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Opinión

¿Oportunismo? A propósito de la reforma al mercado de capitales

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Poner el conejo a cuidar el jardín puede resultar una experiencia desastrosa.

Eso es lo que pasó con el Mercado de Capitales argentino y los con actores en él involucrados.
Y es ese el justificativo que utilizó el Gobierno Nacional para darle rienda suelta la nueva regulación.

Es que el Proyecto de ley enviado al Congreso, reformará integralmente la ley 17.811 de Oferta Pública.

Con ello también se sentenció de muerte al tan polémico y pernicioso sistema de autorregulación de los Mercados, que viene rigiendo hasta ahora en Argentina.

Los principales damnificados son las Bolsas de Comercio con Mercados de Valores adheridos, los Agentes y Sociedades de Bolsa, Fondos Comunes de Inversión y los “inversores”. Aunque también, oportunamente se refiere a las tan dañinas calificadoras de riesgo. Pero de ninguna manera con esta medida se puede decir que el perjudicado sea el ciudadano común.

Simplemente porque ésta nunca tiene acceso a la timba de unos pocos.

Surge así indudable y hasta imperiosa la necesidad de adecuar el funcionamiento del Mercado de Valores a los tiempos que corren.  

Posiblemente lo objetable de la decisión radique en sea este gobierno quien decida hacerlo. Porque inmediatamente la pregunta va de suyo. ¿Qué oscuras intenciones se esconden detrás de este Proyecto? ¿Cuál será el trasfondo por el que se pretende ir por esta otra caja, dándole facultades ilimitadas a la hasta ahora incompetente CNV?

Y ello, desde que hasta ayer nomás parecía haber un “acompañamiento” por parte de la Bolsa y los Mercados al “modelo” nacional. O si se quiere al revés. De tanto en tanto, unas palmaditas de aliento desde el ejecutivo a la alicaída actividad bursátil (ver el discurso de Néstor Kirchner en el Aniversario de la Bolsa en Julio de 2.005 donde destacó la operatoria significativa de los cheques de pago diferido llevada adelante por el Mercado de Valores). 

Pero digámoslo de una vez. El desarrollo del Mercado de Capitales tanto nacional como regional es lamentable. Y la culpa en este caso es compartida.

Porque gran parte de la responsabilidad de la raquítica situación la tienen los propios dirigentes de la actividad.

A nivel nacional, es decir, desde la Bolsa de allá, por callarse y ser cómplices hasta el hartazgo del destrato, la indiferencia y hasta la humillación por parte del ejecutivo. Posiblemente, en la convicción que con esa actitud abúlica hacia la rosada se mantenían indemnes de un ataque como el que se ha emprendido inminentemente. Véase por ejemplo el nivel de obsecuencia que abundó en forma casi obscena hacia el gobierno nacional, en el 158 aniversario de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, en Agosto pasado.

Por otro lado porque fueron justamente los porteños (los de la Bolsa de allá) quienes siempre y sistemáticamente se opusieron al crecimiento de un auténtico Mercado Regional de Capitales.
Así el 95% de las empresas que cotizan en Bolsa lo hacen desde Buenos Aires. Esto también con la complicidad de la Comisión Nacional de Valores.

JAMÁS, ni a este ni a los anteriores gobiernos nacionales, les interesó el desarrollo de Mercados Regionales del Interior.  Al fin y al cabo competirían con los porteños y “Dios atiende en Buenos Aires”.

A nivel local sobran los ejemplos pero el último que podemos graficar es el préstamo solicitado por el Gobierno de Mendoza al Banco Macro por 260.000.000 de pesos, sin siquiera haber acudido como alternativa de financiamiento al Mercado de Capitales local.

Ahora bien, nada de todo esto, exonera a la dirigencia de todos los Mercados de Capitales, de los reproches pertinentes y vehementes que se les ha venido haciendo desde mucho tiempo atrás.

¿Cómo es posible que en el marco de la actividad bursátil, los propios agentes nucleados en un Mercado de Valores sean quienes se controlan a sí mismos? Es decir, se regulan y eventualmente se sancionan.

Más aún, ante una infracción o incumplimiento por parte de esos agentes y sociedades de bolsa es el Mercado de Valores al que obligatoriamente deben pertenecer (compra de una acción mediante), quien debe auditarlos, investigarlos y en su caso sancionarlos.

El problema está en que muchos de esos agentes y sociedades son miembros del Directorio de ese Mercado de Valores que los investiga y “eventualmente” los sanciona. Ergo, ¿los Mercados de Valores no deberían ser responsables?

Así visto, la realidad se impone y se torna peligrosa.

Más o menos parecido pasa con las calificadoras de riesgo o con las firmas auditoras (nacionales e internacionales) que casualmente, acostumbran a llevar la letra & como signo de prestigio o renombre,  la mayoría involucradas en casos de corrupción o al menos de información mentirosa. No son pocos los especuladores que en el Mercado de Capitales, se desvelan esperando el resultado que dará cual pitonisa “Standard & Poors”.

Luego, a estas corporaciones, ¿quién las califica? ¿Quién audita a los auditores? Hasta ahora en Argentina y en muchos países del mundo nadie. Así hacen a sus anchas.

En el mismo orden de cosas, estos Mercados de Valores con sus Agentes y Sociedades adheridos y las calificadoras de riesgo cobran por sus actividades, entre las que están el control, el seguimiento, la calificación, la investigación de una eventual infracción y hasta la sanción.

Reitero, cobran (comisiones, derechos y demás) por auditar y sancionar.

Entonces así, es imposible dejar de pensar que surgirá un negocio. Y consecuentemente el legítimo reproche institucional y social.

Y si es como dicen ellos un Mercado ¿Por qué está mal que se deje actuar a las fuerzas productivas, a la oferta y la demanda y por tanto pueda jugar cualquiera, y que el que regule todo en su caso sea la autoridad de aplicación en la materia? ¿Por qué obligar a la gente a tener que acudir a los Mercados y Bolsas con los costos que ello significa para interactuar libremente con valores negociables?

Al fin y al cabo, ¿qué han hecho tanto el Mercado Nacional (Bolsa y Mercado de Buenos Aires ) y el Mercado local por mejorar el acceso al crédito y al financiamiento de particulares, PYMES, y emprendedores?

O al menos, ¿cuándo se dignaron y pegaron el grito en el cielo por falta de apoyo gubernamental o fomento de la actividad?

Esto último los convierte en cómplices y verdugos de sus propios destinos.

Se les escuchará decir que existen un sinnúmero de regulaciones al sistema bursátil. Es cierto pero ninguna de ellas hasta ahora atacaba el foco de la infección.

Al final como decía mi viejo (un entendido en la materia) “hijo a donde veas estos famosos brokers “brothers” con la sigla & andate con cuidado,  que algún curro se traen”.