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Opinión
Cómo sobrevivir en un mundo de intolerancia y violencia
Las autoras incian aquí un camino junto a los lectores de MDZ: un observatorio de violencia cotidiana.
“A nuestros hijos, los ciudadanos más vulnerables de cualquier sociedad, les debemos una vida sin violencia ni temor. Para garantizarla hemos de ser incansables en nuestros esfuerzos por lograr la paz, la justicia y la prosperidad no sólo para los países, sino también para las comunidades y los miembros de una misma familia. Debemos hacer frente a las raíces de la violencia. Sólo entonces transformaremos el legado del siglo pasado de lastre oneroso en experiencia aleccionadora.”
Nelson Mandela
Nelson Mandela
¿Cómo hacemos para mejorar este clima de tensión ciudadana que vivimos cotidianamente No podemos negar que nos rodea un clima generalizado de intolerancia, de impaciencia y de agresividad. En la casa, en la calle, en los lugares de trabajo, en las escuelas, en los medios, en el deporte y en otros contextos estamos respirando un aire de ira, de falta de respeto, de agresividad y hasta de violencia que influye en nosotros de manera negativa y también nos predispone al gesto o palabra agresiva y /o a reacciones violentas.
Comprender, reconocer la necesidad y la posibilidad de superar estas tendencias es el punto de partida del camino que pretendemos iniciar con estas notas. En este observatorio, mostraremos hechos o situaciones concretas de violencia cotidiana , con el propósito de ponerlas en evidencia, para que en ellas observemos como en un espejo las imágenes que no nos gustan de manera que vistas así, nos demos cuenta de la obligación de cambiar. Porque son posibles la amabilidad, el gesto solidario, la palabra oportuna, es fácil decir:
“Perdone”,”Gracias”, “Disculpe”,”Lo siento”, “Me equivoqué”, “¿Puedo ayudar?”. Es importante una sonrisa, un gesto de ternura y consideración, de respeto . ¿No les parece?
Hemos leído en varias notas periodísticas aquello de que “El hombre es un lobo para el hombre” y así lo ejemplifican las mayores violencias: las guerras, el terrorismo, la discriminación, el hambre, el crimen, la corrupción. Sin embargo, pensamos que siempre algo debemos hacer para mejorar nuestra calidad de vida . Podemos construir entre todos un entorno de paz y tranquilidad para vivir un poco mejor, sin agravios, con buena educación, con cordialidad y respeto.
Hemos leído en varias notas periodísticas aquello de que “El hombre es un lobo para el hombre” y así lo ejemplifican las mayores violencias: las guerras, el terrorismo, la discriminación, el hambre, el crimen, la corrupción. Sin embargo, pensamos que siempre algo debemos hacer para mejorar nuestra calidad de vida . Podemos construir entre todos un entorno de paz y tranquilidad para vivir un poco mejor, sin agravios, con buena educación, con cordialidad y respeto.
Si están de acuerdo con nosotros, invitamos a los lectores a participar de esta campaña educativa, escribiéndonos para contarnos, hechos o situaciones agresivas que se pueden cambiar con buena voluntad.. Experiencias que , a veces, nos dejan con un sabor amargo de impotencia o de injusticia. Hechos que suceden todos los días y que es bueno ponerlos en evidencia , con la esperanza de que puedan corregirse.
Gracias por emprender con nosotros este camino de paz, de cortesía, de buenos modales, de reflexión y cambio de actitudes.
Mejorar el comportamiento colectivo, también es escuela .
Elia Ana Bianchi Zizzias. Educadora.
Eliana C, Zizzias de Rosso. Mediadora.
Gracias por emprender con nosotros este camino de paz, de cortesía, de buenos modales, de reflexión y cambio de actitudes.
Mejorar el comportamiento colectivo, también es escuela .
Elia Ana Bianchi Zizzias. Educadora.
Eliana C, Zizzias de Rosso. Mediadora.