Notas
Chau, me rindo
Diario de una gorda
Por Carla Baffi
He pensado en abandonarlo todo. He pensado en rendirme. He pensado en darle el sí a la medialuna, sin culpas. He pensado en ser feliz. Me he preguntado qué pasara si dejo de intentarlo. Si me entero de mí misma cómo soy, cómo me veo. Y si no hago nunca más en mi vida dieta. Qué puede pasar si salgo a la calle y me compro un jean de mi talle. Qué puede pasar si hoy me maquillo.
Estoy en esos meses del año en que engordo esos kilos que adelgacé en esos otros meses del año. No-puedo-parar-de-comer.
Independientemente de ello, sé que volver a hacer el tan preciado click que me pondrá a dieta estricta, me condenar al edulcorante y a la felicidad de saber que voy en el camino a ser esa que quiero ser pero que todavía le falta. Mientras tanto, me pone rara la sola idea de que estoy cerca de volver a empezar esos otros meses, los buenos. Me dí cuenta de que no sé si los quiero este año, puesto que aparentemente estarán destinados a desembocar en los meses malos. Y si todos los años terminarán en este fracaso que repito desde siempre, he pensado que quiero abandonarlo todo y asumir que nunca voy a ser esa que pretendo ser y debo gustarme tal cual soy hoy.
¿Ser por eso que siento que mis fantasías son las mismas de siempre? Como salir a comprarme un jean de mi talle, por ejemplo, y no hacer ningún gesto cuando lo pido. Sueño que lo compro y después voy a desayunar un submarino con un petit four. Sueño con decirle que sí a una amiga este viernes a la noche, sin dudarlo, ni tener que inventar una excusa increble. Sueño con decirle a la gente cuánto peso sin sentir un incendio por dentro. Sueño que me doy cuenta de que ese chico me mira. Sueño con hacerme un análisis de tiroides sin esperar el positivo, o con poder tomar helado este domingo sin despedirme de él para siempre. Y de tanto soñar entendí que en esos sueños no era más feliz, porque seguía siendo gorda. Porque no soporto esta ropa que uso, porque no quiero cargar con mi "vista de atrás". Porque no quiero escuchar más gritos de los valientes trabajadores de la obra, porque no quiero que la gente siga pensando que siento menos fro que ellos. Porque no quiero, por ejemplo, una ley de talles. Quiero una ley que obligue al Estado a hacerme adelgazar.
Y entiendo que los kilos demás son una gran protección contra el dolor y que en ellos escondo mucho más de lo que la mayoría se imagina. Nada de lo que esa mayoría está exenta, es verdad, sólo que para mí es inadmisible.
Alguien me dijo alguna vez que el día que logre ser un poco ms insensible voy a ser flaca. Pero por ahora a mí todo me preocupa demasiado.
As que sí, me rindo, abandono, renuncio, largo todo y sigo esperando volver a empezar para volver a fracasar un año y otro y otro hasta que por fin lo logre o ahorre lo suficiente como para hacerme una liposucción.
Y entiendo que los kilos demás son una gran protección contra el dolor y que en ellos escondo mucho más de lo que la mayoría se imagina. Nada de lo que esa mayoría está exenta, es verdad, sólo que para mí es inadmisible.
Alguien me dijo alguna vez que el día que logre ser un poco ms insensible voy a ser flaca. Pero por ahora a mí todo me preocupa demasiado.
As que sí, me rindo, abandono, renuncio, largo todo y sigo esperando volver a empezar para volver a fracasar un año y otro y otro hasta que por fin lo logre o ahorre lo suficiente como para hacerme una liposucción.