Notas
¿La competencia entre trabajadores es mala?
Sea abierta o no, la mayoría de las empresas generan el contexto dentro del cual los trabajadores compiten entre sí por ascensos, reconocimientos y bonus.
Varios estudios concluyen que una "sana" competencia motiva a los empleados y los impulsa a esforzarse por conseguir cada vez mejores resultados. La competencia aumenta la activación fisiológica y psicológica, preparando al cuerpo y la mente para realizar un mayor esfuerzo y, en consecuencia, obtener mejores resultados.
Sin embargo, hay tipos de competencia que lejos de orientarse a un mejor rendimiento personal, generan miedo y ansiedad porque centran la atención de los trabajadores en la amenaza de ser despedidos, ser públicamente humillados o perder parte de sus ingresos.
De acuerdo a un estudio publicado por la Harvard Business Review lo que distingue la competencia que libera la creatividad de la competencia que provoca comportamientos poco éticos es el sentimiento que genera entre los trabajadores.
"Cuando los trabajadores interpretan la excitación que sienten a causa de la competencia como ansiedad, tienen menos probabilidades de resolver problemas de manera creativa y más de comportarse de manera poco ética. A la inversa, cuando la gente traduce la agitación que produce la competencia como ilusión, es más probable que opten por fórmulas creativas para resolver problemas y menos probable que incurran en comportamientos y acciones de ética dudosa".
En una investigación realizada sobre una muestra de 204 trabajadores de diferentes tipos de industrias, se preguntó cómo les hacían sentir las diferentes políticas laborales de sus empresas (como por ejemplo bonus, la gestión del rendimiento y los ascensos). También se les pidió que pensaran en las acciones y actitudes que usan para diferenciarse de otros empleados.
Algunos de los comportamientos y acciones se podían considerar creativos: "buscar nuevas tecnologías, procesos, técnicas y/o ideas de producto". Otros, en cambio, reflejaban comportamientos poco éticos: "atribuirse el mérito del trabajo de un compañero" y "comprometerse a ayudar a un compañero pero no hacerlo".
Los resultados del estudio demostraron que cuando las políticas laborales producían ilusión, los trabajadores tenían bastantes más probabilidades de recurrir a la creatividad. Sin embargo, cuando la sensación predominante era la ansiedad y la preocupación, lo más probable era tomar algún tipo de atajo y boicotear al resto de compañeros.
Estos resultados sugieren que el cómo le hace sentir a las personas una forma u otra de competencia juega un papel crítico en la manera en que intentará superar a sus rivales. Las posibles consecuencias negativas de quedarse rezagado pueden provocar ansiedad e incitar a la gente a recurrir a malas prácticas para la venta, al fraude y la mentira.
La manera en que los líderes promueven la competencia puede hacer que los trabajadores sientan ansiedad o ilusión sobre la idea de medirse con otros compañeros. Como hemos visto, los responsables y directores de equipo deben invertir su energía en generar ilusión al señalar las consecuencias positivas potenciales que puede tener la competencia interna (como reconocimientos y premios para las personas con mejor rendimiento). No deben, en cambio, producir ansiedad al señalar públicamente a las personas que no cumplen con lo esperado.
Una buena estrategia sería que los líderes puedan destacar y animar a los colaboradores de sus equipos a utilizar sus habilidades y fortalezas únicas, de forma que los beneficie a ellos y también al resto del equipo.
Puede que la competencia entre trabajadores forme una parte inevitable del trabajo de muchas personas, puede que también dé paso a un mayor rendimiento. Pero si los líderes quieren garantizar que la competencia fomente la creatividad y no incentive los comportamientos sin ética deben resistirse a la tentación de dirigir con el miedo.
Fuente: Harvard Business Review