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Opinión

Mendoza se debate con una agenda entre "lo urgente" y "lo importante"

Los candidatos a Gobernador ya están imponiendo sus características. uno detrás de temas macro. El otro, en la micro referenciación territorial.

La campaña electoral comenzó a marcar, a las apuradas pero con contundencias, las características que sostendrán como propias los candidatos y sus partidos en el corto período que hay antes de que elijamos remplazo para Celso Jaque.

En esta tarea, se perfila un radicalismo concentrado en "lo importante para Mendoza" y un peronismo que, además de confiarse en el "proyecto nacional" de Cristina Fernández de Kirchner, pone el acento en "lo urgente para los mendocinos".

Así planteadas las cosas, Roberto Iglesias consiguió que el golpe de la Cámara Federal contra la provincia por la Promoción Industrial marcara un hito que le permitió mendocinizar su campaña y volver a desnudar las flaquezas del actual Gobierno, algo que quienes alquilan los despachos la calle Peltier no contaban.

Paco Pérez ha tenido un rol casi heroico: ante la estupefacción imperante se ha visto obligado a romper con los acuerdos y poner en riesgo la armonía de su propio equipo, pero fue quien salió a hablar, refutar, sembrar esperanzas, asumiendo los costos políticos de la gestión más pronto que tarde, mucho antes de que eso pueda tener peso propio en la recta final de la campaña.

Pérez estará en los temas "urgentes", como dijimos: mil obras en casi 400 distritos municipales de toda la provincia cuya concreción que se adjudicará. Le servirá para abrazarse a sus propios candidatos e intendentes en funciones, pero también para marcarles el terreno con "obras concretas" a los que aspiran a disputarle el territorio.

De hecho, la campaña irá por arriba (con Cristina) y por abajo (con los vecinos). Los temas "importantes" que ocupan la agenda radical se los dejará a grupos de vecinos que remplazarán a los tradicionales (y ahora inexistentes) grupos tecnológicos o de plataforma, a través de "cabildos abiertos". "La gente será quien discuta esos asuntos", sostienen desde el entorno de Pérez.

El radicalismo llega con su mensaje "correcto" a los sectores que generan opinión pública. Se respalda en que sus candidatos "no tienen que esconderse", también hace alarde en su propio back up de gestión y le deja a sus intendentes ocuparse de "lo urgente" que tanto activa a Paco Pérez. Iglesias les tiene fe a sus intendentes en funciones y eso le da aire para recordarle a los mendocinos una serie de fracasos estratégicos de Mendoza que no asume como propios y pretende replantear en caso de llegar a la gobernación por segunda vez.

No es posible que haya mayores "picudeos" entre dos candidatos. Iglesias no hablará de Cristina y Pérez no agarrará los reproches que le haga Iglesias. Cree que le bastará con mostrar soluciones a cosas simples de la vida cotidiana de los barrios: agua, semáforos, documentos, bicisendas, pavimento, etc. Sabe Pérez que la gente no anda hablando por las calles de la Promoción Industrial. Hay muchos que ni siquiera saben de qué se trata esa queja que da vuelta por los medios, sin despertar  mayor interés de los lectores o espectadores. El resto, lo hará CFK desde Buenos Aires.

Pero además esto será así porque Iglesias encarna al radicalismo "que acompaña" y no al confrontativo. Su sector acordó en temas puntuales con el gobierno de Celso Jaque y sus legisladores acompañaron las iniciativas que, por ejemplo, el godoycruceño Alfredo Cornejo intentó trabar.

Lo que algunos llamaron "contubernio" es considerado por el iglesismo como "conocimiento de lo que representa la difícil tarea de gobernar". Si no acordaban, sostienen, todo sería hoy peor para Mendoza.

Claro, tiene un problema con la instalación de Alfonsín como candidato presidencial. Ya la Franja Morada le reprochó en privado no sólo los acuerdos del bonaerense con De Narváez, sino su silencio frente a esos "temas importantes para Mendoza" que el radicalismo impulsa como agenda de debate proselitista, como es el caso de los sistemas de Promoción Industrial.

Mendoza –le dijeron desde la Franja- es la única provincia en la que el radicalismo podría llegar a ganar. Hay que pisar fuerte, sin tibieza y Alfonsín no lo garantiza por su propia necesidad de que alguien lo vote también en las provincias promocionadas.

Trabadas de este modo hacia adentro las campañas, hacia afuera lo que veremos será, tal como parece, un gran esfuerzo por ganar. Qué se hará después, en diciembre, cuando toque el turno de tomar el sitio que dejará vacante Jaque, se verá en su debido momento. Como siempre.