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Coaching

¿Cómo descubrir y gestionar mis talentos?

Sobre el papel de las Fortalezas en el Desarrollo Personal, Vocacional y Laboral
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La humanidad, guiada por la creencia de que el bien es lo contrario del mal, ha cultivado su obsesión por las deficiencias y los defectos. Los médicos, en general, han estudiado las enfermedades a fin de aprender sobre la salud. Los psicólogos/as han investigado la tristeza a fin de aprender acerca de la alegría. Los terapeutas han examinado las causas del divorcio para aprender sobre los matrimonios felices. Y en los centros educativos y los sitios de trabajo del mundo entero, a todos nos han instado a identificar, analizar y corregir nuestras debilidades a fin de hacernos fuertes.

Si bien las intenciones han sido buenas, este consejo ha sido, en algunos aspectos, un tanto desacertado. Aunque las limitaciones y los defectos se deben estudiar, no revelan mayor cosa acerca de las fortalezas. Las fortalezas tienen sus propios patrones.

Para poder sobresalir en el campo vocacional y laboral elegido, encontrando satisfacción duradera en él, cada quien debe comprender sus patrones singulares, es decir, cada quién tendrá que descubrir, describir, aplicar, practicar y pulir sus fortalezas.

De modo que, es posible adquirir conocimientos y nuevas habilidades, pero el éxito de una carrera profesional se cifra en los dones singulares de cada individuo. Por ende, el primer paso para una vida vocacional y laboral productiva es identificarlos. No es una tarea fácil. Estamos tan acostumbrados a ellos, que por lo general nos resulta difícil reconocerlos como tales y, en consecuencia, tampoco podemos convertirlos en fortalezas.

Por lo tanto, aquí van dos premisas a tener en cuenta sobre el tema que nos convoca hoy:

  1. Los talentos de cada persona son permanentes y únicos.
  2. El mayor potencial que tiene una persona para crecer está en aquellos campos donde sus fortalezas son mayores.

¿Cómo podemos comenzar a descubrir nuestras Fortalezas?

La mayoría de las personas están tan habituadas a sus fortalezas, que no las reconoce como tales. Las personas capaces de distinguir con claridad las emociones de los demás, por ejemplo, piensan que todo el mundo posee esa cualidad. Casi todos tenemos fortalezas que no valoramos. Sin embargo, es posible dar algunos pasos para descubrir con qué talentos naturales contamos.

  • En primer lugar, tener en cuenta nuestros deseos más profundos: ¿qué es lo que nos atrae?, ¿cuáles son nuestros anhelos?
  • La segunda pista reside en la aptitud para el aprendizaje rápido: ¿cuáles son los temas o las actividades que captamos con mayor facilidad?
  • Otro indicio es la satisfacción: a partir de considerar cuál fue el día más productivo de los últimos tres meses y preguntarnos: ¿qué hicimos?, ¿por qué nos gustó?
  • Y, por último, analizar las reacciones espontáneas frente a las situaciones que enfrentamos. Por ejemplo: si dos personas discuten, ¿oficiamos de conciliador? O, por el contrario, ¿evitamos intervenir en el conflicto? Si nos vemos forzados a actuar como mediadores, ¿nos cuesta hacerlo, a menos que contemos con la información suficiente? ¿O actuamos a pesar de no tener todos los datos vinculados con la disputa?

“En síntesis, las cuatro pistas que permiten descubrir los talentos son: los deseos profundos, el aprendizaje rápido, la satisfacción en las actividades que realizamos y las reacciones espontáneas”.

Para que una actividad sea una fortaleza es necesario poder realizarla de manera constante. La habilidad es fortaleza únicamente si puedes verte a ti mismo repitiéndola una y otra vez con alegría y éxito.

Para sobresalir no es necesario tener fortaleza en todos los aspectos que desempeñas. Sobresalir es posible solo cuando se optimizan las fortalezas, no cuando se afianzan las debilidades. No es hacerle caso omiso a las debilidades, sino buscar la manera de arreglárselas con ellas.

Los Tres Ingredientes de las Fortalezas

Las fortalezas están compuestas por tres ingredientes: talentos, habilidades y conocimientos.

  • Talentos: Por ejemplo: empatía, asertividad, competitividad. Con esos talentos se nace y se vive
  • Habilidades: Por ejemplo: cómo realizar el check in de un huésped en su hotel o cómo realizar un análisis comparativo de las características de su producto y los productos de sus competidores. Las habilidades no son innatas. Pueden aprenderse.
  • Conocimientos: Por ejemplo: qué restaurante será del agrado de un huésped particular o cuál es el competidor más peligros en el mercado de trabajo. Obviamente, los conocimientos se aprenden. Para desarrollar las fortalezas necesitamos dos tipos de conocimientos:

- Conocimiento objetivo de los hechos: lo que se llama el contenido, o sea de donde provienen las cosas, por ejemplo, al aprender un idioma se debe conocer el vocabulario primero.

Conocimiento vivencial: es el adquirido en el camino, no se encuentra ni en aulas ni en libros. Todos los ambientes nos da la oportunidad de aprender.

El talento es un patrón recurrente de pensamientos, sentimientos o comportamientos que reflejan, por ejemplo, la competitividad innata, el encanto natural y la confianza en uno mismo. La fortaleza es el desempeño coherente, y casi perfecto, en algo que hacemos.

“Para desarrollar una fortaleza hay que basarse en algún talento natural, y perfeccionarlo con habilidades y conocimientos”

Un excelente vendedor cuenta con una fortaleza, porque a su confianza personal le habrá sumado técnicas de venta y conocimiento del producto. Las personas que son capaces de construir una red de contactos dispuestos a colaborar bajo cualquier circunstancia, tienen una fortaleza, pues a su simpatía le habrán agregado la habilidad de armar una red.

Aquí te proponemos algunas descripciones de talentos, para que puedas comenzar a ponerles nombres a los tuyos:

-Comunicación: Le resulta fácil expresar sus pensamientos.

-Empatía: Percibe los sentimientos de otros y se identifica con ellos.

-Armonía: Busca el consenso; evita las situaciones conflictivas.

-Inclusión: Acepta a los demás; trata de incluir a quienes son dejados afuera.

-Individualización: Le intrigan las características singulares de cada persona.

-Prioridad de las relaciones: Prefiere trabajar con gente que ya conoce; cuando entabla una relación, intenta profundizarla.

-Responsabilidad: Hace lo que dice; suele comprometerse con valores como la honestidad y la lealtad.

-Autoridad: Le gusta tener gente a su cargo.

-Estímulo: Reconoce el potencial de otras personas y trata de impulsarlo.

-Superación: Aspira a la excelencia; pone el foco en las fortalezas personales y grupales para alcanzar resultados fuera de serie.

-Entusiasmo: Contagia a los demás con su actitud positiva.

-Realización: Necesita alcanzar objetivos; tiene mucha energía y trabaja intensamente.

-Acción: Es feliz cuando convierte ideas en acciones; suele ser impaciente.

-Adaptabilidad: Prefiere moverse “con la corriente”; tiende a centrarse en el presente y descubre el futuro a medida que se avecina.

-Disciplina: Disfruta de la rutina y del orden.

-Foco: Elige una dirección y mantiene el rumbo.

-Seguridad: Confía en su habilidad para manejar su propia vida. Tiene una brújula interna que le asegura que sus decisiones son las correctas.

-Análisis: Investiga las razones y las causas; es capaz de evaluar todos los factores que afectarán a una situación.

-Organización: Le gusta combinar todas las piezas para lograr la máxima productividad.

-Conexión: Cree que no hay coincidencias y que todo tiene una razón de ser.

-Contexto: Reflexiona sobre el pasado; analiza la historia para entender el presente.

-Rigor: Es muy cuidadoso al tomar una decisión o hacer una elección.

-Equidad: Aspira a tratar a todos en forma justa; para lograrlo, crea reglas y se ajusta a ellas.

-Futuro: Lo estimula pensar en lo que vendrá.

-Ideación: Es capaz de vincular fenómenos aparentemente desconectados.

-Información: Anhela saber más. A menudo colecciona y archiva todo tipo de datos.

-Aprendizaje: Le interesa más el proceso de aprender que el resultado.

-Estrategia: Imagina varias opciones para proceder. Identifica rápidamente los patrones y temas importantes.

Una vez que alguien detecta sus talentos personales, ¿cuáles son los siguientes pasos?

En principio, debe tomarse un tiempo para evaluar, en el contexto de su propia vida, cómo funcionan esos talentos: ¿tenés oportunidad de ponerlos en práctica en tus actividades cotidianas y/o laborales actuales?, ¿hay obstáculos que te impidan ejercer tus talentos? En otras palabras, determinar si tus cualidades naturales se corresponden con las exigencias de tus actividades y trabajos.

Algunas personas se percatan de sus fortalezas, pero desearían tener otras. En consecuencia, tratan de desarrollar habilidades que no se basan en sus talentos naturales. El problema es que, si gastan su tiempo deseando ser otra persona, terminarán por vivir una vida de segunda clase. Está bien admirar a alguien, pero, ¿por qué no admirar nuestros propios talentos? Cada uno de nosotros goza de una configuración única de dones, y la mejor manera de estar satisfecho es identificarlos y usarlos.

Hay quienes aspiran al ideal del ser humano capaz de dominar varias disciplinas. En la actualidad, no es un modelo eficaz, sino más bien absurdo. Muy poca gente puede hacer muchas cosas de manera impecable. Los que lo intentan, abarcan mucho y aprietan poco, por lo que no serán productivos en sus actividades.

Las Fortalezas y los Miedos

La mayoría de la gente se resiste a poner el foco en sus fortalezas, y prefiere, en cambio, concentrarse en sus debilidades y tratar de superarlas. Existen varios temores fundamentales que se juegan en estas circunstancias:

-Temor a las debilidades: estamos fijados en las debilidades, inclusive arrastramos estos miedos desde nuestra educación o crianza.

-Temor al fracaso: por esto optamos por no correr riesgos, no todos los fracasos son iguales unos son más fáciles de llevar que otros. Los más dañinos son los que sufrimos cuando apostamos a una de nuestras fortalezas. Si alguien se jacta de una fortaleza y luego se equivoca, le resultar muy difícil superar el trance porque puso en juego su ego. Es mucho más fácil decir: "Fallé por una debilidad; trataré de mejorar". Los demás respetarán esta actitud.

-Temor de reconocer al verdadero yo: las personas, en general, no quieren investigar a fondo sus fortalezas simplemente porque no creen que su yo verdadero sea algo fuera de lo común o extraordinario. Temen investigar dentro de sí mismas y no encontrar fortalezas. Creen que no son tan buenos como todos suponen, y le atribuyen el éxito a la suerte, más que a sus fortalezas. Además, no saben exactamente de sus aptitudes, pues es algo que les sale naturalmente.

No se puede eludir el fracaso. Es el compañero inevitable de la acción, habida cuenta de que no todas las iniciativas tendrán éxito. Por lo tanto, la mejor forma de plantear el tema es preguntarnos cómo vivir una vida en la que van a haber aciertos y desaciertos. Y entender que el foco consiste en comenzar por concentrarnos en nuestras fortalezas.

Para muchos, el fracaso es una buena oportunidad de aprender donde están sus fortalezas y cómo aprovecharlas.

Además, el poder concentrarse en las fortalezas de los talentos dominantes, permite consolidar una base para ayudarte a alcanzar un desempeño adecuado y gratificante. Es importante que puedas comprenderlas a fondo y la forma en cómo se combinan para crear un excelente desempeño y obtener gran satisfacción.

¿Cómo se despiertan los talentos adormecidos?

La única manera es experimentar. Si alguien cree que todavía no descubrió cuáles son sus verdaderos talentos, la sugerencia es que experimente. Pero no a ciegas, sino prestando atención a los resultados: ¿aprendí rápido?, ¿me dio satisfacción?, ¿cuál fue mi reacción espontánea al hacerlo?

Y que siga experimentando; es la mejor manera de despertar un talento adormecido.

En síntesis

La mayoría de la gente cree que será más productiva si logra superar sus debilidades. Pero, en la práctica, para alcanzar un rendimiento alto y satisfactorio, es fundamental cultivar los talentos naturales, y convertirlos en fortalezas.

Las pistas que ayudan a descubrir esos talentos son: los temas que resultan atrayentes, la aptitud para el aprendizaje rápido de ciertas nociones, la satisfacción al hacer algo y las reacciones espontáneas.

Recuerda, que un primer paso consiste en descubrirlos, para que luego puedas evaluar las formas (habilidades y conocimientos) que necesitas para desarrollarlos y ponerlos en práctica en actividades acordes a ti.

¡La sensación de logro y la satisfacción personal te están esperando!

Lic. Martín Pasquini

Psicólogo Clínico – Psicoterapeuta

Orientador Vocacional Laboral

Docente Universitario

Contacto: [email protected]

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