Opinión
Escepticismo al palo
Como sugiere el título de arriba, el segmento Historiqueo de ayer (y emitido todos los martes a las 10 de la mañana por MDZ Radio como parte del programa ¿No será mucho?) estuvo dominado por el descreimiento.
Sí. Fue una emisión “descreída” por donde se la mire; tanto en “temática” como en “actitud”.
Temática: con la intención de cerrar un problema que habíamos empezado a discutir el martes pasado y que ese día no pudimos redondear por falta de tiempo, durante la primera mitad del Historiqueo de ayer nos preguntamos cuáles fueron los descubrimientos o ideas científicas que a lo largo de la historia más habían ayudado a extender la fuerte ola de escepticismo e incredulidad religiosa que afecta cada vez más fuerte al occidente contemporáneo. Y en primer lugar nombramos la teoría Heliocéntrica (según la cual el Sol y no la Tierra es el centro de nuestro sistema planetario) deducida por primera vez por Nicolás Copérnico y confirmado unos años después por las observaciones de Galileo Galilei y que contradecía severamente a la teoría Geocéntrica (según la cual la Tierra y no el Sol es el centro de nuestro sistema planetario) defendida por la Biblia y la Iglesia. En segundo lugar nombramos a Isaac Newton y su descubrimiento del principio de la Gravedad Universal, que demostró y ayudó a crear la sensación que el movimiento de los planetas no estaba regido por la mano invisible de ningún ser sobrenatural sino por leyes bien precisas y matemáticamente deducibles. Y finalmente nombramos a Charles Darwin y su descubrimiento de la Selección Natural, que (como todos sabemos) hizo notar que los humanos habíamos evolucionado a partir de especies preexistentes en vez de haber sido sacados mágicamente de la galera por una inteligencia superior.
Actitud: el 27 de febrero se conmemoró en Argentina el bicentenario de la primera jura de la bandera en 1812 y obviamente Historiqueo no podía dejar que el día pasara sin aludir a eso. Y elegimos hacerlo revisando algunos mitos sobre la creación de nuestro símbolo nacional. Por ejemplo, que sus colores no se inspiraron en los colores del cielo... sino en los colores de la dinastía borbónica, a la postre titular de la monarquía española. ¿Pero por qué Manuel Belgrano iba a tomar prestado los colores distintivos de la monarquía española para crear el símbolo nacional de un país que estaba luchando por independizarse precisamente de España? En primer lugar, descubrimos el martes, la intención de Belgrano no fue crear una enseña nacional para un país (Argentina) que todavía no existía... sino un distintivo exclusivamente para el ejército bajo su mando. Que tiempo después ese distintivo haya sido adoptado como enseña nacional es harina de otro costal. En segundo lugar, para el año 1812 Belgrano y la mayoría de sus contemporáneos no eran todavía independentistas ni luchaban por esa causa sino que se sentían españoles como el ibérico mejor plantado. Y al adoptar los colores de la monarquía española como distintivo del ejercito a su cargo, Don Manuel estaba tratando de dejar eso bien pero bien claro. Así que, aunque duela escucharlo e incluso decirlo, el 27 de febrero de 1812 no juramos fidelidad por primera vez a ninguna bandera argentina... sino a un monarca que estaba cómodamente sentado sobre un mullido trono a quince mil kilómetros de nuestra casa.
¿Y qué podés esperar para la próxima emisión de Historiqueo? Pues estamos en Vendimia...