|
Notas
Mercosur en Mendoza: para los popes del juego es más importante ganar que ser ludópata
Para el vicepresidente de Asociación de Loterías de Argentina, Néstor Cotignala, asegura que las loterías, quinielas y casinos representan un entretenimiento y una fuente de trabajo para cerca de 300 mil personas en nuestro país. Al mismo tiempo relativizó las adicciones originadas por el juego.
En Twitter @horayacante
Bajo el marco de la Cumbre Social que se desarrolla en Mendoza en paralelo con la Cumbre del Mercosur, los principales representantes del juego de los países sudamericanos, se reunieron en el Hotel Aconcagua para firmar un acta de colaboración con el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, que incluye un plan de políticas de redistribución de la riqueza que generan los juegos de azar.
Como anfitriones, llegaron desde Buenos Aires en representación de ALEA (Asociación de Loterías, Quinielas y Casinos Estatales de Argentina), su presidente Roberto López y el vicepresidente Néstor Cotignalo, que habló con MDZ sobre la importancia que tiene el juego para el país.
Si bien no quiso dar cifras concretas que ejemplifiquen las sumas de dinero que genera el juego en sus distintas modalidades (quinielas, loterías y casinos), Cotignalo ejemplificó que la enorme envergadura de este negocio, ha permitido la creación de al menos 300 mil puestos de trabajos directos y casi la misma cifra, en actividades afines y complementarias como el turismo, entre otras.
Esto ha sido fruto del considerable aumento en la cantidad de gente que se ha volcado hacia las múltiples salas de juego que han sido abiertas en la última década.
Sin embargo, junto con el aumento de jugadores, también se ha manifestado un incremento de personas que exhiben problemas de adicción a estas actividades. Algo, que más allá de los esfuerzos y centros de prevención creados desde la misma ALEA, lejos está de ser controlado ni menos erradicado.
No obstante, si bien Cotignolo reconoce que tiene que ser controlado, enfatiza en la visión que tiene el organismo en la que "el juego es visto como un entretenimiento pero no como una adicción".
Esto ha sido fruto del considerable aumento en la cantidad de gente que se ha volcado hacia las múltiples salas de juego que han sido abiertas en la última década.
Sin embargo, junto con el aumento de jugadores, también se ha manifestado un incremento de personas que exhiben problemas de adicción a estas actividades. Algo, que más allá de los esfuerzos y centros de prevención creados desde la misma ALEA, lejos está de ser controlado ni menos erradicado.
No obstante, si bien Cotignolo reconoce que tiene que ser controlado, enfatiza en la visión que tiene el organismo en la que "el juego es visto como un entretenimiento pero no como una adicción".