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Opinión

Japón, rumbo a una nueva recesión

Se trata, del mayor retroceso económico registrado en un trimestre desde el terremoto y el tsunami de marzo de 2011.

La desaceleración económica mundial y la fortaleza del yen están ahogando la recuperación de la economía japonesa.

Según cifras publicadas hoy por el gobierno en Tokio, la economía se contrajo en un 3,5 por ciento entre julio y septiembre, en comparación con el mismo periodo del año pasado, lo que supone la primera caída en tres trimestres. Frente al trimestre anterior, la reducción del producto interno bruto (PIB) fue del 0,9 por ciento.

Se trata, del mayor retroceso económico registrado en un trimestre desde el terremoto y el tsunami de marzo de 2011.

"No podemos negar la posibilidad de que la economía japonesa haya entrado en una fase de recesión", afirmó el ministro de Economía, Seiji Maehara.

Antes, el consejo de política monetaria del Banco de Japón celebrado a comienzos de octubre había estimado también que "no se puede descartar la posibilidad de que, con carácter retroactivo, se tome conocimiento de que la economía haya entrado en una fase recesionista".

Técnicamente, se habla de recesión cuando el PIB de un país se contrae dos trimestres consecutivos. Muchos economistas prevén que la economía vuelva a retroceder de nuevo en el cuatro trimestre.

En el primer trimestre del año se había registrado un crecimiento del PIB del 5,3 por ciento, lo que había despertado las esperanzas en torno a una recuperación de la economía, después del terremoto y el tsunami, que arrasaron fábricas y redes de distribución.

Sin embargo, según cifras corregidas, la economía sólo creció un 0,1 por ciento en el segundo trimestre debido a una reducción en el consumo privado y el gasto público.

Un sondeo del Centro Japonés de Estudios Económicos en el que participaron 40 economistas auguró que la economía del país podría contraerse en un 0,1 por ciento.

Ante la situación, el primer ministro Yoshihiko Noda dio a entender que podrían celebrarse elecciones anticipadas, en el que su Partido Demócrata (DPJ) podría perder el poder.

Noda calificó de serias las cifras del PIB. Después de presentar un primer paquete de estímulos económicos por 400.000 millones de yenes (3.900 millones de euros/4.900 millones de dólares), su gobierno está preparando uno nuevo.

Sin embargo, la capacidad de acción del Estado es cada vez menor en vista del inmenso monte de deudas que acumula, de más del 200 por ciento del PIB, el más alto entre las potencias industriales.

Debido a ello, aumenta también cada vez más la presión política sobre el Banco de Japón para que relaje todavía más su ya de por sí extremadamente generosa política monetaria.

El consejo de política monetaria del banco emisor comenzará el 19 de noviembre una sesión de dos días.

El que la economía del país pueda proseguir su recuperación depende enormemente de que se ponga en marcha de nuevo el motor de las exportaciones, que parece averiado: en el último trimestre, las exportaciones habían registrado una fuerte caída, por primera vez en tres trimestre, y habían retrocedido en casi un cinco por ciento en comparación con el trimestre anterior.

Las empresas reaccionaron sobre todo a la caída en la demanda desde China y Europa y redujeron sus inversiones en equipamiento y bienes de producción en un 3,2 por ciento. Los economistas de Morgan Stanley MUFG Securities hacen sin embargo referencia a que todavía no se han analizado del todo las repercusiones de la fuerte disputa con China en torno a un conjunto de islotes despoblados.

En vista de la sombría situación, los japoneses se aprietan cada vez más el cinturón y recortaron sus gastos de consumo en un 0,5 por ciento. Los consumidores nipones, que con sus gastos conforman cerca del 60 por ciento de la economía del país, habían constituido en los trimestres anteriores un importante factor de estabilización junto con los gastos estatales para la reconstrucción de las áreas azotadas por el tsunami.

Sin embargo, el Estado ha puesto fin a su programa para incentivar la compra de vehículos ecológicos, lo que ha tenido consecuencias inmediatas para el consumo. En opinión del Banco de Japón, la economía del país atraviesa una fase de grandes inseguridades.