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Opinión
El Indec: ni trucho ni paralelo
Al cumplirse un año de conflicto, un grupo de empleados del organismo y ATE hicieron una medición de la inflación de modo alternativo. Esta medición se basa en la evolución del índice de precios de Mendoza. Parece un acto de justicia, pero no es más que un acto de desahogo que tiende a acercarse a la justicia.
Para muchos, se trata de un acto de justicia: la comisión interna del Indec y la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) dieron a conocer una estimación paralela de la inflación del año pasado que dio entre 22,3 y 26,2 por ciento.
Esta cifra claramente contrasta con el insólito 8,5 por ciento oficial, o sea, el número que el gobierno nos quiere hacer creer que es real.
Repitamos: para muchos, se trata de un acto de justicia que este estudio alternativo, aunque elaborado por técnicos registre una suba de entre un 36,4 y un 39,5 por ciento para los alimentos y bebidas durante el 2007. De hecho, basta con ir al supermercado para comprobar que, efectivamente, ese incremento ha sido padecido por nuestros bolsillos.
Llamativamente o no, la medición alternativa se basa en la evolución del índice de precios de Mendoza, porque según los técnicos del Indec, “existe una alta correlación” entre los precios minoristas de nuestra provincia y los del Gran Buenos Aires, donde se mide el tradicional Indice de Precios al Consumidor (IPC).
Seguramente, habremos de encontrar atrás de esta decisión de los técnicos alternativos una apelación a no olvidar lo justas que pudieren haber sido las mediciones en la anterior gestión, de Cobos, al lado de las que ahora ha de estar haciendo la gestión de Jaque, explícitamente alineada con los números oficiales.
Volvamos sobre lo mismo: para muchos se trata de un acto de justicia que, al cumplirse un año del conflicto del Indec, aparezca esta medición que nada tiene que ver con lo que miden los miopes, taimados números oficiales del organismo a cargo de Beatriz Paglieri.
Sin embargo, tenemos que decir que este no es un acto de justicia, sino, más bien, un acto que tiende a acercarnos a la justicia.
Justicia habrá cuando el organismo oficial, que debe ser confiable para los ciudadanos, otorgue cifras que nadie dude y que si hay dudas se analicen y resuelvan. Lo correcto, el sentido de la lucha de la gente del INDEC, tiene que desarrollarse en pos de que el organismo se transparente y no en la constitución de un grupo “paralelo”. La medición, para ser seria, debe ser una sola: ni truchada por el oficialismo ni elaborada a través de mecanismos alternativos.
Así es que decimos que habrá justicia cuando, por ejemplo, un cuerpo de técnicos probos se haga cargo de las mediciones y cuando las mediciones sean reflejo fiel y comprobado de lo que día a día, hora a hora, viven los consumidores. En definitiva, habrá justicia cuando no haya ni mentira ni justicia por mano propia.
Mientras tanto, está bien que se estime de modo paralelo, pero este no es el objetivo, porque el Indec, en definitiva, es de todos los ciudadanos y no capricho o mero instrumento de poder del político de turno.
Volvamos sobre lo mismo: para muchos se trata de un acto de justicia que, al cumplirse un año del conflicto del Indec, aparezca esta medición que nada tiene que ver con lo que miden los miopes, taimados números oficiales del organismo a cargo de Beatriz Paglieri.
Sin embargo, tenemos que decir que este no es un acto de justicia, sino, más bien, un acto que tiende a acercarnos a la justicia.
Justicia habrá cuando el organismo oficial, que debe ser confiable para los ciudadanos, otorgue cifras que nadie dude y que si hay dudas se analicen y resuelvan. Lo correcto, el sentido de la lucha de la gente del INDEC, tiene que desarrollarse en pos de que el organismo se transparente y no en la constitución de un grupo “paralelo”. La medición, para ser seria, debe ser una sola: ni truchada por el oficialismo ni elaborada a través de mecanismos alternativos.
Así es que decimos que habrá justicia cuando, por ejemplo, un cuerpo de técnicos probos se haga cargo de las mediciones y cuando las mediciones sean reflejo fiel y comprobado de lo que día a día, hora a hora, viven los consumidores. En definitiva, habrá justicia cuando no haya ni mentira ni justicia por mano propia.
Mientras tanto, está bien que se estime de modo paralelo, pero este no es el objetivo, porque el Indec, en definitiva, es de todos los ciudadanos y no capricho o mero instrumento de poder del político de turno.