajas.