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Opinión

"Vida breve, descartable, bajón social"

Niños que se enferman y mueren por causas evitables. Jóvenes que delinquen por anomia social. Pendejos que van de caño para hacerse la semana. Los pibes se pierden en la noche, se dan vuelta por drogas y alcohol, vuelcan sus vidas breves y pasan a la estadística, cruel, de la crónica policial.
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¿Cuántos chicos morirán esta noche, de hambre, en accidentes, por una bala perdida, de tristeza,  o por desamor? ¿Cuántos pelearán esta noche por alcohol, la merca o el paco o por una mina o un flaco, por las zapatillas que desean, con la policía, en un recital o entre bandas anómicas, en la ciudad desnuda a las cuatro de la mañana?

¿Cuántos pibes están en este momento en sus casas, desesperados, sin padres, ni madres, sin amigos? ¿Cuántos adolescentes, pegados por horas a la pc, se están matando contra otros on line en una guerra cíber, con la gaseosa al costado y el alfajor con tres mordiscos?

¿Cuántos otros, en la esquina de su barrio, se están bajando la cuarta birra o la quinta, en una siesta de otoño, sin saber para dónde enfilar después? ¿Cuánta angustia acumulada hay en esos pibes limpiavidrios, con sus ojos de vidrio, resentidos, que te obligan a la moneda en el semáforo?

¿Cuántos son ellos en Mendoza? ¿Mil, cinco mil, veinte mil? ¿Cuántos de esos pibes estarán esperando el fin semana para cantar en la cancha y descargar un poco de bronca, tanta bronca contenida, desde la infancia? ¿Cuántos otros tendrán su alivio en una bandita de rock o de cumbia, tratando de zafar con la mente, por unas horas? ¿Y cuántos otros estarán pergeñando ir de caño esta noche, para hacerse la semana? 

Algunos en sus clubes, otros en sus potreros, todos y ninguno, felices y melancólicos, aturdidos o contenidos, vagabundos o correctos. Jóvenes de aquí y de allá que pululan por la calle o por las plazas, de noche, de día, bajo el sol o la lluvia.

¿En qué andan sus cabezas, qué saben de su historia, dónde van a paso firme por el centro del abismo?

Jóvenes por ciento

Según el último informe publicado por UNICEF, en Argentina, año 2006, el 87% de los 20.000 niños, niñas y adolescentes privados de libertad en instituciones de encierro son pobres.

Cinco de cada diez niños del país se encuentra por debajo de la línea de pobreza. 

Exactamente, $5,50 es lo que el Estado Argentino invierte por día, y en promedio en cada niño del país.

El 46,2% de niños, niñas y adolescentes del país son pobres, y el 18,6% indigentes.

Según datos del Ministerio de Salud del gobierno provincial, 33% del total de los muertos en accidentes de tránsito durante el 2006 tenían entre 15 y 29 años. 

Según la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (Conaeti), entre los chicos que trabajan en el ámbito rural, no asisten a la escuela uno de cada 10 pibes de 5 a 13 años, y 6 de cada 10 entre los que tienen de 14 a 17 años. 

Más del 70% de los niños y jóvenes de Mendoza no pueden asistir al cine por su lejanía y por el precio de la entrada.

Unos 125.000 jóvenes mendocinos que no estudian ni trabajan son contemplados por la ley de emergencia en seguridad. 

Según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), del segundo semestre de 2005, por aglomerados urbanos, puede saberse que de la población de menos de 14 años en el Gran Mendoza , el 47,5% de los menores son pobres y el 21,5% indigentes. 

De acuerdo con un informe realizado por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, la situación de menores de 18 años de edad privados de libertad en la provincia de Mendoza es la siguiente: de un total de 714 Institutos en todo el país, 48 están en Mendoza (lo cual representa un 6.7%). 

Los niños/as y adolescentes privados de libertad en esta provincia llegan a 732, de los cuales 318 son varones, 114 son mujeres y de 300 no hay datos. 

Para Sergio Meresman, docente de FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales),  y especialista en Salud Pública y Comunitaria, Mendoza es el territorio nacional en donde la tasa de discapacidad es la mayor del país: 9.9%. 

Según datos de la asociación “Redes nueva frontera”, en la actualidad, existen 267 niños mendocinos afectados por el virus del sida. En esa franja están incluidos quienes, sin haberlo contraído, perdieron a sus padres por causa de la enfermedad. 

Ante estos datos, no podemos menos que advertir que el estrato infanto-juvenil es el más castigado socialmente. 

Datos dispersos sobre nuestros niños y jóvenes. Consecuencias sociales o resaca de la exclusión fenomenal que nos hacen perder una generación.