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Notas

Periodismo militante vs periodismo crítico

La decana de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales reflexiona sobre el periodismo en la actualidad.
Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

Escribo este artículo no como una lingüista o una cientista de la comunicación, sino como lectora asidua de diarios y revistas, oyente frecuente de radio y espectadora diaria de programas televisivos de opinión. Por mi profesión (socióloga y profesora de Sociología Política) necesito información de la realidad política provincial, nacional e internacional. Me refiero a información objetiva, es decir que si hablan de las inundaciones me digan la cantidad de evacuados, de muertos, el precio en pesos de las pérdidas materiales, etc. Pero con eso no me basta, también necesito que periodistas sagaces investiguen las causas de la catástrofe, busquen responsables si los hubiera; y finalmente, me gustaría leer opiniones fundadas de analistas, presentadas como tales y que reflejen posiciones diferentes. Con todo esto podré empezar a formar una opinión propia.

Esto debería ser posible. Sin embargo sabemos que los medios privados pueden defender intereses privados y sesgar, ocultar o incluso tergiversar información. Una forma de contrarrestar esto es complementarlos con medios públicos, que tengan un staff estable que no cambie según el gobierno de turno y que le de espacio a voces que no se escuchan en otros lados, como las minorías de todo tipo y los movimientos sociales.

Sin embargo, nada más lejos de la realidad de nuestro país. Los medios que deberían ser de todos han sido ocupados por una nueva clase de periodistas: los militantes. Estos sostienen  que lo objetividad no es posible, que el periodista que no defiende al modelo defiende a la corpo. Y entonces nos encontramos con artículos que son más parecidos a los panfletos que reparten los estudiantes en la Universidad y programas a los que sólo les falta la tribuna y el altavoz.

Sabemos que todos pensamos y hablamos desde una posición y que sostenemos determinados valores, pero esto no es incompatible con la búsqueda de la verdad. Los intelectuales, entre los que cuento a los periodistas, están obligados a ser objetivos cuando realizan su tarea. Este debe ser el horizonte utópico que los guíe aunque nunca se alcance completamente.

Ser objetivos es también ser críticos, porque sólo la crítica permite traspasar lo aparente para llegar a la verdad. La ideología imperante en la Edad Media llevaba a pensar que la tierra era el centro del universo, pero un científico crítico de esta ideología puedo encontrar una verdad que ha sido ratificada como tal desde entonces.

La verdad es un concepto “pasado de moda”” para el periodismo militante y los que creen en ella son ridiculizados. Pero, sin posibilidad de verdad, aunque parcial, todo es relativo, incluso la ética.

En este día hago votos para que todos los periodistas puedan desarrollar su tarea sin censuras ni presiones, tengan estabilidad laboral y sueldos dignos y haya más mujeres en puestos de conduccón.