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Opinión

Celebramos la diversidad, trabajamos por la equidad

El ministro de Desarrollo Social pone a consideración el trabajo que se hace en la faz pública sobre la problemática de género.

Son nuestras madres, hermanas, hijas, compañeras; transitamos los mismos espacios, trabajamos juntos. Afortunadamente, esta cercanía no desvanece la diferencia, porque es  la diversidad de perspectivas y experiencias lo que nos permite crecer como sociedad.  

Hace más de cien años, la profunda inequidad que existía entre hombres y mujeres obligó a la comunidad internacional a aunar los esfuerzos para revertir esta situación y alcanzar la igualdad de oportunidades para los géneros. En ese marco, se instituyó el 8 de marzo como Día Mundial de la Mujer, fecha para reflexionar sobre las condiciones de vida y el rol de las mujeres en los distintos ámbitos de la vida social.

Mucho hemos  avanzado desde entonces, pero aún con el progresos alcanzado, la esperanza de igualdad expresada en ese primer Día Internacional de la Mujer, aún está lejos de verse realizada.

En nuestro país, a partir de la incorporación de los tratados internacionales de derechos humanos a nuestra Constitución Nacional en el año 1994, en especial la Convención para la Eliminación de toda forma de discriminación contra la Mujer y la reciente sanción de la Ley 26.485  y su reglamentación, contamos con un sólido marco normativo que consolida una serie de acciones por parte del Estado para garantizar la autonomía de las mujeres.

Esta autonomía, que lleva a las mujeres al ejercicio pleno de su ciudadanía, está expresada en tres ejes fundamentales. Primero la Autonomía Económica para quelas mujeres puedan decidir sobre sus formas de vida. Dentro de este eje el acceso y remuneración igualitarios en el ámbito del trabajo son factores importantísimos que consolidan la inclusión socioeconómica y brindan a las mujeres un factor de protección. Es destacable en esto el rol que juegan los gremios, los empresarios y fundamentalmente,  del Estado.

El segundo eje es el de la Autonomía Política. Como justicialista no puedo dejar de recordar que fue nuestra compañera Evita la que impulsó el voto femenino que es el primer derecho que debe ejercer un ciudadano, el de elegir a sus representantes. Sin embargo este es sólo un hito en la amplia historia de la lucha de las mujeres por conquistar sus derechos .Lucha multicolor, plural, abierta en la que participan infinidad de organizaciones de las más diversas formas de pensamiento. Es precisamente esta diversidad de visión que pueden aportar las mujeres, distinta de los hombres, la que la sociedad en su conjunto no se puede privar. La particular visión del mundo que las mujeres aportan en la construcción de las políticas públicas, cualquiera sea la posición ideológica o institución que representen, es un capital social, intelectual, humano que Mendoza debe incorporar en su máxima expresión.

Finalmente, creo que es un eje insoslayable la Autonomía Física de las mujeres, esto es la efectiva capacidad de decidir sobre el propio cuerpo. La cultura ha hecho del cuerpo dela mujer un campo de batalla, un territorio depositario de luchas ideológicas, religiosas, estéticas y hasta comerciales. Es demasiada la presión que se ejerce sobre nuestras hijas, ya desde pequeñas, sobre formas de vestir o modelos estéticos muchas veces dañinos del cuerpo, solo por citar un ejemplo. A veces con crueles estigamtizaciones para quienes no cumplen con estos cánones.

Las formas de cuidado del cuerpo femenino, particularmente las relacionadas con la salud sexual y reproductiva, también despiertan hoy polémicas en todo el mundo. En medio de tanto ruido y opiniones cruzadas tengo la sensación que a veces la voz de la propia protagonista en cada caso particular puede ser la que menos se escucha y  la que más importa. La sociedad a través de los medios de comunicación pone a disposición una amplia oferta de ideas sobre el tema que cada mujer deberá considerar y decidir. El Estado, en el marco de sus tres poderes, debe estar atento a las nuevas necesidades, a todas las opiniones y en el marco de la Ley acompañar a las mujeres en cada situación que sus derechos se vean vulnerados.

Como sabemos este es un debate que la sociedad debe seguir profundizando, en un marco de tolerancia, respeto y pluralidad.

Como decíamos inicialmente, los grandes avances que ha dado la humanidad en el último siglo en materia de derechos de las mujeres son motivo de celebración en esta fecha ; no obstante, y en virtud de  los desafíos que nos quedan por alcanzar,  esta fecha debe ser también una excelente oportunidad para una sincera reflexión personal y colectiva.

Creo que una sociedad que ha tenido tantas transformaciones como la nuestra esta ya en condiciones de dar debates para mejorar los sistemas de protección a fin de respetar los derechos de cada mujer  para  el desarrollo de su vida personal que le permita autonomía y el goce pleno de todos sus derechos.

Guillermo Elizalde, Ministro de Desarrollo Social y Derechos Humanos