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Opinión

Apuntes para 2013 del sacerdote Vicente Reale

El religioso apunta a que se cumplan los deseos más terrenales que aspirar a vivir mejor en un año que se avecina con varias cuentas pendientes.
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Y los años siguen pasando…más allá de peregrinas profecías de un final global y a toda orquesta.

Y los años pasan no solo en la astronomía y en el calendario, sino en nuestra propia piel.

Y cada cual enfila la vida del modo que más acompaña a sus convicciones o a sus intereses.

Lo que es irreversible es que no podemos dominar el tiempo, y sus consecuencias en nuestra vida.

Pero, ¿qué tal si al tiempo de que disponemos lo llenamos de otros y mejores contenidos?

Entonces propongo:

* Que a la ‘Navidad’ ya no se la llame así sino ‘Fiesta’, ya que para nuestra sociedad consumista, la celebración es solo un pretexto para vender, comprar y divertirse. El nacimiento de Jesús -hay que decirlo- hoy tiene sentido para muy pocas personas. Lo mismo dígase de la Semana Santa; llamémosla Semana de Vacaciones, a secas.

* Que, vista la reciente (no última) matanza colectiva de niños en EE.UU., no continuemos enamorados del ‘modo de vida’ de los del norte, como si lo de ellos fuera el paraíso terrenal. Y que los canales de televisión (de aire, de cable y satelital) no emitan más las bochornosas películas policiales y de guerra que nos vende aquella ‘pacífica y avanzada’ nación.

* Que el Poder Judicial argentino (en lo nacional y en lo provincial) sea un poco más resuelto, eficaz y eficiente a la hora de ‘hacer justicia’, precisamente. Justicia que llega tarde o nunca, no es Justicia. Tenemos dos muy actuales botones de muestra: Cromagnón y Marita Verón, y está en veremos el estrago de la estación de Once.

* Que, así como en nuestra provincia se publican las listas de los deudores alimentarios para con sus familias, se publique -también- la lista de los deudores del impuesto inmobiliario, automotor y de ingresos brutos. Son muchos estos deudores, deben mucho y tienen mucho dinero; además, son siempre los mismos. Que yo recuerde, al menos tres gobernadores prometieron dar el listado. Pero, hasta ahora, nada. ¿Por qué será, no?

* Que los siete (7) millones de personas que en nuestro planeta detentan el ‘gran dinero mundial’ sean condenados socialmente ya que, en este mismo planeta, 500 niños mueren por hambre por minuto. Además de que, alguien con debida autoridad moral, debería investigar sus haberes y posesiones, en la certera presunción de que la mayoría de esos bienes son de posesión ilegítima y/o delictiva.

* Que todos recordemos que las ‘medias verdades’ son ‘completas mentiras’. Las diga o las haga quienquiera que fuere. Personas o instituciones. Ciudadanos de a pie, gobernantes, credos religiosos, legisladores, empresarios, jueces, etc. En nuestra provincia estamos abarrotados de medias verdades.

* Que, quienes en Mendoza no están de acuerdo con el Protocolo de aborto no punible, denuncien públicamente a las/los médicos, a los consultorios y a los efectores sanitarios privados que -desde siempre- realizan estas prácticas ‘limpias, higiénicas y de buenos billetes’. Y que, para desenmascarar a algunos pícaros, quienes no están de acuerdo con el Protocolo expliciten que la no penalización del aborto en ciertos casos de ninguna manera significa la validación del mismo.

* Que, de una vez por todas, se sancione fuertemente a las empresas de telefonía fija y móvil que, en vez de prestar un servicio pagado, se sirven de nosotros haciendo las mil y una. No estaría mal recordar, al gobierno nacional y a esas empresas, que la privatización o licitación de esos servicios ya caducó, por ley, en el año 1998.

* Que la sancionada Ley Provincial de Uso de Suelo -aún no reglamentada y diplomáticamente cajoneada- sea puesta en vigencia efectiva. Por el bien del territorio mendocino y por el bien de sus habitantes. Somos muchos los que, desde hace tres años, estamos pidiendo la aplicación de esta ley. Y, nuevamente, la recurrente pregunta: ¿por qué será que el gobierno provincial demora indefinidamente esa aplicación?

* Que se disminuya y se revierta decididamente la ‘deuda interna’ argentina en lo social, educacional, en salud, en pobreza estructural, en lo económico. Así como la deuda externa continúa siendo muy alta, la interna también lo es. De ambas, de un modo u otro, nos estamos haciendo cargo todos los habitantes -no los gobiernos y los gobernantes. Tres ejemplos al hilo: 1) el déficit actual de Aerolíneas Argentinas es de seis mil millones de dólares (U$S 6.000 millones), más o menos lo que también deberemos pagar al denominado Club de París; 2) para la refuncionalización de YPF -de la que nos piden pagar cerca de veinte mil millones de dólares (U$S 20.000 millones) a Repsol de España- la Argentina ha debido tomar créditos al 20% anual en dólares, mientras Brasil lo hace al 4 o 5%; 3) los Planes Sociales y los Subsidios han ayudado a mucha gente a salir del ‘estado de pobreza y de exclusión’, pero la pobreza estructural no ha dejado de crecer. Sería muy bueno que las autoridades se dieran una vueltita por el oeste godoicruceño y capitalino (y por otras partes del país, también) para confirmar o desmentir esta mi afirmación.

* Que, en nuestra Argentina, se acabe con la corrupción en todas sus formas. Sí, ya sé: es mucho pedir. Bueno, que, entonces, se disminuya sensiblemente. Teniendo plena conciencia de que el ejemplo debe venir ‘desde arriba’, de quienes tienen mayor responsabilidad institucional, política y patrimonial. O ¿no nos da vergüenza estar en la grilla preferencial de los países más corruptos del mundo?

Y hablando de corrupción, la frutilla menduca del postre la acaban de poner nuestros legisladores: en la última sesión del año, y tratando de que no nos enteráramos (aunque nos enteramos!) se aumentaron los sueldos y aumentaron los sueldos de los altos funcionarios. No hay caso, tendremos que convencernos de una buena vez: la vida y el estómago de algunos ciudadanos tienen privilegios congénitos sobre los de otros.

Al final de este recuento de buenas intenciones, estoy escuchando un grito silenciosamente ensordecedor: “¿Todo esto? ¡Argentina año verde!”

Aunque yo deseo, de todo corazón, que alguna vez “maduremos”.

Sí. De a poco y en algunas cosas por vez. Pero que maduremos. La sociedad mendocina y la argentina no es obra de alienígenas. Nosotros hacemos o deshacemos. Resucitamos o nos hundimos.

Ruego y me esfuerzo por una Argentina de mujeres y de hombres buenos, honrados, sinceros, trabajadores y solidarios.

“Argentina es nuestro hogar”, reza la canción.

Que, en verdad, lo cuidemos, lo hagamos progresar y lo hagamos más acogedor para todos.

Para quienes compartan estos deseos y desafíos: ¡Feliz Año Nuevo!