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Notas

Miedo a la convivencia: 10 respuestas para mujeres

Idealizar. La gimnasia favorita de todas las mujeres. Hoy Mara despliega una lista que según las lectoras podría ser infinita. Seguila vos.
El hombre real duerme desnudo y con medias.
El hombre real duerme desnudo y con medias.
Fingimos. Sí, sí, todas hemos fingido de novias, no sólo como Meg Ryan en la cafetería. Hemos sido pacientes, armónicas, tolerantes; extraordinariamente comprensivas. Aprendimos recetas de tortas y postres que jamás volvimos a hacer. Nos ha gustado todo tipo de deportes pasando días enteros mirando rugby a pleno sol, gritando desubicadas algún putt, escalando con tacos para ver motocross y hemos estado al tanto de los resultados del fútbol, ¡qué bajeza! Nos hemos hecho cargo de sobrinitos y abuelas que no eran nuestros y hasta hemos llevado huevos de pascua para toda su mega familia.

Simpatizamos con las posibles futuras suegras, y acá viene lo peor: pretendimos una amistad con su hermana.

Los enojos eran pasajeros, y para peor, fingimos que compartíamos la teoría de que todo se arreglaba con sexo.

Ordenadas, maternales, postergadas, sumisas. Hemos fingido todo con tal de … ¡convivir!
La convivencia como único final feliz, como sentido para cualquier relación, como aprobación social de normalidad. ¡Ahhh, cuánta impostura!

Las expertas en el intento, ahora andamos horrorizadas por el descubrimiento de lo que siempre fue y no quisimos aceptar, la idealización del macho, del compañero perfecto, del galán que nos pasaba a buscar perfumadito y nos abría la puerta, nos mató. Asumámoslo, fue todo producto de nuestra imaginación.

Ahora más grandes y apenas un poco más lúcidas nos encontramos con esto:

1- Dejó de laburar y se transformó en Amo de Casa. Lo han visto hablando sólo diciendo frases como: ¡Con 500 pesos no hago nada! ¡Podrían colaborar un poco con el orden, che! ¡No pisen ahí hasta que se seque…!

2- Le falta el par de tiradores para convertirse en Charles Ingalls. Ahora repara muebles, practica huerta orgánica y predica el sacrificio como modo de vida. ¿Y la onda?

3- Se enamoró de sí mismo. De gordito y petiso con personalidad, a casi flaco inseguro y asexuado. Pasó de tener peso propio a seguir un ideal estético que ya no sabe bien cuál es.

4- Se acuesta desnudo y con medias y trata de iniciar una relación sexual casual… ¡todas las veces que estás profundamente dormida!

5- Padece de enamoramiento intenso y fugaz, pero con los amigos. Tendrás que hacerte íntima de mujeres que dejarás de ver cada 6 meses.

6- La toalla mojada en la cama y la transpiración sobre la almohada no eran casualidades sino más bien un modo de vida.

7- Se fue quedando callado de a poco hasta transformarse en ¡mudo! y su humor ha ido mutando hasta convertirse en un récord … 24 hs con cara de orto.

8- Odiaba el fútbol pero ahora tiene un nuevo, incomprensible y eufórico fanatismo por el Tomba y el Barza.

9- Ni se te ocurra hacer programa en sus días intocables. (martes con los de rugby, miércoles con los del laburo y jueves con los del jueves, of course.)

10- Antes era ambicioso y optimista pero ahora, algo frustrado, se convirtió en el máximo refutador de éxitos ajenos (amigos incluidos).


Bonus Track, la lista negra de nuestras lectoras.

La intolerancia a las comidas de siempre. Ahora todo le cae mal y necesita dieta especial, (cuando está en casa, obvio.)

Después de haber hecho guardia en la puerta de la Facultad, en lo de tus amigas y hasta en el dentista ahora no pueden esperarte ni 5 minutos.

Ya no se afeitan el fin de semana, te raspan y a veces ni se bañan para romper la rutina…

Ahora te usan el perfume importado y las cremas antiarrugas, que ellos mismos no querían que te compraras en el freeshop.

Se obsesionan con su posible estreñimiento y entonces empiezan a ir al baño con un cigarrillo ¡usando el bidet de cenicero!

Se quedan demasiado tiempo en casa, y andan todo el dia en calzoncillos, camisetas y pantuflas... fumando frente a la PC o la tele.... uff , no dan ganas de volver a la casa.

Quieren hacerlo siempre en la cama... aburridísimo

Neo-Hipocondríacos compran todos los remedios que piensan van a necesitar.  Hay algo peor que un hombre enfermo en la casa?  Síiii, ...¡los que se lo inventan!


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