Opinión
Estados Unidos en su primer “día peronista”
Los análisis formulados por la prensa argentina el día después del triunfo de Barack Obama en las elecciones estadounidenses, se centran, como no podía ser de otro modo, en lo que ya se está llamando como “el tono peronista” de su discurso.
Su llamamiento a la “justicia social” en el primer discurso, la potencia de un liderazgo surgido casi espontáneamente, con una bandera de reivindicaciones generacionales potente y el histórico ascenso de un hombre de raza negra a la presidencia, condimentan esta definición.
Lo que muchos piensan pero pocos se animan a decirlo lo expresó el presidente del PJ de Entre Ríos, José Cáceres en declaraciones que reprodujo el diario Uno de aquella provincia litoraleña: “Es negro como los peronistas y con su victoria se pondrá fin a una cuestión racial”.
Para el portal Diarionco, un post en el que se da cuenta el minuto a minuto del día electoral señaló: “Hoy es lo más cercano a un día peronista aquí en tierras californianas”.
El concepto de “movimiento”
La senadora nacional María Eugenia Estenssoro escribió para La Nación, desde Florida, su análisis sobre el triunfo de Obama. Fue ella quien contó cómo calificó al éxito creciente del líder negro un alto dirigente del Partido demócrata norteamericano: “Los Clinton sabían organizar muy buenas campañas, pero Obama creó un movimiento”.
Estenssoro contó un mensaje de texto que leyó en el celular de una costarricense y que fue movilizador de lo que ya puede llamarse como “el 17 de octubre de Obama”: “Rosa se sentó para que Martin pudiera caminar; Martin caminó para que Obama pudiera correr; y Obama corrió para que nuestros hijos puedan volar”, en referencia a Rosa Parks, la mujer que en 1955 rehusó darle su asiento a un blanco en un ómnibus de Alabama y a Martin Luther King.
“Más de lo mismo”
Desconfiado, el escritor Martín Caparrós consideró desde su columna en Crítica: “Ojalá me equivoque, pero el compañero Obama da la impresión de ser, para nosotros, más de lo mismo: un cambio que consistirá, como mucho, en volver a la era Clinton y borrar laboriosamente el mal sueño de ocho años del macho bruto que hablaba con errores de ortografía. Y que será, sobre todo, otra expresión de estas políticas actuales en que alguien supuestamente diferente –la mujer, el obrero, el socialista, el negro– llega para que todo siga igual pero mejor legitimado. Eso sí que fue un cambio, un gran invento: el gatopardo, al lado de ellos, era un gato con guantes cazando mariposas”.
Para Ernesto Semán, de , “las esperanzas que despierta Obama son diversas e incompatibles. Para millones, se trata de una nueva apuesta –aunque heterodoxa– para recuperar los momentos icónicos de la vida norteamericana desde la Segunda Guerra Mundial, tanto dentro como fuera. Esos serán los primeros decepcionados, porque Estados Unidos está cambiando para siempre, y en todo caso el desafío de Obama está en ver ese futuro que nadie anticipa o colapsar intentando resucitar el pasado”.
Para el pueblo, lo que es del pueblo
Un nuevo viejo término comenzó a usarse en el discurso estadounidense a partir del triunfo de Obama: "pueblo".
"Les prometo que, como pueblo, llegaremos", le dijo el demócrata a la multitud enfervorizada en Chicago. Antes, había recordado a sus descamisados: "Hay madres y padres que se quedarán desvelados en la cama después de que los niños se hayan dormido y se preguntarán cómo pagarán la hipoteca o las facturas médicas o ahorrar lo suficiente para la educación universitaria de sus hijos. Hay una nueva energía por aprovechar, nuevos puestos de trabajo por crear, nuevas escuelas por construir y amenazas por contestar, alianzas por reparar..."
Obama, "el compañero" -como lo llama Caparrós, tuvo su promera plaza llena. Y los Estados Unidos, su primer día peronista.