Opinión
Ética política y ética ciudadana
Es urgente y necesario abordar con amplitud un tema tan controvertido como el de la relación entre Ética y Política, entre Ética y Poder político, entre Etica y Poder ciudadano.
Sin embargo, creo conveniente afirmar que estas relaciones han sido a lo largo de la historia de una cuestionabilidad originaria, que puede ser vivida y pensada de tres modos diferentes:
1. Para el llamado realismo político” la moral es un “idealismo” en el sentido peyorativo de la palabra. La ética pertenece al ámbito privado y en el público no tiene nada que hacer. Por lo tanto, lo moral y lo político son incompatibles. Quien ha de actuar en política debe prescindir de lo moral.(1)
2. La segunda forma de vivir esta imposibilidad es el sentido trágico:
el ciudadano que vive esta situación se ve solicitado a la vez e inexorablemente, por la exigencia moral y la insoslayabilidad política. Lo ético es vivido así , en la política, como imposibilidad insuperable y por lo tanto trágica.
3. La tercera posición se asemeja a la anterior, pero aquí la relación no se percibe como una imposibilidad , sino como una problematicidad. Tiene un sentido dramático.
“La relación entre la ética y la política, en cuanto constitutivamente problemática, solo puede ser vivida de un modo genuino, dramáticamente” (Aranguren 1.968).
(1) "Si el participante que estimamos que más nos conviene es corrupto ,debemos seguirle la corriente y complacerlo, y en ese caso la honradez y la virtud son perniciosas”
Maquiavelo. El Príncipe.
Frente a este planteo, debemos aceptar que el modo de vivir esta tensión – relación tiene que ver con el contexto sociopolítico, con la cultura, con la educación de la sociedad civil
Quiero pensar que en nuestro país, estamos saliendo de una tensión trágica, inmovilizadora, no participativa y nos encaminamos a una relación dramática en cuanto a su problematicidad, pero abierta a una posibilidad de respuesta responsable de la ciudadanía.
Dicho esto, elijo para mi intervención en esta oportunidad, no un abordaje académico, sino una reflexión (Deseo compartida) de una simple ciudadana que se debate entre la interpretación ética de la praxis política y las variables de opinión ciudadana que se refieren por una parte al
Cuestionamiento a la clase política y a la función pública en general,
Y por otra; a la
Responsabilidad de la sociedad en la búsqueda de vías y acciones que permitan dar contenido y sentido a la noción de Bien Común
Analizaremos, entonces la expresión de una importante parte de la sociedad cuando hace algún tiempo, emitió públicamente, el mandato:
“¡Qué se vayan todos!”
Fuerte expresión de deseo que aun subyace en gran parte del imaginario colectivo.
“¡Qué se vayan todos!”
Es la expresión de un sujeto ético social que emite un grave imperativo categórico, que implica a Todos (los políticos de turno) pero todos supone un universal – absoluto imposible de obedecer en una realidad política como la nuestra.
¡”Que se vayan todos!”
Es un imperativo categórico , peligroso , pues pone en quiebre a la democracia.
Es una expresión de deseo que atenta contra el sistema democrático y va forjando un estado de sospecha institucional.
Baste para ejemplificar esta afirmación , los resultados de un trabajo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en América Latina. En él se concluía que gran parte de los latinoamericanos en 2.002, consideraban la posibilidad de apoyan regímenes autoritarios si ellos garantizaban soluciones a problemas económicos.( 29 de mayo de 2.004).
Este tipo de declaraciones universales, puede sumir al pensamiento colectivo en la desesperanza:
Otros ejemplos , en estos días un referente político de primer nivel ha inaugurado un espacio para “Pensar que es la honestidad, en un país de deshonestos”
O un obispo, que afirma que los argentinos somos corruptos , mentirosos, etc.
Si aceptáramos estas opiniones, entonces tendríamos que hablar, como lo hizo el filósofo español José Antonio Marina, acerca de una “Etica para Naúfragos o Sobrevivientes” (Marina, 1.998). Esto es grave.
Sigamos reflexionando:
¿Qué quisieron decir, los ciudadanos al expresar este mandato?
Que se vayan : Los corruptos (2).
Los incapaces
Los que se enriquecen ilícitamente con la función pública
Los funcionarios públicos que ejercen el poder en beneficio propio y en perjuicio del pueblo al que representan
Los que ejercen el clientelismo político
Las corporaciones, el populismo a ultranza
Los que se escudan en la impunidad
(2)En América Latina transitaron el Siglo xx con paradigmas nefastos, aceptando los siguientes enunciados: a) La corrupción es tan natural como inevitable para quienes se dedican a la política y a la gestión de b) las estructuras del Estado ha sido creadas para hacer posible el sistema de corrupción que controla las relaciones sociales.c) es la mera norma que imponen los dueños del poder para perpetuar su hegemonía, justificar sus actos y de ese modo someter a la sociedad civil (Mario Baizán.2.004)
Deberían irse también:
Los irresponsables. Los sujetos de la irresponsabilidad burocáatica que se escudan en el anonimato
Los fanáticos, que solo predican “su verdad”
Los mediocres útiles
Los que exigen el estado paternalista y todo lo esperan del asistencialismo
Los que participan sólo en las coyunturas, motivados por intereses personales.
Que se vayan, también aquellos medios , aquellos periodistas que respondiendo a intereses espúreos, manipulan la opinión pública y fomentan la sociedad del espectáculo y la superficialidad
Desde el punto de vista de la moral, para fortalecer la democracia, con una praxis ética cotidiana, pensemos quienes deberían quedarse ( y cómo) .
Los actores sociales responsables comprometidos y participantes
Los honestos
Al decir de Borges en “Los Justos”
“Un hombre que cultiva su jardín,
El que agradece que en la tierra haya música,
El que descubre el placer de la etimología
El que acaricia un animal dormido
(El que juega con un niño)
El que prefiere que otros tengan razón
El que justifica y perdona el mal que le han hecho
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo”.
Deberían quedarse:
Las organizaciones civiles en el control de gestión de sus representantes, un control de carácter ético-político, que luchará por impedir la corrupción, fomentará las prácticas morales en política,
tolerancia con las ideas de los demás, respeto por las diferencias, diálogo efectivo, prácticas de consenso por mayoría, publicidad de actos públicos,
Justicia independiente, educación ciudadana
Se puede cambiar, sólo con un cambio cultural profundo
Para pasar de una democracia formal a una democracia sustantiva, es necesario llevar a cabo acciones para diseñar un horizonte en el que valga la pena comprometerse, en el que los ciudadanos, se sientan identificados , contenidos y respetados.
La educación tiene mucho que ver en la construcción de esta situación colectiva.
Esta semana leemos en los periódicos, titulares como los siguientes:
“La mayoría de los universitarios no sabe de política” Sondeo realizado por el Centro de Opinión Pública de de Belgrano, entre estudiantes de universidades públicas y privadas de Buenos Aires”
“La violencia crece en las escuelas........
“La escasa participación de los ciudadanos en las instituciones educativas y de bien público... tiene un denominador común la crisis de estas instituciones y la participación que se recita, pero no se ejerce.”
El poder ciudadano debe ejercerse con conocimiento , decisión, coraje cívico y responsablidad.
Participar es la clave, en la familia, en las escuelas donde se educan nuestros hijos. Participar, en los distintos niveles en la vida universitaria, en las Uniones Vecinales, en civiles no gubernamentales, en los Concejos Municipales, en los bloques del Poder Legislativo, en las distintas organizaciones jurídicas, en los sindicatos democráticos, en los Partidos Políticos. Participar , en fin, en todos los niveles de la organización social en las cuales nos sentimos involucrados individual y colectivamente. Aprender a buscar o crear vías y canales de participación, capacitarse para el diálogo y la exigencia, para peticionar con tolerancia. Convertir el Yo en el Nosotros.
Ser actores sociales libres, en un contexto democrático es posible, si valoramos nuestra inclusión crítica, creativa y responsable en la trama social.
“Recomenzar después del fracaso o la decepción, es el nombre secreto del coraje” (Jean Guitton.2.002)
Es posible y necesario, la construcción de una Argentina más justa, esta es la gran tarea de la ética ciudadana. Porque como dijo Antonio Machado, con palabra temporal, pero con significado siempre presente “Hoy, es siempre todavía”.