Opinión
1 de Mayo: fecha de celebración, de homenaje y de lucha
El origen del Día Internacional del Trabajo está directamente relacionado con el ejercicio pleno de los derechos de los trabajadores. En un mundo cada vez más competitivo, y en el marco provincial de una gestión que busca relanzarse, vale entregarse a la reflexión respecto del carácter simbólico de la efeméride.
El 1 de mayo, por origen y naturaleza, ha sido el día de los “laburantes”. Y utilizamos ese término en función de marcar que son, precisamente, los obreros los protagonistas –no exclusivos– de ese día.
Nació esta celebración internacional en homenaje a un grupo de obreros anarquistas de Chicago, que murieron en defensa de la jornada laboral de ocho horas. Dice la historia que la “injusta” justicia, en connivencia con el poder político de aquellos años en Estados Unidos, condenó a cinco de ellos a muerte y a otros tres a cadena perpetua.
Por eso, porque se trató de un proceso reivindicativo con huelga incluida, la celebración del 1 de Mayo históricamente ha sido vinculada, por un lado, con el sector eminentemente obrero y, por otros, con el sentido de la lucha en pos de la defensa de los derechos de los trabajadores.
La anécdota histórica de los “mártires de Chicago” se remonta a 1889, por lo cual, con el paso del tiempo y con la concreción y afirmación de los derechos de los obreros, es natural considerar que el sentido original, si bien no debe perderse, ha de ir adaptándose a los tiempos modernos.
Ahora, el 1 de Mayo, en el mundo, es también motivo de celebración y es necesario detenerse también en este concepto. A nadie puede escapar el hecho de que, desde fines del siglo XIX hasta este 2008 entrado en el tercer milenio, el amparo social obrero es naturalmente mayor que entonces.
Y también que, aunque pase el tiempo, las conquistas obreras siguen teniendo sus vaivenes. A avances perjudiciales como las leyes de flexibilización laboral o la persistencia del trabajo en negro y el infantil, le suceden otros beneficiosos como las leyes en pos del blanqueo del trabajo doméstico o las aperturas de paritarias.
Por ello, por los blancos y los negros, esta fecha tiene ahora un doble contenido: es fecha de fiesta y, al mismo tiempo, de reivindicación. De aquí que en el simbólico asado que engalana las mesas argentinas debamos ver ocasión para el brindis y también para la reflexión.
El paso del tiempo realimenta los conceptos. En un mundo cada vez más competitivo y globalizado, la idea del trabajo también cambia. Las empresas tienden a perder sus identificaciones con el lugar que las vio surgir y a buscar impactos de carácter internacional y así es que van surgiendo estándares laborales cada vez más altos e impersonales, a los cuales deben responder los obreros e, incluso, sus propios países, que deben estar preparados para proteger y promover a sus habitantes.
Este 1 de Mayo en Mendoza también debe llevarnos a la reflexión. Con una gestión que lleva pocos meses de iniciada, y que intenta relanzarse, bueno sería que esta fecha, a nivel de lo discursivo, se afirmara en el carácter simbólico de lo que se está haciendo efectivamente y también en el brío de lo que pretende hacer, aunque ya no como discurso de campaña, sino como objetivo de gobierno a lograr en el inmediato y el mediano plazo.
Está claro que el pueblo de la provincia aguarda definiciones de nuestro gobernador y bueno sería que este 1 de Mayo, con todo el marco de fiesta cívica dispuesto, Celso Jaque las diera. En este punto y en este sentido, debieran estar puestas nuestras mejores expectativas.
Por lo demás, desde aquí, plasmamos nuestra intención de reafirmar la tremenda importancia de una fecha de reivindicación, de homenaje y de fiesta. Por una provincia en marcha y un país con trabajo para todos: Salud.
Y también que, aunque pase el tiempo, las conquistas obreras siguen teniendo sus vaivenes. A avances perjudiciales como las leyes de flexibilización laboral o la persistencia del trabajo en negro y el infantil, le suceden otros beneficiosos como las leyes en pos del blanqueo del trabajo doméstico o las aperturas de paritarias.
Por ello, por los blancos y los negros, esta fecha tiene ahora un doble contenido: es fecha de fiesta y, al mismo tiempo, de reivindicación. De aquí que en el simbólico asado que engalana las mesas argentinas debamos ver ocasión para el brindis y también para la reflexión.
El paso del tiempo realimenta los conceptos. En un mundo cada vez más competitivo y globalizado, la idea del trabajo también cambia. Las empresas tienden a perder sus identificaciones con el lugar que las vio surgir y a buscar impactos de carácter internacional y así es que van surgiendo estándares laborales cada vez más altos e impersonales, a los cuales deben responder los obreros e, incluso, sus propios países, que deben estar preparados para proteger y promover a sus habitantes.
Este 1 de Mayo en Mendoza también debe llevarnos a la reflexión. Con una gestión que lleva pocos meses de iniciada, y que intenta relanzarse, bueno sería que esta fecha, a nivel de lo discursivo, se afirmara en el carácter simbólico de lo que se está haciendo efectivamente y también en el brío de lo que pretende hacer, aunque ya no como discurso de campaña, sino como objetivo de gobierno a lograr en el inmediato y el mediano plazo.
Está claro que el pueblo de la provincia aguarda definiciones de nuestro gobernador y bueno sería que este 1 de Mayo, con todo el marco de fiesta cívica dispuesto, Celso Jaque las diera. En este punto y en este sentido, debieran estar puestas nuestras mejores expectativas.
Por lo demás, desde aquí, plasmamos nuestra intención de reafirmar la tremenda importancia de una fecha de reivindicación, de homenaje y de fiesta. Por una provincia en marcha y un país con trabajo para todos: Salud.