Presenta:

Notas

Estilo Sobre Ruedas presenta la historia de Juan Papagni y "La Bastarda"

Hoy compartimos una historia de lo más particular sobre un vehículo que, según su dueño, fue causal de divorcio. A través de una no muy extensa entrevista logramos dilucidar hasta dónde puede llegar la pasión de un fierrero. Te invitamos a leerla y compartirla con tus amigos.
Juan Papagni y La Bastarda Foto: Pablo Matar/Mediamza.com
Juan Papagni y "La Bastarda" Foto: Pablo Matar/Mediamza.com

"¿Por qué te imaginás que se llama La Bastarda?", contrario al orden de cualquier reportaje realizado con anterioridad, mi encuentro con Juan Papagni comenzó al revés, fue él quien lanzó la primera pregunta y, si bien tenía curiosidad en conocer el por qué del apodo de la camioneta, quedé atónita sin saber qué responder.

Mi cara de desconcertada duró milésimas de segundos porque, afortunadamente, la respuesta de Juan no tardó en llegar: "Fue la tercera en discordia en la relación con mi ex compañera, la hizo renegar bastante", expresó riendo.

No recuerda con exactitud pero hace siete años, aproximadamente, que Juan se adueñó de la Chevrolet Brava modelo 73.


"La historia arranca años atrás cuando, de joven, tuve una camioneta igual modelo ´72 que tuve hasta que me casé. Luego la vendimos y a los veintipico años la quise recuperar pero ya era imposible, no la encontré por ningún lado. Menos mal que dí con un amigo que tenía una similar en muy buen estado. La compré y se la llevé a Javier (Soria) recordándole que la quería tener lista para mi cumpleaños. "Quedate tranquilo", me dijo y cuando me quise dar cuenta la había desarmado íntegramente, después pintamos el chasis con acrílico y laca y retocamos pieza por pieza."


"La Bastarda" tiene partes de distintos vehículos: el tren delantero es de una Silverado, igual que la caja de dirección hidráulica, el diferencial es de Turismo Carretera, la placa es de una Super Blazer Americana, las butacas Recaro, las llantas del Turismo Carretera. "¡De ella no le queda nada!", expresa Juan risueño. "El motor era TC4000 pero no se podía andar porque era un motor muy fuerte e inestable para andar en la calle así que le redujimos la potencia y la acomodamos más o menos para lo que yo la quería."


Originalmente la camioneta iba a ser usada para la finca pero cuando Juan terminó de ennumerar las piezas de "La Bastarda" inquirí en saber si, luego de tanta preparación, había sido destinada a tal fin: "¡Jamás en la vida pisó tierra! Creo que fue una sola vez cuando la llevamos a hacer fotos para un almanaque que nunca terminé porque me agarró la Policía ese día, me sacó la chata y me calenté... tiré todo a la mierda", los que lo conocen podrán imaginar el tinte jocoso de sus palabras y las gruesas carcajadas que emite al hablar.


La agradable conversación continúa y el orgulloso dueño recuerda que le quedaron elementos sin mencionar: "Dos amortiguadores por rueda, doble barra estabilizadora, bomba de nafta eléctrica, bomba de aceite mecánica. Cambié el diferencial tres veces, igual que las butacas."

Al igual que en otras entrevistas, me resultó imposible dejar de preguntar si llevaba la cuenta de todo lo invertido: "¡No! Si te ponés a sacar cuentas de lo que vas a gastar o de lo que gastaste no armás nada, pero me dí el gusto de anotar en un cuaderno todas las comidas que tuvimos con mis amigos durante un año: 500 pizzas, cientos de chivos, incalculables cantidades de asado, 15 lechones."


De esta manera volvemos a comprobar que los fierros no solo despiertan pasión sino que obligan a mantener la camaradería y fomenta la amistad. "Éramos siete u ocho personas las que durante un año nos juntábamos todas las noches a armar la camioneta, desde las ocho de la noche hasta las dos o tres de la madrugada, los sábados desde las dos de la tarde hasta la madrugada, domingos y feriados todo el día, casi siempre en el taller de Javier Soria."

- ¿Cuándo se despertó esta pasión en vos?

"Ésto es algo de toda la vida, cuando tenía siete años mi papá me llevaba a La Pampa a ver el Turismo Carretera; nos íbamos por Alvear, por las picadas y era más el tiempo que estábamos ahí enterrados que lo que demorábamos en llegar. La preparación para un viaje así empezaba diez o quince días antes, partíamos el jueves a la noche para llegar allá el domingo y regresar el martes  a la mañana."


"La Bastarda" participó y ganó muchas exposiciones en Necochea, La Rural de Buenos Aires, en Resistencia (Chaco), la Exposición Nacional de Camionetas, entre muchos lugares más que Juan mencionó con acertado orgullo.

La historia de Juan Papagni y su camioneta de apodo gracioso demuestran que sobre gustos y pasiones no hay nada escrito y que las mujeres debemos andar alertas porque cuando un hombre se denomina "fierrero" la cuestión puede venir muy en serio.

Pueden enviar comentarios y sugerir entrevistados escribiendo a [email protected]

¡Gracias por leer, amigos!