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Opinión

Adiós a un amigo

La despedida al padre Jorge Contreras de los miembros de la Corriente de Opinión Ciudadana.

Despedir a un amigo siempre es difícil, y cuando es alguien como Jorge Contreras es casi imposible. No alcanzan las palabras para hablar de él ni para reflejar los sentimientos, dolores y emociones que nos embargan. Después de una larga enfermedad era lo esperado pero no por eso menos doloroso. Se ha ido un viejo amigo, compañero, o hermano mayor con el cual recorrimos tantos caminos en la eterna búsqueda de construir un mundo hecho a medida de los hombres y mujeres de nuestro mundo que merecen un lugar en esta tierra y bajo este sol.

 Tendremos que seguir sin él pero lo tendremos siempre acompañándonos cuando un cantor, un poeta o un luchador social levanten sus sueños de libertad, justicia, paz y solidaridad que él representaba en la forma más coherente y como testimonio de vida. Su cuerpo enjuto hasta último momento fue sostenido por sus convicciones inclaudicables, que reflejaban que reflejaban principios éticos y morales que sólo tienen los grandes seres humanos en su lucha por las causas justas. Deja un gran vacío, pero son más las enseñanzas que nos dejó. Vivió y lucho con alegría y estamos seguros que no hubiera querido que su nombre sea recordado con tristeza. Era y es un referente legítimo y su vida fue siempre una cachetada para tantos falsos ídolos de la farándula o el poder a la que nos tiene acostumbrado esta sociedad.

Fue despedido en su humilde capilla del barrio La Gloria con lágrimas verdaderas y cantos por todos los que él lucho y sobre todo amó.

Supo siempre luchar y brindar su amistad a hombres y mujeres que venían de distintas vertientes del pensamiento filosófico, pero que compartían con él principios humanistas y de redención social. Sólo exigía honestidad intelectual y compromiso real con los grandes principios humanistas. Las palabras no llenan el vacío que deja pero “gracias a la vida” que nos permitió compartir el andar de este viejo caminante que perdurará seguramente en la conciencia colectiva sin títulos ni estatuas de bronce, que a veces deshumaniza. El mejor homenaje es levantar sus sueños y utopías de pan, paz, trabajo, dignidad y solidaridad por los cuales luchó toda su vida, para que algún día florezca una sociedad hecha a medida de todos los seres humanos donde los desheredados de este mundo puedan nacer, crecer, educarse y vivir con dignidad. Solo así podrá descansar en paz.

Tus amigos del Foro “Corriente de Opinión Ciudadana”.

Roberto Chediack; Luís Triviño; Olga Ballarini; Roberto Follari; Jorge Barandica; Elsa Pizzi; Ennio Fattiboni; Oscar Santarelli; Pedro Zalazar