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Opinión

La convivencia diaria según la nueva constitución boliviana

Foto: MDZ
Foto: MDZ
Dos argentinos, el cordobés Martín Angerosa y el autor de estas líneas, tuvimos –como miembros de CLAVE, la Coalición latinoamericana para la Prevención de la Violencia Armada- una privilegiada, breve y reveladora participación en la Asamblea Constituyente de Bolivia.

Convocados por la organización CEJIP, el Centro de Estudios de Justicia y Participación de La Paz, fuimos parte de una serie de reuniones y conferencias en Sucre, en donde pudimos dialogar extensamente con gran parte de los asambleístas en torno a una idea sustentada por quienes nos habían invitado a argumentar: el derecho de la población a vivir libres del temor a la violencia.

Fue allí en donde fuimos testigos de un proceso genuino. Los debates empezaban y concluían, aunque llevaran diez horas de duración; las exposiciones no eran taxativas ni petulantes, sino la búsqueda de lo mejor y lo más auténtico para el país.

Lo mismo hay que decir de la mayoría de los asambleístas elegidos por el pueblo. Se trataba de gente “de a pie”, pero también de dirigentes sindicales, políticos, barriales, empresariales con una formación personal contundente, capaces de sostener una discusión hasta que pariera conclusiones, ya sea desde el rol argumental o en el de “abogado del diablo”.

El trabajo meticuloso de CEJIP, coordinada por jóvenes expertos en justicia, seguridad y violencia de Bolivia como Juan José Lima, Enrique McLean y Daniel Mogrovejo, dio resultados. Los textos presentados ante los asambleistas fueron reunidos en un libro en el que, además de quienes ya han sido mencionados, aportaron su punto de vista eminentes juristas tales como Alberto Binder y Carmen Lorenzo.

Es un orgullo poder decir que el texto constitucional que se pone a consideración de la ciudadanía en Bolivia incluye medidas que benefician directamente la convivencia pacífica de los bolivianos y bolivianas, que establecen por primera vez derechos vinculados a la paz diaria, dentro y fuera de sus hogares.

Ahora, el veredicto saldrá de las urnas.