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Notas

Cineastas de nuestro tiempo: Jean-Luc Godard

Jean Luc Godard sin reglas, en tres dimensiones. El maestro del cine está hace meses inmerso en el rodaje de Adieu au Language 3D, con un matrimonio y un perro que habla.

El director de cine franco-suizo tiene más de 80 años y sigue filmando. Tras Film Socialisme, estrenada en 2010, el cineasta tiene en marcha hace varios meses un nuevo proyecto que se titula Adieu au langage (o Farewell to Language o Adiós al lenguaje) y que se filmará en 3D. Respecto de la elección de este formato, Godard explicó que le interesa el 3D porque en los momentos en los que se introducen nuevas tecnologías “todavía no hay reglas”. El film gira en torno a los problemas de comunicación que atraviesa un matrimonio. “El hombre y la mujer no hablan el mismo lenguaje. Entonces el perro al que pasean interviene y comienza a hablar. No sé aún cómo lo voy a hacer. El resto es simple”, adelantó el director a la revista The NewYorker.

Parte del film fue presentado en el mercado del pasado Festival de Cannes. El elenco está conformado por los actores Héloise Godet, Zoe Bruneau, Kamel Abdelli, Richard Chevalier y Jessica Erickson. Cuando le preguntaron acerca del título de la película el maestro respondió tan categórico como poético: “Sí, es un título misterioso. Y creo que va a continuar siéndolo” .

Determinar la genialidad de Godard no es una cuestión de valores. No se trata de decir que Godard es el más genio del cine moderno (aún si esta estupidez podría ser defendida), es una forma de calificar a un gran artista extremadamente distinto del resto.

Demasiado singular para no estar loco, o ser genial…o las dos cosas. Godard es una excepción a la regla, su nombre alcanzó un status que se acerca al mito y aún así nunca se convirtió en una marca. Su resistencia al mundo publicitario y mercantil es auténtica y eso es probablemente el sello más distintivo de su anormalidad.

Godard y su pequeña banda arrancaron con el rodaje de Adiós al lenguaje hace más de dos años, al majestuoso ritmo de sus proyectos oceánicos. Rodaron los últimos planos durante los meses de mayo y junio pasados antes de embarcarse en un largo período de montaje y tratamientos técnicos. El plan de rodaje sufrió suspensiones y paréntesis profesionales. Entre otras cosas, para filmar el cortometraje Los tres desastres (3 x 3D) que se presentó en el pasado festival de Cannes. Adiós al lenguaje avanzó a razón de dos días de rodaje por semana. La decisión de filmarla en 3D despertó muchos murmullos. Aunque con Godard nunca se sabe bien qué extensión recubre el término "3D", una cosa es segura: esa extensión es infinitamente más vasta que aquella en la que hoy invierte la industria 3D, cuyos productos decepcionantes impusieron un conformismo triste y vacío. En todas las películas 3D de hoy el foco está puesto en aumentar el efecto y eso es exactamente lo que Godard evita: "Es estúpido el efecto", dice. ¿Entonces? ¿Cómo funciona el 3D de Godard? Habrá que ponerse los anteojitos de colores para descubrirlo.

Autor de películas tan célebres como contemporáneas, entre sus más de cien producciones encontramos títulos como Sin aliento (1960), Vivir su vida (1962), El desprecio (1963), Pierrot el loco (1965), Masculino, femenino (1966), Carmen, pasión y muerte (1983), Yo te saludo, María (1985) o la inabarcable Historia(s) del cine (1997-1998). Recordemos que el gran maestro de la nueva ola francesa persiguió en la década de los setenta el cine documental político creando un novedoso género con sus "ensayos cinematográficos". Imágenes que se yuxtaponen y crean una suerte de política de la conciencia. Porque si Foucault dijo que “la ética es la estética de la vida”, en Godard esa división no está. La famosa sentencia: "El travelling es una cuestión moral" habla de este compromiso ético entre su arte y su política. La porosidad que existe entre su vida y sus películas es legendaria. Las proporciones son sorprendentemente inquietantes cuando nos encontramos frente a su proceso creativo. No hay separación, no hay costura: la vida y el trabajo se mezclan en un continuo que Godard no puede romper. Se puede o no estar de acuerdo con su visión anticapitalista, anti-Hollywood, pro Palestina, etc, pero lo que es incuestionable es su integridad, su fidelidad a sí mismo y su capacidad de articular con asombrosa inteligencia una poética de su visión del mundo.

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Para los que se quedan con ganas ver algo más les dejamos una pequeña reliquia subtitulada en internet:

El dinosaurio y el bebé: conversación entre Jean-Luc Godard y Fritz Lang (1967)

"Cuando escucho la palabra 'cultura' saco mi talonario"