Salta, vinos de alta gama y más que Torrontés
Salta es linda por sus paisajes, sus comidas, su gente. Y desde hace mucho, también por sus vinos, que no paran de ganar premios internacionales y se posicionan fuerte como referentes de vinos de alta gama de Argentina (junto con los de Mendoza, claro). Para conocer más sobre esta zona vitivinícola que se caracteriza principalmente por sus Torrontés, hablamos con profesionales de dos bodegas emblemáticas: Ignacio López (winemaker y enólogo), de Bodegas Etchart (fundada en Cafayate en 1850, ha sido pionera en el desarrollo de la producción vitivinícola en los Valles Calchaquíes), y Lucía Romero Marcuzzi, directora de Bodega El Porvenir de Cafayate (una bodega de familia orientada a la producción de escasas partidas de vino de muy alta calidad que reflejen el terroir de Cafayate). Dos protagonistas de la región, con miradas, volúmenes de producción, estrategias distintas y por eso interesantes para conocer.
−¿Cómo son los terroir de Salta?
Ignacio López: –En todos los terruños de Salta (las principales regiones son Cafayate, Cachi, Molinos, Angastaco y San Carlos, se trata de unas 3000 ha de viñedos entre los 1500 y los 3000 msnm) los suelos son arenosos, profundos, pobres en materia orgánica y muy permeables. Las precipitaciones rondan los 200 mm anuales, la humedad ambiente es muy baja y la exposición solar es altísima, mientras que, al ser un desierto de altura, la amplitud térmica es muy marcada. Todo esto hace que los vinos salteños sean muy intensos, tanto a nivel aromático como en sus impactantes colores y sabores.
–¿Cómo evolucionó la vitivinicultura de esta región en los últimos años?
Lucía Romero Marcuzzi: –Mucho; principalmente hubo mejoras en la elaboración del vino y también en la vid, más conocimiento sobre el terroir y la influencia de la altura. También avanzamos desarrollando cepas diferentes al Malbec y al Torrontés. Hoy en día se puede decir que los vinos del Norte expresan el lugar de donde provienen, son concentrados, de colores y aromas muy intensos, taninos firmes y presentes pero a la vez dulces por la madurez que fácilmente obtenemos en esta región. El consumidor está descubriendo y animándose a probar variedades no tradicionales como el Tannat que también se da en la zona.
Ignacio López: –La vitivinicultura salteña ha crecido exponencialmente en los últimos años, hay más bodegas y se diversificó bastante el mercado. Hoy conviven las grandes y tradicionales bodegas con elaboradores focalizados en uno o dos productos muy particulares. Desde mi punto de vista, el vino salteño transmite todo lo intenso del terruño que le da origen conjugado con un fuerte lazo cultural. El vino salteño arrastra y lleva consigo un maridaje obligado con la gastronomía de los valles y una fuerte carga de expresiones artísticas.
–Si el Torrontés es la cepa emblema de la región, ¿cuáles son las novedades en esta variedad?
Lucía Romero Marcuzzi: –Las bodegas ofrecemos Torrontés de diferentes gamas y estilos, mostrando la versatilidad de la uva. Nosotros contamos por ejemplo con el Laborum Torrontés, elaborado de una forma delicada y con uvas seleccionadas de viñas viejas, que se expresa con mucha tipicidad, pero a la vez con elegancia y frescura. También tenemos un Torrontés fermentado en barrica muy complejo e interesante y un Torrontes tardío, que sobremadura en la vid y que es naturalmente muy dulce y complejo.
Ignacio López: –El Torrontés fue la variedad que llevó la bandera salteña en sus inicios y es cierto que se da de una forma muy particular, elegante y con gran personalidad en Cafayate. Sin embargo, hoy existen en este terruño un gran número de variedades blancas y tintas que conquistan a los paladares más exigentes tanto en el mercado argentino como en el exterior.
–¿Qué otras cepas se están expresando con gran calidad?
Lucía Romero Marcuzzi: –En nuestro caso estamos poniendo mucho empuje al Tannat, una cepa que se desarrolla muy bien. Además hacemos microvinificaciones de Cabernet Franc, Petit Verdot, Bonarda, entre otras cepas.
Ignacio López: –En Bodega Etchart estamos trabajando con más de 30 variedades diferentes para ver su adaptación y expresión en la zona. Si tuviera que elegir sólo algunas, probablemente serían: Malbec, Cabernet Sauvignon, Torrontés, Syrah, Chardonnay, Cabernet Franc, Petit Verdot, Tannat, Bonarda, Viognier, Verdelho, Ancellotta y Albariño, entre otras tantas.
–¿Cómo ven la actualidad del vino argentino?
Lucía Romero Marcuzzi: –Me parece muy importante que nuestros vinos sigan cosechando premios para ganar reconocimiento internacional y para seguir posicionándonos como vinos de gran calidad. Creo que el desafío es seguir comunicando las diferentes regiones del país, sus características y sus variedades emblemáticas para que el consumidor conozca más sobre nuestra gran oferta como país productor. Creo que el Malbec todavía tiene mucho potencial y va a seguir creciendo, sobre todo ahora que los productores estamos poniendo mucho énfasis al terroir y a las diferentes fincas. La variedad que puede crecer mucho creo que es el Torrontés y el Tannat, quizas la Bonarda y el Cabernet Franc, que tienen mucho potencial. El desafío es seguir focalizando en hacer vinos de calidad que expresen el lugar de donde provienen y por supuesto, en este contexto, donde otro desafío es la cuestión económica de no perder competitividad debido a la inflación.
Ignacio López: –El vino argentino está pasando por un gran momento en términos de calidad y de un mayor conocimiento e interpretación del terruño por parte de quienes lo estamos elaborando, eso es muy positivo. El consumidor busca conocer cada vez más sobre el vino que elige, ya no sólo es la variedad. Argentina es un país con una región productora de vinos de alta calidad increíblemente extensa. Hay muchas variedades y hasta vinos de corte que esperan detrás del Malbec para mostrarse al mundo, para mí el gran desafío será poder comunicarlos correctamente a los consumidores de todo el mundo, manteniendo una imagen unida y sólida como país productor.