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¿Por qué confiar en nuestras capacidades es importante para el logro de nuestras metas?

Sobre el papel de la autoeficacia en el logro de nuestras metas.
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Para entender lo que significa la teoría de la autoeficacia, voy a formularte una pregunta. Primero piensa en alguna meta que te gustaría alcanzar.

Al afrontar el desafío, ¿sientes que estás a la altura y puedes conseguir el objetivo? Si eres una de esas personas que cree que puede realizarlo, seguramente tengas una expectativa de autoeficacia alta para esa meta o tarea específica y confías en tus habilidades para conseguir ese objetivo.

Si por el contrario, piensas que ese reto te queda grande o no confías en tus capacidades para conseguirlo, es probable que tengas una percepción de autoeficacia débil.

La autoeficacia forma parte de los componentes básicos de la personalidad.

¿Qué es Autoeficacia?

La autoeficacia es un concepto que introdujo Albert Bandura, un psicólogo que nació en 1925, y en 1986 elaboró la Teoría del Aprendizaje Social, que hacía referencia a una serie de factores relacionados con la regulación de la motivación y la acción humana, entre ellos la autoeficacia percibida.

La autoeficacia, definida como la confianza en tus propias habilidades para tratar con las diferentes situaciones que se presentan, al organizar y ejecutar acciones que te ayudarán a alcanzar determinados logros o resultados, juega un rol importante no solamente en la manera de sentirte respecto a un objetivo o tarea, sino que también será determinante para conseguir o no las metas en tu vida. De esta manera, las personas estarán más motivadas si perciben que sus acciones pueden ser eficaces, esto es, si existe la convicción de que tienen habilidades personales que les permitan regular sus acciones.

El papel de la Autoeficacia

Todo el mundo puede identificar los objetivos que quieren lograr o los aspectos de su vida que les gustaría cambiar. Sin embargo, no todos piensan que llevar estos planes a la acción es algo fácil. La autoeficacia de cada individuo juega un papel importante a la hora de afrontar una meta, tarea o desafío.

Las personas que tienen seguridad en sus capacidades están muy interesadas en las actividades en las que participan, y consideran las tareas difíciles como retos que han de ser superados, en vez de visualizarlos como amenazas que deben evitar. Experimentan un compromiso elevado hacía sus intereses y actividades. De igual forma, ante la posibilidad de fracaso, este tipo de personas aumenta y reafirma aún más sus esfuerzos y son capaces de recuperar rápidamente su sensación de eficacia al enfrentarse a ciertos obstáculos o incluso después de fracasar.

Por el contrario, las personas que dudan de sus capacidades, evitan las tareas u objetivos desafiantes porque se sienten amenazados. Piensan que las metas difíciles están fuera de su alcance, e interpretan los fracasos siempre como algo personal. Tienen bajas aspiraciones y no se comprometen con las metas establecidas. Al enfrentarse a tareas difíciles suelen centrar su atención hacia sus debilidades personales, los obstáculos que van a encontrar y todo tipo de resultados negativos, en vez de concentrarse en diseñar un plan de acción que les permita alcanzar el éxito. Reducen sus esfuerzos y abandonan pronto sus tareas cuando surgen dificultades, y después de haber sufrido un contratiempo, tardan en recuperar su seguridad personal.

El sentimiento de autoeficacia actúa como un sistema que regula internamente el esfuerzo que se va realizar para lograr un objetivo, la capacidad para sostener dicho esfuerzo en el tiempo, y la perseverancia cuando se enfrentan a obstáculos y experiencias adversas.

Autoeficacia Vocacional

Recientemente, algunos investigadores han destacado la importancia de la autoeficacia dentro de las líneas de investigación de la psicología vocacional, así como su relación con otros conceptos como los intereses, las medidas de personalidad, el bienestar y los estilos personales.

Las expectativas de autoeficacia determinan el rango de opciones académicas (carreras) y profesionales (trabajos) percibidas, la perseverancia de estas opciones, así como el triunfo definitivo que la gente conseguirá en su opción profesional elegida. En este sentido, la expectativa de autoeficacia resulta ser un buen predictor de la elección profesional y puede regular el que una persona inicie, mantenga y desarrolle ciertas elecciones vocacionales.

También se habla hoy día de la autoeficacia en la búsqueda y planificación de la carrera laboral, entendiéndola como el grado de confianza que los individuos pueden poner en acción satisfactoriamente a la hora de explorar una variedad de actividades, valores e intereses profesionales, contactar con profesionales en un campo de interés concreto, superar con éxito una entrevista de trabajo, etc.

Desarrollo de la Autoeficacia

Las creencias de autoeficacia se desarrollan en edades tempranas de la infancia mientras se viven diferentes experiencias o situaciones. No obstante, el desarrollo de la autoeficacia no termina en la infancia o la adolescencia, sino que continúa su evolución a lo largo de la vida mientras la gente adquiere nuevas habilidades, conocimientos, o vive nuevas experiencias.

Las creencias de autoeficacia se forman a partir de la información aportada por cuatro fuentes:

  1. Logros personales

Es la forma más efectiva de crear un fuerte sentimiento de autoeficacia y por esta razón las experiencias de logro personal aumentan la sensación de dominio y fortalecen la autoeficacia. Por el contrario, el enfrentar fracasos repetidos, la disminuyen, especialmente si dichos fallos se producen en etapas iniciales.

Repetir el éxito en determinadas tareas aumenta las evaluaciones positivas de autoeficacia, mientras que los fracasos repetidos las disminuyen, especialmente cuando los fracasos no se deben a circunstancias externas.

  1. Experiencia de observar a otras personas

Ver (o imaginar) a otras personas de características similares ejecutar exitosamente ciertas actividades como consecuencia de un esfuerzo continuado, aumenta la creencia del observador de que también posee las habilidades necesarias para desarrollar la tarea correctamente. En este sentido, cuanto más identificada se sienta la persona con el modelo, mayor será el impacto de los éxitos o los fracasos observados.

Esta fuente de autoeficacia adquiere particular relevancia en los casos en los cuales los individuos no tienen un gran conocimiento de sus propias capacidades o tienen poca experiencia en la tarea a realizar.

  1. Persuasión verbal social

Consiste en convencer a una persona que posee las habilidades y capacidades necesarias para desarrollar efectivamente una determinada tarea. Cuando a una persona se le persuade verbalmente, tiende a realizar más esfuerzo y a mantenerlo más tiempo que cuando duda de sí misma.

Las técnicas persuasivas solamente serán efectivas si las valoraciones son realistas y si quien persuade goza de la suficiente calidad, confianza, credibilidad y prestigio, y no intente inducir creencias falsas sobre las competencias o capacidades reales, lo cual produciría un desánimo en el individuo al no alcanzar el objetivo deseado.

  1. Estado emocional

Situaciones estresantes y complicadas generalmente provocan estados emocionales (ansiedad, estrés, cansancio) que pueden influir en la forma en que se interpretan las competencias personales.

Las personas con altas creencias de autoeficacia se sienten más satisfechas optimistas e ilusionadas por la tarea, afectando incluso a su nivel de motivación intrínseca. La autoeficacia percibida es un poderoso antídoto contra el estrés, pues las personas con altos niveles de autoeficacia experimentan niveles de estrés significativamente menores que los que tienen baja autoeficacia.

Aquí te sugerimos algunas estrategias que pueden ayudarte a incrementar los sentimientos de autoeficacia:

  • Establecerse metas atractivas y desafiantes, pero que sean realistas, específicas y con plazos definidos en un plan de acción. Es importante que realices un ejercicio de autoanálisis en el que determines de manera objetiva tus fortalezas y debilidades con el propósito de tomarlas en consideración en este proceso de fijación de metas.
  • Definir los objetivos en unidades observables, tratando de expresarlos en términos medibles y cuantificables. Recuerda que cuanto más cuantificable sea el objetivo, mejor podrás determinar los parámetros de ejecución y saber si lo vas consiguiendo, lo cual repercutirá en tu nivel de motivación y percepción de autoeficacia.
  • Establecer las metas en términos positivo s, pues esto te mantendrá focalizado en el éxito y no en el fracaso. Un ejemplo podría ser “incrementar el número de clientes satisfechos”, en lugar de “evitar las quejas de los clientes”.
  • Buscar entre los compañeros, jefes o amigos, modelos con los que puedas identificarte y que generalmente tengan buenos niveles de productividad que los hayan llevado a alcanzar el éxito en su trabajo. Se trata en definitiva de ver lo que hacen o no hacen estas personas, y de auto convencerse de que si otro lo ha conseguido, uno mismo, con esfuerzo, también lo puede lograr.
  • Si experimentas varios fracasos, analiza la situación y determina qué recursos te son necesarios para alcanzar el éxito. Aquí se vuelve importante la posibilidad de aprender nuevas formas y herramientas. Es probable que requieras alguna capacitación técnica, nuevos métodos de trabajo, buscar apoyos u orientación psicológica para concretar tus objetivos y sentirte más a gusto contigo mismo.

Conclusión

En resumen, la autoeficacia es la apreciación de las capacidades que uno tiene y se centra en las creencias de tener los recursos necesarios y la habilidad de triunfar en un contexto determinado, realizando una actividad específica. Es un concepto importante para la psicología y el desarrollo personal, ya que refuerza la idea de que los seres humanos pueden seleccionar o eliminar actividades futuras por medio de sus propios mecanismos cognitivos y afectivos.

La percepción de autoeficacia influye en tu nivel de compromiso y perseverancia ante los obstáculos, así como en el control del estrés y la determinación para la acción, lo que influye directamente en tu desempeño y productividad. Si dudas de tus capacidades para realizar tus tareas, es muy probable que te dejes abrumar fácilmente por tus funciones diarias, y con el paso del tiempo, experimentes ansiedad, estrés, malestar y emociones negativas hacia tus actividades laborales y cotidianas.

Lic. Martín Pasquini

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