Presenta:

Notas

Estilo sobre Ruedas: Raúl Orozco y tres encuentros con autos de antaño

Un hombre común a simples rasgos pero se torna especial al conocerlo. A lo largo de su vida tuvo tres encuentros con autos que él mismo restauró. Hablamos de Raúl Orozco a quien entrevistamos a través de una cálida charla en la que dejó translucir su pasión fierrera.
Baquet Overland (1928) Foto: PabloMatar/Mediamza.com
Baquet Overland (1928) Foto: PabloMatar/Mediamza.com

¡Saludos, amigos y apasionados del automovilismo! En el encuentro de hoy conoceremos los vehículos que formar parte del patrimonio de la familia Orozco. Tres autos que se cruzaron en la vida de Raúl y permitieron que él y su detallista pasión los vuelvan al estado más original que al humano de la historia le fue posible.

Durante la semana salimos en busca de Raúl, llegamos a su casa donde nos recibió su mujer y nos indicó que él no se encontraba pero que le avisó que  "salía a dar una vuelta", palabras que luego de décadas de estar juntos la esposa de este mecánico sabe muy bien que significan que su marido está en el taller.

Allí nos dirigimos, nos dicen que Raúl está en lo de Francisco, el de los repuestos, sobre Avenida Sarmiento. Nos encontramos con él y lo invitamos a que nos cuente sobre sus vehículos.  "Antes que nada quiero aclarar una cosa, para no mandarme la parte", anticipa Raúl, "yo no soy restaurador, soy re-pa-ra-dor, que no es lo mismo". Así que puestos los tantos sobre la mesa nos disponemos a escuchar sobre el primer vehículo antiguo que llega a su vida.

Se trata de una camioneta Ford V8, modelo ´46, "se desarmó íntegra, la arenamos toda, tiene el motor original al igual que la bocina. Caja, cabina, velocímetro también es la de fábrica." Para obtener el color con el que el vehículo fue pintado por primera vez Raúl cuenta que "raspamos hasta llegar a la primera capa y así conocer el color. Luego, con el tiempo, fui encontrando muchos accesorios que no venían con el vehículo pero que se le colocaban en ese momento, como los reflectores, entre otras cosas."

Ford V8 (1946)

"Me llevó seis años de trabajo. Fue una satisfacción personal más que una inversión... es que si vos te ponés a pensar en cuánto te va a costar terminás haciendo nada", aclara.

- ¿Fue algo que quisiste hacer en la vida?

"Siempre. Siempre pensé en hacer algo así, de chico me gustaron los autos y la mayor parte de mi vida la pasé adentro de un taller."

- ¿Cómo encontraste la Ford V8?

"La traje de Alvear, estaba bastante completa pero algunas piezas no eran originales, como el capote y la compuerta de la caja porque en la época de la postguerra las cosas que no venían las tenían que fabricar acá. El capote que tenía cuando la encontré era hecho en Argentina y le faltaba la inscripción en relieve de Ford. Esa pieza la conseguí en una chacarita después de mucho buscar. Hasta uno de los vidrios aún mantiene el sello de Ford."

- ¿Qué pieza fue la que más te costó conseguir?

"En realidad lo que más cuesta encontrar es gente que te quiera ayudar, muchos de los que se encargaban de estas cosas se fueron muriendo. Tenés que tener mucha constancia y ganas de tragarte amarguras en el trato con quienes te arreglan las cosas, por ejemplo. Afortunadamente tengo mucha gente amiga que me fue prestando manuales, me fue tirando datos y así logré reconstruir el vehículo."

"Y a la Coupé, ¿cómo la encontraste?", pregunta "Pablito", el fotógrafo que se encarga de hacer los contactos previos para las notas de "Estilo sobre Ruedas".

"Bueno, con la Coupé  fue algo diferente, en realidad yo quería armar una modelo ´40 que nunca pude conseguir pero un día leo en una revista local de clasificados "Vendo Coupé modelo 42", así que llamo al teléfono que aparecía y arreglo para ir a verla; la camioneta estaba debajo de una higuera, hecha bolsa pero con todo original.  Fui, arreglé con la dueña, el esposo se había muerto y ella quería venderla. La pagué una lustrada de zapatos, por darte una idea de lo barato que la encontré, hace quince años más o menos."

Coupé Ford V8 (1942)

- ¿Cuánto tiempo tardaste en tomar la decisión?

"Fue en el momento, la ví, dejé a mi señora ahí esperando hasta que fui a mi casa a buscar el dinero, volví, la pagué y me la traje andando. Tenía caja de cambio al piso pero yo sabía que originalmente iba arriba asi que la cambié. El tapizado fue lo más caro, tuve que pedirlo afuera. "

- ¿Y tu mujer qué opina sobre tu pasión fierrera?

"No hubiese hecho nada si ella no me hubiera empujado. Debe tener como 700 horas metida en una chacarita acompañándome, ella se llevaba el mate y mientras yo revolvía chapas viejas me cebaba. Si a la mujer que está con uno no le gusta lo que uno hace, difícilmente se pueda llegar a hacer lo que yo hice."

- Contanos del último vehículo que reparaste...

"Hay algo muy, muy, muy importante y es la marca. Se trata de una "Baquet Overland", modelo ´28 de la empresa Chrysler, de esas llegaron pocas a Argentina. Es seis cilindros algo que no era muy común en aquél tiempo cuando traían cuatro u ocho."

"Bueno, en su originalidad la Baquet fue auto pero después de la guerra había problemas con la nafta, entonces les daban combustible únicamente a quienes realizaban tareas de agricultura así fue que convirtieron a este vehículo en camioneta, haciendola chatita utilitaria."

Baquet Overland (1928)

"A esta la encontré de casualidad, cuando un amigo que es contador la recibió como forma de pago y me ofreció comprársela pagándole en las veces que sea, el tema era sacarsela de encima y cobrar algo por el trabajo que había hecho. Acepté la oferta de mi amigo, la terminé de pagar y como al mes recién la fui a ver. Igual que a la Coupé, la encontré abajo de una planta en Cuadro Benegas. Estaba deteriorada pero tenía todo, hasta la tapa de radiador de bronce."


Con este vehículo sucedió algo muy particular: "Un amigo me propuso que la hagamos "baquet" que sería algo así como tunearla. Así es que la armé a mi manera: con dos butacas, no tiene parabrisas pero en su lugar le puse un monóculo con vidrio biselado. El tanque de nafta es de bronce, los paragolpes originales cromados y atrás lleva un baúl antiguo forrado con cuero de víbora, así decidí armarla gracias al manual que me prestó mi amigo."

En un momento de la charla Raúl expresa con una mezcla de pesar y disfrute: "¿Sabés las vacaciones que tengo en estos vehículos?"

"A mi me encanta el desafío pero una vez que alcanzo lo que quiero me aburro, eso me pasa con los autos, los termino y ya está, cumpli. Aunque ojo que en cualquier momento me agarra la locura y me pongo con otro. Lo último que me gustaría hacer es encontrar y reparar una coupecita de carrera."

Raúl deja de hablar de autos y hace un recorrido fugaz por su carrera artística; cuenta de sus épocas de folklorista y de los buenos amigos que ganó durante tantos años, muchos de los cuales tuvo la oportunidad de saludar en el día del amigo que fue cuando realizamos la entrevista.

Nos despedimos de este noble y apasionado hombre con la promesa de que pronto nos invitará a conocer en persona a los tres vehículos que colmaron su corazón, eso será "cuando encuentre un lugar donde tenerlos de nuevo a los tres juntos", prometió.