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Notas

Abuelos y nietos de la escuela Iselín comparten las aulas

Se trata de un grupo de alumnos que invitaron a sus abuelos a merendar con ellos en las aulas para "conversar sin filtros ni intervenciones". Así fue alrededor de sesenta adultos mayores relataron aventuras y transmitieron valores a sus descendientes durante una tarde para recordar.

Por iniciativa de las maestras Adriana Pozo y Laura Carrera, los alumnos de 6to año, divisiones "C" y "D" turno tarde de la Escuela Rodolfo Iselín, compartieron una tarde con alrededor de sesenta abuelos.

En diálogo con Adriana, ella contó: "La idea surgió con el objetivo de que los niños puedan acercarse a sus abuelos, puedan disfrutarlos y, sobre todo, sin intervención materna porque una como madre siempre está cuidando que los chicos no digan o pregunten cosas que puedan provocar molestias u ofensas, siempre nos estamos metiendo. Este tema fue planteado por los chicos y por eso decidimos organizar una tarde juntos"


Así fue que familiares de distintas generaciones disfrutaron de una rica merienda en las aulas del establecimiento. Allí pudieron dialogar, preguntarse cosas y divertirse con las anécdotas que los abuelos más charlatanes quisieron relatar. Fue una buena ocasión para que los alumnos planteen los problemas que actualmente tienen a la hora de estudiar (desgano, malas condiciones edilicias, etc.), cuestión que los abuelos aprovecharon para contar cómo se estudiaba en su época cuando debían ir caminando a la escuela con temperaturas bajo cero, estudiar alrededor de una estufa a leña o de un bracero, no tener los materiales que existen en la actualidad, entre tantas cosas más.

Laura y Adriana junto al grupo de nietos y abuelos

Las docentes que acompañaron la actividad remarcaron que "la Escuela Iselín volvió a sus raíces" y que al obtener tan buenos resultados continuarán ideando intercambios de este tipo.


Para finalizar cada chico le entregó a su abuelo o abuela una carta que había sido escrita a escondidas, sin dejar que ningún otro integrante de su familia interviniera, fue un trato directo o sincero entre dos estadíos tan bellos como el de ser nieto y el de ser abuelo.