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Opinión

Industrialización berreta: ¿y Mendoza?

A nivel país, ya quedó en evidencia que Argentina hoy es menos industrial de lo que era en los ’90. ¿Pero qué pasó en Mendoza, una provincia sin soja?

La semana pasada, en esta misma columna, analizamos la evolución de la economía por sectores desde la Convertibilidad en los ’90 a la Postconvertibilidad desde el 2002 hasta ahora. Allí quedó en evidencia que, pese al discurso, devenido en “relato” político, el país no es más industrialista de lo que era en los ’90. La industria no tiene más peso en la economía, de hecho tiene menos del que tenía, ni genera más empleos ni tiene una cuota mayor en las exportaciones.

Ahora la duda es otra. ¿Qué pasó en Mendoza en estos mismos años? El interrogante es clave, teniendo en cuenta que en la provincia no hay soja como para que traccione lo suficiente. La mala noticia es que Mendoza no es una isla en la Nación y, lo peor, es que lo que afecta en otras latitudes aquí se potencia.

Primero veamos la foto de lo que pasó. En este gráfico se analiza la participación de sectores económicos en el Producto Bruto Geográfico de Mendoza en el promedio 1991 y 2001 y se lo compara con la cuota que tienen los mismos sectores al 2011, según un estudio realizado por A+C Consultores, a cargo del economista y docente de la UNCuyo, Alejandro Trapé.


Como se ve en el gráfico elaborado por la A+C Consultores, en la comparación de lo que era la economía de Mendoza en el período 1991 – 2001 a lo que es ahora hay ganadores y perdedores. Y en este sentido, la industria está muy lejos del podio.

Como claros ganadores del actual modelo nacional, en Mendoza aparecen el sector Agropecuario y el de Minería, Petróleo y Gas, con una participación del 8% y 15% del total del PGB al 2011. En ambos casos, una participación mucho mayor de la que tenían en los años de la Convertibilidad.

Otro sector económico ubicado claramente del lado de los “ganadores” es el de la Construcción, que logró casi duplicar su participación en la economía de Mendoza hasta conquistar un 6% del total del PBG.

Y en un tercer lote de ganadores, se puede ubicar al Comercio (de Automotores (4%), Minorista (7%) y Mayorista (12%) con una participación mayor hoy de la que tenían en los ’90, fruto del mayor consumo y poder adquisitivo de la población derivada de un crecimiento del empleo y los ingresos de la población.

Perdedores
En el otro extremo, el de los perdedores, asoman claramente la industria en general y los servicios públicos y el sistema financiero, los bancos.

Claramente se ve en el gráfico cómo en Mendoza la Industria en general, Alimentos y Bebidas y Refinería de Petróleo han retrocedido en relación al peso en la economía provincial que tenían durante los ’90. Alimentos y Bebidas (la reconocida agroindustria mendocina) ha retrocedido hasta ocupar sólo un 3% de la economía. Lo mismo con la Industria en general y hasta la industria vinculada al refinamiento de petróleo ha caído. Esto muestra que Mendoza, como el país, es menos industrial hoy de lo que era en la Convertibilidad.


También el sector de los servicios de Energía, Gas y Agua, ha perdido peso en la economía, junto con los Servicios Financieros (bancos), que han caído hasta representar sólo el 10% del PBG. 

Como se ve en el gráfico, “ganaron terreno el comercio y el turismo en la economía de Mendoza, dos sectores básicamente de servicios. Esto es típico de una economía en donde cae el tipo de cambio real por efecto de la inflación y sufren los sectores "transables", que se orientan principalmente a la exportación”, explica Alejandro Trapé de A+C Consultores.

El por qué de la caída
“Las razones son similares a lo nacional. La pérdida de competitividad y rentabilidad es muy notable luego de estos ocho años, en particular en los últimos cuatro, cuando se aceleró la inflación. El tipo de cambio real contra el dólar, comparado con el 1 a 1 de la convertibilidad, hoy es 1,015 (es casi un 1 a 1, sólo que el Gobierno no lo presenta así) y el tipo de cambio real multilateral (es decir, considerando las monedas de todos los que comercian con Mendoza) es de 1,35. En gran medida nos "salva" que el real de Brasil se ha mantenido "apreciado", pero esta situación comenzó a cambiar en 2011 y 2012 cuando Brasil empezó a hacer intentos sistemáticos por devaluar. Mendoza tiene también un agravante: los precios internacionales de los productos que comercia no la han ayudado como a otras regiones del país (léase soja)”, explica Alejandro Trapé.



El segundo gráfico es todavía más elocuente y muestra el retroceso sistemático de la industria como porcentaje del PBG de Mendoza. Y la tendencia es la misma si se tiene en cuenta con refinamiento de petróleo y sin refinamiento de petróleo. Sólo hay un pequeño crecimiento pos devaluación (2003), que luego desaparece para seguir con la caída.

¿Hay una relación entre lo que pasa en Mendoza con la lógica nacional de retroceso de la industria? “En gran medida existe una relación, porque las políticas que afectan directa o indirectamente a la industria se definen a nivel nacional (política fiscal, monetaria, tipo de cambio, aranceles y retenciones al comercio exterior). Sólo podríamos salvarnos si tuviésemos una industria propia, muy pujante que pudiera "saltar" por sobre estos problemas, pero no la hay. El vino pudo hacer algo entre 2003 y 2008, pero luego cayó en las "generales de la ley" por el retroceso competitivo (inflación con tipo de cambio estancado). El petróleo, nuestra otra industria fuerte, ha sido completamente puesta bajo el control de la Nación y ahora más que nunca, lo cual nos ha perjudicado. Argentina exportaba energéticos y ahora importa, lo cual da una pauta del desposicionamiento en este rubro a nivel internacional”, explica Alejandro Trapé.