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Notas

Con anuncios, la Presidenta buscó retomar la iniciativa

Ante empresarios y sindicalistas, evitó hablar de los cacerolazos; pedirá al Congreso modificar las indemnizaciones por accidentes laborales.

n busca de recuperar la iniciativa política tras una semana de silencio, la Presidenta evitó responder a los reclamos de los manifestantes que el jueves pasado protestaron contra el Gobierno y eligió correr el eje público con anuncios destinados al sector empresarial.

Como carta sorpresa, Cristina Kirchner anunció el envío al Congreso de un nuevo proyecto de ley para modificar el sistema de indemnizaciones por accidentes laborales, que busca desactivar los juicios por parte de los trabajadores, a cambio de actualizar cada seis meses los montos de los pagos.

Con bromas hacia sus ministros ("Zannini, está hablando la Presidenta, dejá de reírte", le dijo al secretario de Legal y Técnica)-, y sin aludir a la marcha que la semana pasada reunió a miles de personas en la Plaza de Mayo, la jefa del Estado sólo tuvo hacia el final de su discurso una frase al menos sugerente. "Nuestro objetivo es seguir trabajando en la misma dirección, en beneficio de la mayoría de los argentinos", sostuvo. Como un latiguillo, Cristina Kirchner siempre cierra sus discursos dedicados a los 40 millones de argentinos y esta vez sólo eligió referirse a las mayorías.

Entre los anuncios, la Presidenta sumó dos medidas destinadas al mundo empresarial. Por un lado, aceptó un pedido para que se apliquen retenciones móviles al biodiésel, que sufrió una brusca caída en su precio en los últimos meses, y por otro, amplió la línea de créditos para la compra de camiones, que ya había lanzado, e incluyó en esos beneficios la adquisición de maquinaria agrícola y ómnibus de larga distancia (ver aparte).

Cristina Kirchner juntó a buena parte de los líderes de las cámaras empresariales y la mayoría de los referentes sindicales aliados a la Casa Rosada. Funcionarios e invitados al acto destacaron que la jefa del Estado buscará recuperar la iniciativa con anuncios destinados al empresariado nacional. "Mostró previsibilidad", dijo a LA NACION un referente de los hombres de negocios. Estuvieron el presidente de la Unión Industrial Argentina, José Ignacio de Mendiguren, y los titulares de las cámaras de la Construcción, Carlos Wagner; de la Metalúrgica, Juan Carlos Lascurain, y de Bancos Privados, Jorge Brito.

Lejos del discurso descalificatorio del jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, que reaccionó en contra de la marcha, la Presidenta evitó el tema y desactivó todo tipo de contramarcha, tal como habían comenzado a planear algunas organizaciones kirchneristas como ofensiva para ganar las calles.

El acto de ayer en el Salón Mujeres del Bicentenario había nacido para anunciar las medidas referidas al biodiésel y a los nuevos créditos blandos. Pero la jefa del Estado sumó a último momento el proyecto de ley de reforma de las aseguradoras de riesgos del trabajo (ART) para correr el eje del debate público. Esa iniciativa había sido consensuada por el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, los representantes de las cámaras empresariales y los sindicatos. Pero ayer todos llegaron a Balcarce 50 sin saber que se anunciaría el cambio en las indemnizaciones. Incluso, de los retoques finales sólo se encargó la Presidenta.

La medida apunta a eliminar la doble vía judicial que se presentaba cuando un trabajador que había sufrido un accidente cobraba la indemnización y, de todas maneras, presentaba una demanda en la justicia laboral por disconformidad con el pago. El nuevo proyecto apunta a darle incentivos al damnificado para que desista de ir a juicio.

Según anunció la Presidenta, los montos indemnizatorios se actualizarán cada seis meses y se deberán pagar en 15 días. A eso se sumará un 20% más como incentivo para que el trabajador desista del litigio.

Estuvo toda la cúpula del sindicalismo aliado a la Casa Rosada, que se retiró sin hacer declaraciones. "Va a generar debate, pero veremos qué pasa", confió uno de ellos a LA NACION. Fueron Antonio Caló (metalúrgicos), Ricardo Pignanelli (mecánicos), Gerardo Martínez (construcción), Pedro Wasiejko (CTA) y Omar Viviani (taxistas). Como gesto hacia los gremios, Cristina incluyó la creación de lo que se conoce como ART Mutua, empresas sin fines de lucro compuestas por empresarios y trabajadores, por cada sector productivo. Les prometió, además, el envío de un futuro proyecto de prevención de accidentes laborales..