Notas
La columna de Mara: "La tercera dama"
Parejas mendocinas que combinan a la perfección. (Y la imperfección de algunas mendocinas para buscar pareja). Mara escribe hoy sobre amores imposibles y de novela, ideales para una producción local. Se busca guión, imagen sobra.
Me confieso una devota de los amores imposibles, me matan Bonnie and Clyde, Echarri y Duplá, Jerry Lee Lewis y su sobrina, Shrek y Fiona, en fin… amores apasionados, vibrantes, televisivos, novelescos; ésos que a la hora de del clishé compiten por ver quién se los quedó todos; ésos que son tan para afuera que es imposible no identificarse un poquito como Lady Di, Leticia y todas aquellas parejas que unen sus mundos con cinta scotch y papel (glasé) picado.
La exaltación del amor por sobre todas las cosas, la historia imposible hecha realidad, aunque aún así siempre pienso en las consecuencias que puede traer cumplir ciertas fantasías y peor todavía, cuando lo irreal es tan real, tan cotidiano.
Pienso en las pocas historias de este tipo que deambulan por Mendoza. Acá todo está tan ensamblado que la sola interposición de un par que no están en composé ya llama la atención. Por eso me mata esta pareja, cuando veo como él la luce con orgullo, el orgullo del que tiene chiche nuevo. Si fueran los 80s la sacaría a pasear por la peatonal, pero no, gracias a Dios ahora la exhibición pasa por otro lado, palco oficial en la Vendimia, primera fila junto a Cristina en la inauguración del Metrotranvía y por supuesto mesa reservada a la hora pico en los mejores restaurantes de nuestra ciudad.
La diferencia de edad no pasa desapercibida y para marcar más este “valor agregado” ella se tunea un poquito demás en cada ocasión sabiendo que las mujeres de los otros ya no están para vestiditos apretados y por arriba de la rodilla. Desde que tiene tan alta exposición se anima al animal print y a la combinación arriesgada de colores (zapatos marrón chocolate, vestido naranja y un toque de plata sobre los hombros). La verdad es que esta nueva pareja mendocina a mí me encanta, es un nuevo ícono social, la tradición patricia unida a la militancia partidaria, el ying y el yang que equilibra pasión y poder. La historia da para una telenovela, los personajes lamentablemente no. Aunque quizás ellos todavía no se den cuenta la gente los mira frunciendo la nariz, como cuando salís de ver una película Polaca, como cuando te dicen el precio del tomate en julio. Sin embargo se los ve felices, émulos del Nono Pugliese y Claudia Sánchez se animan al rally de las bodegas en descapotable y a la foto mirando al infinito señalando algo en el horizonte. Sus amigos íntimos (los de él) también están encantados. Ella lo sabe y da rienda suelta a destacar su costado masterclass que aquel entorno típico mendocino de otros tiempos no podía apreciar.
Arremete ahora con todo y no hay tema de conversación que la haga retroceder en sus conocimientos; historia, política, sociedad, punto cruz o 4x4, de todos los temas sale bien parada, victoriosa. Y les aseguro que con el consabido – ¡che, cómo sabe esta mina! - se han terminado asados políticos en quinchos famosos y tés de beneficencia en Chacras de Coria.
A la pregunta cómo se conocieron se le interpone siempre el ¿qué le vio? A la cual ella responde, la madurez, la inteligencia y la capacidad de gestión.(como si fuera una respuesta para una entrevista).
Quizás un poco a destiempo pero aún así llegó para ser primera y todos sabemos que en política primera no obedece a un orden cronológico sino a una actitud.
Cada vez que tengo la oportunidad de verlos, yo no me los pierdo. Son una visión clarísima de la absurda necesidad de algunas parejas por parecerse en el estilo. Como cuando Natalia Oreiro intentó un look rockero al conocer a Mollo, como la fusión perfecta que salió de Repetto - Raggi, como Máxima que terminó pareciéndose a Guillermo (o Guillermo a Máxima).
A diferencia de otros yo prefiero pensarlos como la novela local, imaginar que el escándalo los dejó presos de una historia que deberán asumir como verdadera para que tanta polvareda levantada haya valido la pena.
A la pregunta cómo se conocieron se le interpone siempre el ¿qué le vio? A la cual ella responde, la madurez, la inteligencia y la capacidad de gestión.(como si fuera una respuesta para una entrevista).
Quizás un poco a destiempo pero aún así llegó para ser primera y todos sabemos que en política primera no obedece a un orden cronológico sino a una actitud.
Cada vez que tengo la oportunidad de verlos, yo no me los pierdo. Son una visión clarísima de la absurda necesidad de algunas parejas por parecerse en el estilo. Como cuando Natalia Oreiro intentó un look rockero al conocer a Mollo, como la fusión perfecta que salió de Repetto - Raggi, como Máxima que terminó pareciéndose a Guillermo (o Guillermo a Máxima).
A diferencia de otros yo prefiero pensarlos como la novela local, imaginar que el escándalo los dejó presos de una historia que deberán asumir como verdadera para que tanta polvareda levantada haya valido la pena.